Archivos Mensuales: septiembre 2008

72. De paso por el Museo Nacional de Chavín, publicado el 21 de setiembre de 2008

Me quedo con la sonrisa enorme de Yuliana Trejo Rodríguez, natural de Huántar y graduada hace poco en turismo por un instituto de Huaraz. Ella fue quien nos guió por cada una de las siete salas del recientemente inaugurado Museo Nacional de Chavín y la encargada también de relatarnos, con lujo de detalles, los pormenores del descubrimiento de los pututos que John Rick y su equipo de la Universidad de Stanford hallaron en las inmediaciones de la plaza circular en el maravilloso Castillo Chavín. Yuliana tiene veinte años y muchas ganas de recorrer el mundo. Y como tantos en Conchucos, cree fehacientemente que el turismo traerá desarrollo para su pueblo.

Las diecinueve caracolas de Strombus galeatus que Rick encontró en el 2001 confirman lo que la mayoría de estudiosos de la civilización Chavín suele mencionar sobre este pueblo que rindió culto a dioses feroces y dominantes: el uso de las huayllaquepas o trompetas confeccionadas con estos moluscos en rituales y sacrificios sirvió tanto como las cabezas clavas y otros artificios para la creación de una escenografía estremecedora que permitió la consolidación de un modelo de desarrollo social que pervivió en nuestro territorio durante miles de años.

Es evidente, estimado lector, que no todo está dicho sobre esta civilización que utilizó como ninguna otra la piedra para dejarnos el testimonio del segundo andar de la cultura peruana. Las investigaciones que viene realizando el equipo de Stanford y los trabajos de campo de los especialistas del INC habrán de depararnos nuevas sorpresas. “Cuando se ingresa al templo de Chavín, se tiene la sensación de entrar en un mausoleo lleno de fantasmas feroces”, señala Lumbreras en su clásico libro Los Orígenes de la Civilización en el Perú. Cuando se ingresa al Museo Nacional de Chavín, moderno gabinete que agrupa lo mejor de la dispersa producción lítica de una civilización que impuso condiciones en las alturas de los andes centrales y que ha sido levantado a pocos metros de la actual localidad de Chavín gracias al esfuerzo de la cooperación internacional, la empresa privada y el Estado, se siente reverencia y ganas de recorrer de nuevo cada rincón del fastuoso templo al pie del río Mosna, en el callejón de Conchucos.

Una nueva historia

Para mi es claro que los monumentos y demás vestigios del pasado por sí solos no lograránn generar la fascinación que en la actualidad despiertan museos de sitio como los de Sicán o Túcume, en el norte peruano. No son las piedras las que producen la admiración de los visitantes en Raqchi o en Ollantaytambo: son las historias que se cuentan alrededor de ellas las que terminan por sorprender al viajero y lo introducen en la vida cotidiana de las civilizaciones que vinieron a conocer. En Tumbas Reales de Sipán o en el museo de Leimebamba, el relato bien logrado es lo que importa, no la aglomeración de información o la simple exhibición de piezas en medio de la penumbra de un museo cualquiera.

Viajar hasta Chavín por un camino que arredra a cualquiera para introducirse entre los laberintos del templo del mismo nombre, lo he comentado más de una vez, no garantizaba el éxito de una visita arqueológica a la capital de los hombres que sucumbieron a Dioses tan particulares. El gasto de energía y la altura, el sol quemando en todo momento y la poca información confiable que se le daba al visitante, jugaban en contra de una visita que solía terminar en un gesto de desencanto. “Mejor quedarse en el Callejón de Huaylas y hacer lo de siempre: Llanganuco, Pastoruri y un poco de compras”, era la conclusión para los que se animaban a desafiar la ruta por el Callejón de Conchucos.

Felizmente los tiempos son otros y a pesar de que la carretera sigue siendo un estorbo y el sol continúa maltratando los sentidos, el Castillo de Chavín luce renovado. La Asociación Ancash, verdadero dínamo regional, ha invertido buen gusto y algo de dinero en iluminar el sitio para posibilitar lo que hasta hace unos meses era tan solo sueño reprimido, la visita nocturna al laberinto Chavín. Formidable: con Rafael Aguilar, funcionario de la mencionada institución, recorrí las plazas principales del adoratorio más importante de los andes centrales y caí sucumbido al sortilegio que envuelve a estas piedras cinceladas por una raza que supo engatusar a miles de campesinos de medio Perú actual con sus promesas y amenazas divinas.

La reja de fierro que protegía el ingreso a la habitación donde descansa el Lanzón Monolítico ha sido remplazada por una de vidrio, más amigable y provocativa. Los carteles de espanto que decoraban la visita también fueron retirados y en su lugar se han puesto paneles mejor definidos y con información más a la mano. ¿Es posible mejorar aún más la experiencia Chavín, en Chavín de Huántar y alrededores? Claro que sí, la voluntad de la población de Conchucos parece indicarnos que han entendido que es menester agrupar voluntades para brindarle al visitante una estadía más cordial y prolongada.

El Museo Nacional de Chavín, una invitación a quedarse…

Estirar la estadía y provocar el pernocte. Esa es la grita de ocasión que cualquier tratado de turismo recomendaría después de repasar lo que Conchucos ofrece. Y eso se está logrando, de a poco y con mucha voluntad. La Asociación Ancash, utilizando los fondos que la actividad minera le provee, se ha propuesto -entre otras acciones- recuperar el trazo original de las plazas principales de Chavín, Huántar y Huari para convertir sus casonas en alojamientos para todos los bolsillos y en epicentro de la actividad turística que viene llegando.

Imagínese este bocadillo: en la mañana caminar en los bordes del río Mosna, invicto y tronante. Visitar luego los talleres artesanales de Chavín, en algunos de ellos todavía se cultiva el arte lítico que hizo famoso a los ancestros. Enseguida ingresar al Castillo Chavín y tomar las primeras impresiones de un adoratorio que sirvió de sede al primer gran desarrollo teocrático del antiguo Perú. Darse un tiempo, después, para tomar el camino de San Marcos y Huari, de repente la laguna de Purhuay, en uno de los últimos confines del Parque Nacional Huascarán. Regresar en la noche para volver a sumergirse en las tinieblas del Castillo Chavín y gozar de un espectáculo único, extraordinario.

Pernoctar en uno de los tantos hoteles de la plaza central de Chavín o, por qué no, tomar por asalto una de las habitaciones del Konchucos Tambo, el hotel más emblemático de este primer segmento del callejón. Despertar por la mañana del segundo día en la zona y visitar Carhuayoc y Carash, en una de las quebradas que se lanzan sobre Conchucos, para conocer a Doña Anatolia Rubina, pequeña empresaria textil y prototipo del nuevo habitante de estos paisajes tan ricos de futuro. Anatolia administra un taller de tejido tradicional que ha logrado imponer condiciones en Lima y que pronto internacionalizará su propuesta por todas partes…

Y poco antes de regresar a casa, ingresar al Museo Nacional de Chavín para cerrar con broche de oro una visita que no debe dejar de hacerse. En Chavín nació, decía Tello mucho antes de que Caral emergiera como foco cultural, la civilización que eclosionó en los Andes, la cultura peruana. Cierto o no, en estos pliegues cordilleranos, vibra una historia que debemos conocer y que empezamos a develar gracias al turismo que se impone en muchos de los pueblos de nuestra inmensa geografía. Yuliana Trejo lo sabe bien, “este callejón se llenará de progreso y habrá trabajo para todos”. Claro, si es que decidimos dejar la modorra citadina y ponemos en nuestra agenda de viajes el paradero Conchucos como la próxima opción.

Anuncios

71. Mundo Moche (2), en el bosque de Pómac, publicado el 1° de agosto de 2008

De esa navegación por territorio tan boscoso guardo dos recuerdos imborrables: una prolongadísima lluvia de luciérnagas a poco de dejar atrás la casa de los Aurich, en Batán Grande y el encuentro intempestivo con una huayrona en pleno trabajo de convertir el algarrobal en carbón para pollerías y otros negocios. Una huayrona para los que no están familiarizados con el lenguaje forestal de las localidades del bosque seco, es un horno que sirve para quemar troncos y convertirlos en carbón. Simple. Una cocina donde se obtiene el preciado combustible.

La Zona Reservada de Batán Grande entonces abarcaba trece mil hectáreas de bosques y tenía muchos menos problemas poblacionales que hoy en día. En junio de 2001 e Estado dispuso la creación del Santuario Histórico de Pómacsobre un área de 5,887.38 Ha., con el objetivo de conservar la unidad paisajística y cultural que conforma el bosque con el Complejo Arqueológico de Sicán, y de esta manera garantizar la calidad de la formación de bosque seco tropical. Es necesario mencionar que este hábitat antiguo y bueno (en sus intersticios se pueden encontrar 26 especies de aves, 7 de mamíferos y comunidades saludables de sapotes, algarrobos, faiques y vichayos) se encuentra dentro de la Zona de Endemismo Tumbesina, una de las áreas más ricas en endemismos del planeta.

¿Qué está pasando en Pómac? A los problemas irresueltos del carbón ilegal y el sobrepastoreo de cabras y otros depredadores dentro de sus linderos y periferias, debemos sumar la ignominiosa afrenta que significa para un Área Natural Protegida, la convivencia con un grupo de invasores de tierras que se ha apoderado de extensas zonas que el Estado definió como intangibles y amenaza con seguir transponiendo los débiles vallados legales que aún existen. El poder judicial ya determinó la ilegalidad de la presencia de los invasores; sin embargo, las demoras en aceptar el desalojo que la ley prevé, nos hace pensar que su intención es apropiarse a la mala de lo que no les pertenece.

Es evidente que detrás de la tozudez de esta ocupación ilegal se esconde el deseo de quienes quieren seguir utilizando el bosque como ese gran depósito de carbón vegetal que también es. Inaudito: en las actuales circunstancias Pómac vale más cómo bosque para carbón que como bosque para el futuro. Nuevamente lo inmediato (y privado) imponiendo condiciones sobre los bienes comunes. Sobre los bienes de todos.

Como dice el periodista Enrique Angulo, el Santuario Histórico de Pómac, junto con la Zona Reservada de Laquipampa, el Área de Conservación Privada Chaparrí y los Humedales de Puerto Eten, forma parte de un importante eje turístico-cultural que debemos alentar porque contribuyen de manera acelerada en la ardua tarea de derrotar la pobreza existente en nuestro país.

En Pómac se encontraron los restos y el ajuar funerario del Señor de Sicán. En honor de soberano tan magnífico, se levantó en Ferreñafe el Museo Nacional de Sicán, uno de los más completos que existen en nuestro país y artífice, junto con el de Sipán y Túcume, de la revalorización turística de la región Lambayeque. En otra oportunidad hablaremos de los trabajos que desde 1978 impulsa el arqueólogo japonés Izumi Shimada, en la actualidad profesor de la Southern Illinois University.

¿Cuánto está produciendo el negocio del carbón en Pómac y cuánto produce el turismo arqueológico-vivencial en la triada Pómac-Laquipampa-Chaparrí? Seguro que las disparidades son inmensas a favor de la actividad extractiva. La desidia y la falta de autoridad están permitiendo que se valorice más el oro que produce el carbón que el oro que produce la biodiversidad de unos bosques, los del norte peruano, antaño reguladores del clima de una región intensa y que con seguridad nos van a hacer falta (si desaparecen del todo) en la lucha impostergable que tenemos que dar contra el calentamiento global y los excesos poblacionales.

Tenemos que hacer algo por Pómac, y ya. Comprendo la rabia que trasunta el comentario de Enrique Angulo en la columna Punto de Vuelo de VOL (http://www.viajerosperu.com/new_columna3.asp) cuando se refiere a los invasores de la Asociación Agropecuaria Santa Clara (235 Ha. suyas a la fuerza) o a los de la Asociación Asentamiento Rural Ganadero Agrícola La Palería (1400 Ha, ganadas al Santuario). Sin embargo, es tiempo de exigirle a las autoridades más cercanas al problema, en este caso el Gobierno Regional de Lambayeque, celeridad en la lucha por Pómac. Y si no tienen la fuerza y el ingenio de llevar adelante la causa de todos, unámonos, como nos unimos en la gesta por Candamo, en una campaña que salve Pómac.

70. Mundo Moche, primeras conclusiones del seminario TSI, publicado el 12 de julio de 2008

Lo he comentado en las páginas de Solo para Viajeros, el informativo que desde hace ochos semanas venimos animando por internet y que ha sido, debo admitirlo, el causante del temporal quiebre en la regularidad de mis colaboraciones para Boleto de Ida. El turismo que estamos construyendo en nuestro país con tanto esfuerzo (y a veces con tantos encontronazos) debe sostenerse, en lo fundamental, sobre dos pilares básicos: innovación y competitividad.

Sin esos dos atributos poco es lo que podrán avanzar los “emprendimientos” que se están gestando tanto en la ciudad como en el campo. Innovación para concebir productos que impacten en una demanda turística por lo general distraída en circuitos más desarrollados y competitividad para poder triunfar en un mercado cainita y definido por el peso específico de las grandes mayoristas.

Innovación y competitividad, además, en un escenario donde el enfoque de sostenibilidad prime y defina al mismo tiempo una gestión determinada por la eficiencia y los números en azul. Como lo he venido diciendo desde el 2004 en el Diplomado de Innovación y Gestión del Turismo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, el turismo es ante todo una actividad económica. Una actividad económica, eso sí, vinculada como ninguna con aspectos de la vida en sociedad de las comunidades donde se desarrollan sus operaciones y por ende, entroncada como pocas actividades humanas con el desarrollo social y el cuidado del ambiente.

Con esa claridad conceptual es que dimos inicio, el 25 de junio último, al “Seminario Internacional Turismo y Desarrollo: la experiencia peruana como alivio a la pobreza extrema”, evento que convocó a once estudiantes del segundo año de Turismo Saint Ignasi, el instituto de formación turística de la Universidad Ramón Llull de Barcelona. Con ellos visitamos el Cusco, lo hemos comentado en Solo para Viajeros y de allí partimos a recorrer parte del Circuito Turístico del Norte.

Atardecer en Tingana

Instalados en el CTN no podíamos dejar de visitar la experiencia ecoturística del Aguajal-Renacal Tingana. Tingana es un refugio de vida natural y turismo rural comunitario, lo he comentado en otros artículos, sensacional: un alojamiento vivencial en uno de los bordes del último refugio de vida silvestre del Alto Mayo. Allí los muchachos de TSI fueron atendidos por Juan y Emerson Isuiza, viejos amigos de la ruta.

Gracias al apoyo de la GTZ, Cáritas y el PEAM, en Tingana se ha ido elaborando una propuesta de ecoturismo de polendas. No nos cansaremos de recomendarla. Vimos monos ardilla trepados en gigantescos renacos, comimos de la selva su sabor, conversamos escuchando al mismo tiempo los sonidos de los insectos y pájaros nocturnos, navegamos por el río Avisado sin prisa, fuimos felices entre tanta sencillez y naturalidad.

¿Debilidades? Aunque parezca mentira, y aquí vamos a ser totalmente sinceros con los amigos de Tingana y los grupos que lo apoyan: no hemos visto muchos avances en la construcción del producto desde nuestra última visita a la zona en el 2006. No puede ser que los salvavidas no alcancen para atender a un grupo de menos de quince personas o que la visita sea, en lo esencial, idéntica, sin cambios, estática. ¿Cuál es la causa de esta modorra? No lo sabemos a ciencia cierta, pero en la reunión de cierre del seminario, los estudiantes estuvieron de acuerdo en lo siguiente: cuando la mesa está servida, los comensales no se apuran en mejorar el servicio. Recordemos, innovación y competitividad.

Mundo Moche

Estoy de acuerdo con lo que afirman Fernando y Enrique Angulo sobre la importancia aviar del Santuario Histórico de Pómac. Sin embargo, deberíamos ir mucho más allá. En los bosques secos de Lambayeque, donde se ubica el Santuario Histórico en mención, surgieron civilizaciones -entre el 200 DC y la conquista incaica de estos territorios- fabulosas, que, si les encontramos el valor histórico-cultural debido, podrían servirnos para autonomizar el norte de los demás circuitos turísticos, sobre todo del sur, tan preñado por la impronta inca.

Lo he visto durante nuestra visita, en el contexto del seminario que venimos comentando, a los sitios arqueológicos de Sipán, Sicán y Túcume, en la región Lambayeque. La potencia (en bruto) que tienen estas civilizaciones norteñas es notable y salta a la vista del visitante que se anima a recorrer sus testimonios. Lamentablemente, los guías y las guías turísticas se disputan la primacía de una cultura sobre las demás: “qué Sipan fue la máximo, que Sicán fue primero, qué Túcume es LA cultura, etc”. Un verdadero pandemonio.

Si nos atrevemos a juntar creativamente estos patrimonios culturales en uno SOLO, el norte podría empezar a soñar en convertirse en lo que todos queremos: un circuito bien constituido y sólido. Un producto turístico unificado por su pasado cultural, evidentemente resignificado. Lo vamos a decir de la siguiente manera: en los bosques de Lambayeque y La Libertad prosperaron -cada uno en su tiempo- los Moche, los Sipán o Lambayeque, los Túcume y los Chimú, posteriormente. Es más, habría que añadir en este cuadro a otras culturas e influencias culturales (Vicus, Wari, etc.) valiosísimas.

Para el profano, un turista interno o uno que llegó de afuera, tantos nombres representan una dificultad. Una barrera interpretativa. Lo repetimos: para el profano, para cualquiera de nosotros de paso por el norte peruano. Por eso es que proponemos, de cara a una estrategia de turismo sensata, definir de mejor manera tamaño edificio cultural encontrando para ello una “marca” más clara y que bajo ese paraguas se agrupen los desarrollos culturales-históricos que hemos definido (incluido el Chachapoya).

Sabemos que lo que decimos resulta una herejía académica…y lo es, pero en estas páginas hablamos de turismo y el turismo es una construcción, una creación interesada. Una apropiación que se impone en los imaginarios colectivos. Así nació el Inti Raymi, el Inca Trail, la bandera del Tahuantinsuyo, el Valle Sagrado de los Incas y tantas otras ficciones tan beneficiosas en la construcción de lo que hemos convenido en llamar ORGULLO PERÚ.

Si eso se diera tendríamos en el sur a los Incas y en el norte al ¿mundo moche, a la cultura Sipán, a la civilización Sicán? El nombre importa, sí, pero lo realmente trascendente es apropiarnos de una marca que nos convierta en un país que guarda en sus entrañas dos grandes ejes civilizatorios, el que se forjó en el norte peruano y el que prosperó en el sur. Como en Mesoamérica, por un lado los Mayas, por otros los Aztecas. En creativa convivencia, creando beneficios actuales a los descendientes de tamañas culturas… ¿Qué les parece?

69. Bienvenido Ichic Willkawain, publicado el 27 de mayo de 2008

Una de las curiosidades que debemos empezar a asumir los que hablamos de futuro y de futuro biodiverso, es que el gran descubridor de la riqueza natural del Perú, el sabio Raimondi, era un estudioso de la minería planetaria y antes de escribir su libro cumbre sobre nuestro país -el maravillo El Perú del que tanto habla el profesor Brack- había publicado un tomo sobre la riqueza mineral del departamento de Áncash. Qué paradoja, el científico inmortal había empezado sus devaneos peruanos auscultando el potencial minero de la República.

 

No estamos aquí para juzgar ni defender al capital minero. En este tema donde la mayoría se queda en el lugar común y en el discurso fácil, la nuestra ha sido una propuesta, pensamos, menos alambicada: utilicemos los recursos económicos -que son cuantiosos- que la minería está reportando para impulsar otros sectores de la economía y dejar de depender de su incómoda presencia. Saquémosle la vuelta a esa industria para convertir a las nuestras (a las que venimos defendiendo desde hace tanto tiempo) en industrias prósperas y competitivas. Pasemos del grito destemplado a la planificación estratégica. Utilicemos las remesas que nos provee la minería para transformarnos en un colectivo que se avienta a utilizar, sosteniblemente, su capital histórico, que desde tiempos de la antigua ocupación fueron sus recursos naturales y su biodiversidad.

Y en materia de turismo, en las zonas donde se asienta la actividad minera, Áncash una de ellas, utilicemos sus aportes para construir una ciudadanía capaz de crear nuevas iniciativas y los productos apropiados que dinamicen los mercados del turismo interno y del llamado turismo receptivo. Todo ello, obviamente en beneficio de las poblaciones locales y del futuro. Desarrollo sostenible, en suma.

En el 2006, Benjamín Morales Arnao, a la sazón director departamental del Instituto Nacional de Cultura (INC), me habló de esta estrategia. Para el correcto aprendiz de burócrata la relación que acababa de forjar con minera Brarrick debía tener esa sustancia. Gracias al apoyo de gente responsable como Mónica Alpaca de la minera en mención, su institución acababa de firmar un convenio que le permitiría a los hauracinos poner en valor el Parque Lítico de la avenida Mariscal Luzuriaga, el vecino Museo Regional de Arqueología y el Conjunto Funerario Ichic Willkawain, en las cercanías de Monterrey, una de las más hermosas laderas de la Cordillera Blanca, a un ladito de los nevados Churup, San Bartolomé y San Juan. El Parque Lítico ya camina, es un espacio ganado al abandono para el sentido común y ojalá, pronto, para la cultura y la bohemia (bien entendida) de esta ciudad que ha crecido a pasos agigantados.

Hoy escribo en el restaurante del Hotel El Tumi, después de haber participado en la inauguración del renovado Ichic Willkawain, el conjunto funerario wari que el maridaje entre empresa privada y Estado acaba de poner en circulación. Y que data del 600 d.C. Y hago estas anotaciones sumamente complacido después haber visto a tanta gente emprendedora que se ha juntado en Huaraz para hacer cosas y dejar de lado la verborrea a los políticos de ocasión que en nombre del pueblo medran con sus expectativas. Gente como el nuevo director del INC-Áncash, el atentísimo y buen cantante popular, Jose Antonio Salazar o el sacerdote Gregorio Mezarina, alcalde del distrito de Independencia. O Juan Paredes, el arqueólogo responsable de tamaña intervención. O el obispo de Áncash, monseñor José Eduardo Velásquez, quien dio la bendición al proyecto que esta mañana empezó a caminar.

El complejo funerario Ichic Willkawain, y aquí sigo al pie de la letra la información que he recogido de los paneles interpretativos que han preparado los técnicos del proyecto, es parte del gran centro poblado Willkawain, desde hace mucho un atractivo muy concurrido del destino Huaraz y una ruta apreciadísima para el trekking entre los turistas que no tienen tiempo como para ir a la ruta del Santa Cruz o quieren aclimatarse antes de cumplir retos mayores. Está rodeado de un muro cuadrangular que encierra en el interior 15 chullpas donde reposaron antaño las momias o mallquis de personajes importantes de una población considerable y que a la fecha parece advertirnos de la necesidad de invertir mucho más esfuerzo en el afán de desenmarañar el mundo wari, un pueblo poderoso que sufrió, a posterori, la destrucción de la mayoría de sus insuperables testimonios arqueológicos.

El sol iluminó el día y las montañas de la Cordillera Negra parecían saludar tamaña osadía. Porque no es fácil en el Perú, al menos por ahora, construir proyectos compartidos. Y menos si estos vienen de la mano de los remanentes que la actividad minera viene produciendo en tantos territorios sumidos en la pobreza y la falta de ideas para combatirla con eficiencia.

Ojalá que se cumpla el sueño del padre Mezarina y que Willkawain e Ichic Willkawain se llenen de visitantes en la próxima temporada de turismo y que los ancashinos tengan dos productos más -a parte de los trajinadísimos Llanganuco y Chavín- que le hagan frente a los vaivenes de una industria, la del turismo, tan cambiante y complicada. Confiemos en la buena voluntad de esta gente enamorada de su tierra. Bienvenido Ichi Willkawain, bienvenido, nuevamente, el futuro.

Buen viaje…

68. El Perú Travel Mart 2008, una buena iniciativa, publicado el 5 de mayo de 2008

Una hora y treinta minutos le toma al tren panorámico de Perú Rail hacer la ruta Ollantaytambo-Aguas Calientes. Acabo de hacer el recorrido junto a doscientos operadores turísticos y hombres de prensa llegados a nuestro país para asistir a la decimoquinta versión del Perú Travel Mart, como dicen sus patrocinadores, el evento del turismo peruano más importante del calendario anual. Se trata de un cónclave que “encuentra” a vendedores del destino Perú con un grupo selecto de compradores llegados de los mercados emisores más exigentes. Me lo aclaró Fabiola García, del comité organizador del PTM 2008: no se trata de una feria, se trata más bien de un workshop, una mesa de trabajo, un espacio de negocios que privilegia, ante todo, los nuevos acuerdos, muchos de ellos basados en la presentación de los productos que se van consolidando como tales a operadores que conocen al dedillo las competencias que hay que tener para poder triunfar en el mercado turístico planetario.

No pude estar los dos primeros días del encuentro, lamentablemente un problema de salud me puso al margen de la bolsa de negocios que se llevó a cabo en Lima y por Lucho Zapater e Iván Mory me enteré que estuvo movida pero no tanto como esperaban algunos. Para Zapater, ducho en ferias y mesas de negocio, gran parte de los operadores que vinieron al evento ya trabajan el destino Perú desde sus oficinas en el mundo y eso desanimó a algunos vendedores que esperaban cerrar acuerdos en el mismo contexto del workshop. Es cierto, a veces las expectativas son tantas que la realidad asusta o desanima. A mi me tocó ver la parte distendida del PTM, el viaje de estudio por las mismas rutas que los operadores visitantes le venden a turistas que, por lo general, retornan a sus casas extremadamente satisfechos con la visita al Perú. Lo acabo de leer en un cable que reproducimos en VOL: un turista satisfecho comenta su experiencia con cinco personas, uno más que satisfecho lo hace con veinte. Ese es nuestro caso, los operadores con los que compartí el viaje por el Valle Sagrado de los Incas, Machu Picchu y la ciudad del Cusco, trabajan principalmente con ese segmento de turistas de alto gasto que son parte del target que se viene explotando desde las altas esferas de los dos últimos gobiernos.

No es el momento de criticar una opción que tiene defensores a ultranza y críticos -como el que escribe esta nota- que siguen creyendo (y apostando) en las bondades descentralizadoras que tiene el turismo de nichos específicos, el de consumo medio y, sobre todo, el interno. Es tiempo de saludar la iniciativa de Canatur, el gremio de gremios de nuestro sector, por impulsar un workshop que se ha vuelto un clásico para operadores y periodistas especializados en la región. Con estos últimos compartí ómnibus y conversaciones y de verdad los encontré deslumbrados por las bellezas y facilidades que la ruta del Cusco exhibe por todas partes. De hecho para este cronista, acostumbrado a alojamientos de todo tipo y opciones de turismo tan vastas como las que propone el Perú, viajar en un grupo de, vamos a decirlo, turistas cinco estrellas, representa un aprendizaje de indudable importancia. El país que ellos ven es absolutamente mágico e intensamente tranquilo. Increíble, en la tierra de los caudillos locales capaces de tomar carreteras y plazas (también aeropuertos) por “quítame estas pajas”, estos turistas se desplazan con seguridad y al margen de la atmósfera social que se respira (cuando uno va a pie) por el sur andino peruano.

Finalmente, como dice Diana Tamashiro cuando de hablar de marketing turístico se trata, percepción es realidad. Punto. Y lo que perciben estos visitantes de lujo es una cultura viva en medio de los Andes, casi una postal inca detenida en el tiempo. ¿Es oportuno derribar esa visión del turismo a partir de objeciones sociológicas o miradas cargadas de celo antropológico como leí alguna vez en un documento del INC sobre la necesidad de des-disneylandizar Machu Picchu para convertirlo en espacio de encuentro entre las tradiciones andinas y amazónicas de nuestro país?. Provoca decir que no, que es necesario seguir apostando por un turismo que se esfuerce, como en cualquier parte del mundo, en iluminar las marquesinas para que todos juguemos esa representación conciente que nuestra actividad propone. Porque el turismo es ilusión, es fantasía, es escenificación teatral. Casi un bodevil.

Pero volvamos al Perú Travel Mart 2008. La cita reunió a gente de todo el mundo y el esfuerzo de la comisión organizadora al mando de María José Jorquera hay que saludarlo más allá de los errores que percibimos en el ingreso a Machu Picchu y al momento de retornar a Lima. Les faltó un poco más de cancha para afrontar el esfuerzo logístico que significa mover a doscientos visitantes y que todos se sientan a gusto, bien tratados. También un poco más de ñeque para recibir la crítica de quienes llegaron como invitados y que a la hora de las crisis y los tropezones son los primeros en quejarse. Es parte de este deporte nacional de tumbarse a la primera de abastos a los que tienen en sus manos responsabilidades que a todos nos atañen. Que los operadores que llegaron al Perú, y volvemos al tema de marketing, se lleven la mejor de las impresiones es tarea que debemos compartir todos: periodistas nacionales y, sobre todo, los muchachotes de Prom Perú, que a decir verdad, cuando las papas empezaron a quemar en el Velasco Astete el día que volvíamos a Lima no hicieron otra cosa que criticar a los organizadores y poner una cuarta de distancia entre sus comprensibles desatinos y ellos. ¿Cómo, no son los miembros de la Comisión de Promoción del Perú los más interesados en que periodistas especializados y tour operadores se lleven la mejor de las impresiones de nuestro país?. Me hubiera gustado verlos abandonar la cola de espera para ir en apoyo, con toda su experiencia a cuestas ganada en ferias por todo el mundo, de sus compañeros de chamba. Porque el PTM no es solo una bolsa de negocio cualquiera: por la calidad de los operadores llegados es también un asunto de promoción. Por la cantidad de gasto desembolsado un producto que debemos cuidar…

En fin, son cosas que pasan pero es necesario advertirlas para seguir construyendo lo que queremos. Este carro lo empujamos todos (y en la misma dirección), al margen de las discrepancias y las cuestiones de estilo. Salvo que encontremos en el proceder de los que alentaron el PTM mala leche o algún otro espíritu subalterno. A mi me dio la impresión, viendo el trabajo de la Jorquera y el de su grupo más próximo conformado por Fabiola García, Roxana Torres y Alfredo Curotto, hartos deseos de hacer las cosas bien. Ese espíritu me reconforma y me hace confiar en la nueva administración que llega a la Canatur con Eduardo Arrarte al frente. Canatur, el gremio que nos aúpa, debe agilizar su existencia institucional y activar los mecanismos propicios para ser el verdadero buque insignia del cluster turístico cholo. Esa es su tarea y tiene en el próximo PTM una empresa por mejorar. Ojalá que en el PTM 2009 se respire un poco el aroma de los vientos del circuito del norte. Difícil por la preeminencia que el circuito turístico del sur ha alcanzado en estos años de esfuerzos miles y palos de ciegos por todas partes.

Lo dije al iniciar esta nota. Una hora y media le toma al visitante llegar a Machu Picchu desde la renovada Ciudad Inca Viviente de Ollantaytambo…y maravillarse con el magnetismo incásico que pervive en sus piedras y senderos repletos de historia. Cinco minutos, en cambio, le duró a este cronista entender que el vagón del turismo peruano anda a punto.

Buen viaje…

 

67. En la patrullera Río Tambo. Notas sueltas de una navegación por las islas de Asia, publicado el 24 de marzo de 2008

El trabajo de la Marina de Guerra del Perú, en asuntos vinculados a la protección del ambiente marino y sus recursos, es poco conocido por la ciudadanía. Para el común de la gente la defensa nacional, la seguridad de la vida humana en el mar y el combate al narcotráfico, entre otras lacras, son las únicas competencias que la armada peruana tiene entre sus manos. Muy pocos saben de la titánica tarea que les toca cumplir a los esforzados miembros de una institución que se bate en las fronteras fluviales o en los ríos y lagos más alejados del vasto territorio que cuidan con tesón y sacrificios miles. Son sus integrantes, las más de las veces, la única presencia real que tiene el Estado en esos confines remotos de nuestra geografía infinita.

Esto hay que decirlo porque es necesario tejer con sus integrantes (suboficiales, oficiales y comandos) una red de apoyos mutuos que nos permitan ser más eficientes en el cuidado de nuestros recursos naturales. No solo es menester diseñar un nuevo sistema de gestión ambiental que sea eficiente y moderno, sino que también resulta urgente tomar nota del papel que le hemos encargado a instituciones como la Marina, o la propia Defensoría del Pueblo, por citar otro ejemplo, para garantizar que se cumplan las normas que se han dictado para manejar apropiadamente nuestra heredad natural. Si logramos ganar para la causa a sus integrantes, seremos capaces de decir, por fin, que hemos empezado a sentar las bases para que surja entre nosotros una verdadera ciudadanía ambiental.

El jueves pasado, gracias a una gentil invitación de Javier Modonese, de Pro Islas, tuve la suerte de embarcarme en Pucusana en la patrullera marítima BAP Río Tambo para realizar una corta navegación en dirección a las islas de Asia. La idea de Modonese nos quedó clara desde un primer momento: seguir apuntalando la relación Marina de Guerra-conservación de los recursos naturales de las islas de Asia. Javier no solamente es un conspicuo defensor de nuestros ecosistemas marinos sino que también ejerce el cargo de Delegado Marítimo del litoral de Asia; su autoridad se extiende a lo largo de las playas, rocadales e islas entre Punta Bujama y Pasamayito ¿Que qué significa aquello? Fácil, por Resolución Directorial N° 238-2004/DGC, los Capitanes de Puerto tienen la facultad de designar a un representante, civil preferentemente, que los ayude a controlar el cumplimiento de las disposiciones emitidas por la Dirección General de Capitanías y Guardacostas. Entre ellas, y copió textualmente el inciso e de la norma en mención: “Informar a la Capitanía Guardacostas sobre las infracciones observadas en contra de las normas de seguridad y protección del medio ambiente y sus recursos naturales”. Bingo, podríamos tener, de activar los mecanismos que nos confiere esta resolución, un ejército de delegados marítimos cuidando el buen uso de nuestros recursos marítimos, tan venidos a menos en estos tiempos de apuros económicos y descuidos cómplices.

Es hora, lo hemos dicho muchas veces, de poner a caminar la legislación que existe en materia de cuidado ambiental. Y de conocer a estos aliados que hemos puesto fuera de nuestra línea de acción por desconocimiento o simple olvido. Su experiencia es inmensa, solo es necesario conjugar esfuerzos para que ellos se sientan parte de este ejército de centinelas que se viene construyendo de a poquitos y con fuerza. Mientras volvíamos a la espectacular Pucusana , nos dimos tiempo para charlar un rato con el comandante Raúl Roselló, capitán de Río Tambo y soldado con una envidiable foja de servicios por las fronteras vivas del Perú, esas que están pobladas de madereros informales, aviesos narcotraficantes y poblaciones desesperadas. Con él hicimos un repaso de lo mucho que se podría hacer si manteníamos cercanías y motivaciones compartidas…y lo que avizoramos nos llenó de esperanzas a todos.

Un par de ideas últimas, producto de esta simpática navegación entre Pucusana y Asia, el balneario limeño más estigmatizado de todos por pituco: sus islas siguen manteniendo una biodiversidad impresionante gracias al trabajo de un puñado de conservacionistas -Javier Modonese, uno ellos- que han logrado poner a buen recaudo tamaña riqueza a pesar de las apetencias de los que siguen creyendo que los bienes de todos pueden dejar de serlo por voluntad de unos cuantos. La primera, así como la Escuela Mayor viene capacitando a los funcionarios ediles de la provincia de Canta en turismo sostenible sería interesante que algún centro de formación académica haga lo propio en materia de cuidado ambiental y desarrollo sostenible en las instituciones del Estado que tienen competencia sobre nuestros activos naturales. Como lo ha mencionado la Defensoría del Pueblo, al hacer un repaso de su trabajo organizacional, los problemas del futuro no solo serán sociales, no, las contingencias del mañana van a ser, irremediablemente, ambientales.

La segunda. La figura de los delegados marinos para el litoral de Punta Hermosa, Punta Negra y San Bartolo, resulta fundamental en el esquema de recuperación y manejo idóneo de áreas marino-costeras venidas a menos y que han motivado sendos artículos de Marco León. Pienso que Marco, en Punta Hermosa o Julio Alarcón, en San Bartolo, cumplirían con creces esa labor de fiscalización que venimos exigiendo. Habría que explorar esta posibilidad. Mientras tanto celebremos con la Marina de Guerra del Perú tanta profusión de la naturaleza. En materia de mar, digo.

Buen viaje…

66. Valle de los Volcanes, un destino sorprendente, publicado el 17 de marzo de 2008

Me sorprendió el parque jurásico de Querulpa, en la parte baja de la cuenca del Majes; también la belleza de un valle pletórico en cultivos de todo tipo y en regla para impulsar turismo interno de la mejor calidad. Buen pisco, hartos camarones, gente muy industriosa. Cotahuasi fue un descubrimiento notable y si bien es cierto me cautivó el cañón de Sipia, las mejores postales que me llevé del valle las tomé en Tomepampa y su regia iglesia colonial.

Pero fue el Valle de los Volcanes, al pie del poblado indio de Andahua, la geografía que más me impactó por lo inhóspito de sus rincones y la singularidad de sus contornos. Cuatro horas después de dejar atrás el valle de Majes el paisaje se define por la preeminencia de las piedras y las huellas que la furia volcánica ha ido definiendo desde el pleistoceno. Nada se compara en espectacularidad a este desierto a más de cuatro mil metros de altura, verdadero bosque de piedra en dispersión permanente. El Valle de los Volcanes, con sus piedras infinitas, contiene 96 conos volcánicos y miles de parches de vegetación que salpican el gris de todos los tonos del verde. Un verdadero portento que, si seguimos la narración del librito “Valle de los Volcanes, un destino sorprendente” que se presentó el martes último en el Miraflores Park Hotel, debe considerarse un destino en uso de sus facultades.

Nosotros nos alojamos en un hotel a duras penas acondicionado para recibirnos. La bonhomía de su propietario, no impidió que anotara en mi cuaderno de campo algunas observaciones que me sirvieron para identificar al Valle de los Volcanes, siguiendo la terminología del sector, simplemente como un atractivo. No un producto turístico, solo un atractivo. Lo conversamos en su momento con Susana Menéndez, del equipo de Promperú, Andahua necesitaba de mucha inversión e inventiva para convertirse en un destino potente, en una ruta abierta para el turismo que andamos construyendo.

Por eso es que acudí a la invitación que me hiciera la congresista y segunda vicepresidenta de la República Lourdes Mendoza del Solar para la presentación en sociedad del destino Valle de los Volcanes con muchas expectativas y deseos de enterarme qué había ocurrido en Andahua en estos dos últimos años. Y lo que escuché del locuaz alcalde del distrito don Juan Aguilar Herrera me dejó más que satisfecho: cinco municipios se han mancomunado para luchar contra la pobreza extrema apelando a la industria del turismo como actividad sustantiva. Para ello, cuentan con el apoyo de los congresistas por Arequipa y de varios ministros de Estado a quienes han convencido de hacer suya la propuesta de creación de destino y pisar el acelerador. Al llamado, se ha sumado la empresa privada y otros actores que han logrado, al decir del burgomaestre de Andahua, “una envidiable alianza público-privado”.

Buena vibra. Eso es lo que sentimos los asistentes al evento en los discursos de las ministras Mercedes Araoz y Verónica Zavala; del viceministro de Turismo Pablo López de Romaña y en las alocuciones de la congresista Mendoza del Solar y los empresarios Mauricio de Romaña y Raúl Benavides. Todos unidos por la causa del Valle de los Volcanes.

Buen viaje…

 

 

 

n el 2006, gracias a una gentil invitación de James Posso y la gente de Promperú, tuve la suerte de recorrer el Cañón de Cotahuasi y de refilón, también la campiña de Majes y el Valle de los Volcanes.Fue un trip intenso, de mucha adrenalina, de agradables compañías: el azar nos juntó a Anghello Llerena, de El Comercio, ahora de trotamundos por California; a los fotógrafos Ernesto Arias y Pilar Oliveros, también a Alvaro Rocha y al gran Julio Zuñiga, nauta de los primeros por el río Cotahuasi e impulsor del turismo en Majes y alrededores. Posso es el creador de los festivales de aventura que se llevan a cabo en la cuenca del Cotahuasi; por tanto, responsable de la gran travesura que significa el haber defenestrado al Colca como único ícono turístico de la campiña characata.

65. Para salir de Babel, publicado el 10 de marzo de 2008

En la mañana del domingo estuve escuchando al premier Del Castillo explicar la posición del gobierno sobre la llamada Ley de la Selva… y la verdad que quedé sorprendido. Gratamente sorprendido. No precisamente por los alcances de la norma que se pretende aprobar, que en su momento analizaremos en detalle, sino por la inclusión en el discurso ministerial de temas que hace unos días solo aparecían en los reclamos de los que han  sido tildados como perros del hortelano. Que los presidentes regionales amazónicos hayan hecho suyo el reclamo de los que desde hace muchos años vienen defendiendo el uso adecuado de los recursos del bosque no me parece raro. Basta con conocer la trayectoria política de algunos de ellos, como la de César Villanueva o el propio Yván Vásquez, para entender su oposición a cualquier medida que no tome en cuenta un modelo de desarrollo amazónico que sea sostenible y que haya sido consensuado por la  propia población. Pero que sea el propio primer ministro quien diga en Puerto Maldonado y en presencia de los integrantes del novísimo Consejo Interregional Amazónico (CIAM), que es imprescindible un catastro antes de emitir los permisos adecuados para alentar la reforestación en las tierras degradadas de la Amazonía o que advierta de los peligros que la Interoceánica del Sur puede acarrear sobre el bosque si no se lleva a cabo una adecuada zonificación por donde va a transcurrir, me parece un avance. Un gran paso adelante en una coyuntura signada por el grito estridente y el diálogo de sordos.

El gobierno empieza a entender que no se trata de imponer normas sin haberlas consultado antes con las poblaciones afectadas. O beneficiadas si así fuera. Las regiones son una realidad, no nos queda ninguna duda. Funcionan y en la mayoría de los casos solo quieren ser tomadas en cuenta cuando se trata de definir su futuro. Le temen al limeñocentrismo supérstite y tienen más de un motivo para permitirse susceptibilidades como las que hemos visto en el caso del Cusco a propósito de la llamada ley que intentaba poner al servicio del turismo los bienes inmuebles que integran el Patrimonio Cultural de la Nación.

Empieza a entender, lo he dicho, pero con tardanzas inexplicables. La  ley de la Selva; la del tercio superior magisterial, tan resistida por las regiones amazónicas y la que acabamos de mencionar sobre las concesiones turísticas en los sitios arqueológicos, debieron generar debates, prolongadas discusiones. Ese es el camino de las normas en las sociedades modernas. El gobierno propone y la sociedad discute. Se organizan los foros, los medios de comunicación analizan y juzgan, la población  se esmera en informarse y dice lo que piensa. Sin cortapisas, ni presiones subalternas. Así no se actuó, lamentablemente. El gobierno, seguramente confiando en esa máxima que dice que en política no se puede ser ingenuo, se apuró en aprobar normas sin escuchar la voz de las regiones. Creyendo, quizás, que el país era el mismo de hace veinte años. Craso error.

¿Cómo es con nosotros, los que habitamos ese compartimento estanco que llamamos con pompa sociedad civil?

Debemos acostumbrarnos al diálogo, a escuchar las posiciones del otro sin prejuicios. Sin descalificar a priori los argumentos de los que no militan en nuestra causa y piensan de otra manera. Parece difícil, pero ese es el único camino posible. El cabe artero, la estigmatización del adversario, la calumnia son argumentos que solo convencen al despistado, al que ha perdido la brújula y no tiene opinión propia. Lo dijimos en su momento: la discusión sobre la Ley 29146 , la que enfrentó al Cusco con el gobierno central, se dio en un contexto en el que era claro que los que se oponían a la norma ni siquiera la habían leído. Entonces salieron a las calles para gritar que no querían chilenos en Machu Picchu y que la patria no se vende. Cualquier cosa.

Por eso es que saludo, desde esta columna, la posición del primer ministro Jorge Del Castillo e invito a las personas que nos leen a diario a revisar las normas que he mencionado y leer también la propuesta que Antonio Brack y su equipo han hecho sobre el ministerio del Ambiente que venimos exigiendo desde hace tanto. Está en VOL, haga el esfuerzo.

Buen viaje…

64. Un mar herido de muerte: tareas para los próximos días, publicado el 25 de febrero de 2008

A Pino Rubio lo conozco hace una pila de años. Él fue el contramaestre de una generación que en algún momento decidió tomar el camino del interior para entender mejor un país que podía tener fácilmente como límites la avenida Javier Prado y el aeropuerto Jorge Chávez. Gracias a su labor de pionero muchos de nosotros plantamos pica en la Agraria, otros, los que fungíamos de intelectuales, nos aventuramos a tomar el camino que nos condujo a alguna facultad de sociales (o de humanidades) para hablar de cambio social y revuelta juvenil. Buenos tiempos esos los de la Dos de Mayo y el tantas veces mencionado Gabinete, el laboratorio de ciencia más espectacular que he conocido y del que algún día otros habrán de hablar. En esa zona liberada pergeñamos muchos de los sueños que todavía animamos como grupo, como generación.

 

Por eso es que me da gusto encontrarme de vez en cuando con Pino y reconocer la misma autenticidad y el desenfado de siempre. La misma pasión para enfrentar a los dominantes y a los que quieren hablar en voz bajita para enredarlo todo. Ayer domingo, sin ninguna planificación, nos juntamos a platicar largo de lo que se ha avanzado en VOL para reunir a la gente y hablar de lo que nos toca hablar. Fernando Pino Rubio es uno de los tantos apasionados de este foro que no dejan de opinar sobre todos los temas y desde la absoluta militancia en las ideas de siempre. Como Enrique Angulo o Toño Tovar, otros dos entusiastas del diálogo abierto y plural que suelen visitar esta revista virtual para decir lo suyo.

Y por eso es que la opinión de Pino la valoro. Él me escribió hace unos días un mail muy claro para pedirme (para conminarme en realidad) que en aras de la objetividad tantas veces mencionada en VOL dejará de lado un pleito estéril que venía protagonizando con un lector y que había devenido en una “sopa bruta” de impugnaciones y bajezas. Tenía razón. Al igual que en aquellos tiempos formativos cuando supo conducir a la tropa juvenil, carta del IGN en mano, por los caminos apropiados para llegar a Parcanajón o Llactapara, en los días esos en que las lomas de Atiquipa quedaban en el fin del mundo, el buen Piní me dio las luces necesarias para entender que es necesario comerse un sapo para seguir avanzando.

Y hay que hacerlo, no podemos detenernos en minucias y acusaciones infundadas. La agenda es múltiple, a los problemas en San Fernando hay que sumar ahora los “tiempos difíciles” para el sueño conservacionista (que no es otro que el del manejo óptimo) en las caletas arequipeñas de San José y la Francesa, amenazadas por la fiebre extractivista que nos agobia y que pretende construir cinco plantas de procesamiento de harina de pescado en la mítica Quilca. Y qué decir de la depredación que sufren las colonias de pingüinos en Huarmey a manos de pescadores inescrupulosos que no saben otra cosa que saquear el mar de todos o de los residuos del petróleo del BAP Supe que siguen a la deriva bien lejos del escrutinio público. El mar peruano, nuestro mar, agoniza, no solamente en Punta Hermosa o Pulpos, como lo ha demostrado el artículo de Frejol León que publicamos en VOL, no, la agonía es general, por todas partes. Es urgente cerrar filas para empezar a construir una agenda mínima que pueda detener tanto estropicio.

Con Rafo Léon he quedado en reunir a algunos amigos comunes para activar un colectivo que mire la coyuntura desde una perspectiva más macro y que sea capaz de generar presión entre los formadores de opinión y las autoridades competentes. Qué importa que los de siempre digan que estamos en contra del desarrollo y del futuro o que nos anima el deseo de protagonismos electorales. Qué importa, es necesario que los usuarios más cercanos (comunidades de pescadores y veraneantes), la universidad peruana, las ONGs marino-costeros y los referentes académicos en estos temas dejemos la tarea menuda en las que andamos avocados para forjar esa comunidad atenta al planeta océano que debe activarse para defender lo que es de todos. No nos queda mucho tiempo. Si en la Amazonía peruana ya nació una mancomunidad de regiones con capacidad de enfrentarse a la Ley de la Selva que se quiere aprobar, tenemos que trabajar fuerte para que se cree otra, conformada esta vez por las diez regiones costeras, que tenga el atrevimiento de ponerle coto a tanta piratería que vive y pervive en nuestro maravilloso mar.
Buen viaje…

 

 

63. Una semana movida y muchas posibilidades de llegar a la meta…, publicado el 18 de febrero de 2008

No lo voy a negar. La que pasó ha sido una semana intensa, de ajetreos mil y exagerada paciencia. Cuando decidimos  transformar la página de Viajeros en una revista con autonomía propia y capacidad para generar discusión pública y ciudadanía ambiental en todos los confines del país, sabíamos que los riesgos iban a ser muchos y que la chamba iba a ser más dura. También la resistencia de quienes quieren que los temas se traten a hurtadillas y en espacios cerrados. Así ha sido, VOL viene dando batalla en diferentes frentes y su voz, como viene ocurriendo en lo de San Fernando, multiplica la voz de un movimiento que ha empezado a mirar el futuro y asumir el reto de transformarlo en uno mejor. Mes a mes las visitas a nuestro sitio crecen y los reportes que nos mandan desde el interior los centinelas anónimos que se han adherido a la causa son también muchos y se vienen convirtiendo en insumos básicos para trabajar de mejor manera la información que les llega a ustedes.

Durante la semana que pasó subimos a Santa Rosa de Quives para reunirnos nuevamente con la Asociación de Servicios Turísticos Santa Rosa de Quives-Valle del Chillón; asistimos a una reunión en Ica con el Gobierno Regional para revisar el tema de San Fernando de cara a la creación del Área de Conservación Regional en la zona y nos dimos un tiempo para bailar  de lo lindo en el Carnaval de Barranco. Tres espacios de nuestro país donde hemos venido aportando ideas y entusiasmo desmedido.

En Santa Rosa de Quives, las señoras del comité, pero también don Nelson y el señor Celis, vienen trabajando duro para dejar todo listo para el inicio de la temporada de turismo que se viene y pretenden impulsar a partir de Semana Santa. Tienen fuerza y han aprendido la lección: el turismo debe ser planificado y los que lo patrocinan deben saber de sus impactos negativos y excesos. Por ello es que el miércoles que pasó fue especial para ellos: al alcalde de Santa Rosa Limber Huapaya los visitó y se llevó los dos proyectos que vienen trabajando con el ICC. En Barranco, la gente de la calle Cajamarca, con Sebastián Solari al frente, no solamente han sido capaces de plantar árboles por todas partes sino que han reincidido, con tremendo suceso, en la organización de su ya célebre carnaval. Esta vez el ruido de los festejantes y la bulla carnavalera cruzó la avenida Grau y tomó por asalto Saenz Peña y las calles aledañas. Una maravilla.

En Ica, nuestra prédica prendió. Como lo hicimos notar en el pronunciamiento que hiciéramos público en setiembre del 2004 el affaire San Fernando debía  solucionarse, principalmente, a partir del “diálogo que posibilite una solución satisfactoria que contribuya al desarrollo social de la región” (Viajeros n° 11). Y en esa voluntad hemos perseverado todo este tiempo. Finalmente, el diálogo fructificó, y el viernes pasado las partes se reunieron para escuchar posiciones y tratar de ver en lontananza. La cita sirvió para reunir a las autoridades del Gobierno Regional en pleno, con Rómulo Triveño a la cabeza; a la Intendencia de Áreas Naturales Protegidas del  INRENA, representada por el mismísimo Jorge Ugaz y los funcionarios Miriam García y Eduardo Murrieta; al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, a través de Cecilia Raffo, asesora de la ministra Aráoz y de Liz Chirinos, la directora nacional de Desarrollo Turístico. También a la Municipalidad de Marcona, con su alcalde Joel Rosales y su cuerpo de asesores; al Consorcio Nazca Ecológico SAC y a los amigos de la Sociedad Peruana de Eco Desarrollo, la institución de la sociedad civil que los viene asesorando en la creación de un ACP en el lote de la discordia. La mayoría gente de conservación, de verdad y entre estos como no mencionar a los biólogos Carlos Obando, Elvis Peralta y Nella Salinas, de la CAR Ica, los  autores del expediente técnico que le va a dar vida al Área de Conservación San Fernando.

¿Cuáles fueron los temas comunes, en qué estuvimos todos de acuerdo? En la necesidad imperiosa de seguir trabajando por la creación del Área de Conservación Regional y de convocar, de inmediato, a una mesa de trabajo permanente que tome el toro por los astas y siga la ruta del diálogo y la concertación que se inició el viernes en Ica.  No me toca comentar el diálogo publico que sostuvimos con el alcalde, seguramente de eso se ocuparán otros. Solo diré, volviendo a citar un documento producido en nuestra base de trabajo,  que seguimos tercos en nuestro compromiso de “acompañar al Gobierno Regional de Ica, las instituciones locales  y los directamente involucrados, en la solución definitiva de la problemática suscitada en la ensenada de San Fernando, distrito de Marcona. San Fernando, su impresionante litoral y su costa adyacente, constituyen una de las zonas más ricas en biodiversidad de la franja costera peruana; por tanto, su valor como bien común y patrimonio compartido, requieren la obligada concertación entre todos los involucrados en salvaguardar su riqueza y capitalizar sus potencialidades. El camino de la negociación y el diálogo representa la única garantía para la construcción de una solución que contribuya al desarrollo social de la región” (pronunciamiento Juntos por San Fernando, 12 de febrero de 2007).

            Buen viaje…