Archivos Mensuales: junio 2009

77. Más de lo mismo. Bagua, otra historia de sangre y desconocimiento

(Villa, Lima). Estoy profundamente conmovido por lo que ha sucedido en Bagua. Me resigno a creerlo, todavía no doy fe a lo que leo en las webs de RPP, Andina, Viajeros. Repaso y repaso las fotos de La República y los gruesos titulares de casi toda la prensa escrita limeña y sigo en tinieblas. Lo de Bagua de tanto ser una tragedia anunciada se había convertido, al menos para mí, en una situación imposible, en algo que no podía ocurrir. Y se lo comenté a Antonio Brack en un Enfoque de los Sábados de hace un par de semanas, “ministro, le dije, evitemos otro Pómac, póngase a la cabeza del diálogo, confiamos en usted”. 

Crédito: dhperuCrédito: dhperu

Pero nada de eso pasó, digamos que la voluntad del gobierno estaba escrita desde el momento en que el secretario general del partido aprista anunció en La Hora N que no se podía reconocer el derecho indígena porque sino la dirigencia de ADEISEP iba a seguir impugnado el ideario del segundo alanismo en materia de explotación y uso de los recursos naturales. Y como aquello podía servir a los indígenas y con ello al cuco (Humala, CONACAMI, Cumbre de los Pueblos, CGTP, SUTEP, etc), que se active la mecedora y se estigmatice a los dirigentes de los grupos amazónicos en rebeldía. Total, solo son indios con lanzas y caras pintadas. Qué horror, qué vergüenza.

El general Custer llegó y venció. Copio la metáfora de García-Hierro, consecuente y mejor informado defensor de la causa indígena que, por cierto, es también la causa en favor del medio ambiente y el futuro. Eso debe quedar claro y al margen de la intención de los que se colaron en la demanda para ganar agua para sus molinos. Que son muchos y fácilmente reconocibles. Más allá de los paracaidistas, la insurgencia amazónica cuestionaba –y cuestiona- lo que todos venimos pensando y pocos diciéndolo a viva voz: la destrucción del territorio amazónico en aras de un progreso esquizofrénico que solamente le hace favores al consumismo universal, que en su versión chola significa más super inversiones en infraestructura para los ricos, es una mentira. Una tremenda farsa. Otra más. Cómplice los medios de comunicación tradicionales y la clase política enquistada en el congreso y los demás órganos de gobierno. Cómplices los que siguen creyendo que los indígenas amazónicos se quedarán tranquilos con la derogatoria de los decretos infames y regresaran a casa a seguir aguantando el genocidio histórico.

Conozco Bagua, una copia fiel de Macondo; cuando la visité me sorprendió su fealdad, su condición de capital del fin del mundo. Lo comenté con mi hijo, entonces un jovencito de doce años que no entendía el porqué de las adolescentes de su edad cargando a sus hijos en la espalda. Nos conmovió Bagua Grande y la violencia contenida en sus calles repletas de mototaxistas gritando cualquier cosa y su mercado cercado por ladronzuelos de ocho años de edad y putas de un poco más.

Bagua, la ciudad que exhibía un cartel municipal de antología: “ciudadanos, cuidemos al turista, el turismo es el futuro”, se hará conocida por esta tragedia y miles de artículos se escribirán para describir el horror. Como meses atrás sucedió con Pómac. ¿Quién se acuerda hoy de los muertos de aquel episodio? Nadie y lo curioso es que los mismos ministros que no supieron qué decir entonces son los que declaran a la prensa despropósitos como los que he escuchado esta mañana a la ministra de Justicia que sigue creyendo que atrapando a Pizango se acabará la grita indígena.

Crédito: dhperu

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No es hora de buscar responsables inmediatos; es momento de abrirle paso a la Defensoría del Pueblo o la Iglesia Católica, las dos instituciones que con más comprensión del fenómeno se han manifestado públicamente sobre esta coyuntura tan difícil. Que no se nos diga que el salvajismo de los nativos fue el detonante de la explosión. Ni que fue la policía la culpable. Los responsables no usan plumas, se mueven en las ciudades resguardados por autos de la policía, la misma que fue enviada al matadero para justificar la barbarie de los indígenas amazónicos. Custer vive en Lima y es experto en zafarranchos de combate y otras mañas.

Buen viaje…

De mis cuadernos de campo

Bagua, lunes 28 de julio de 2003

“Estoy en Bagua después de tremendas peripecias. Anoche, antes de llegar a Bagua, cruzamos el Marañón a la altura de Corral Quemado, el cruce que representó durante siglos el más difícil escollo que tuvieron que afrontar los intrépidos para trasmontar la en su camino a la selva. En la actualidad la exultante floresta que debió existir en estas soledades es solamente una mueca triste que nos habla de una depredación total. Nada refleja la naturaleza de antaño”

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“Nos instalamos en un hotel de poca monta y salimos a recorrer una ciudad tomada por las masas: Calcuta. Nunca había visto un poblado tan tugurizado. El gentío no tiene comparación con nada que haya visto antes. Y debo decirlo, aunque suene mal: cuanta fealdad en las fachas de los que recorren las calles y avenidas de Bagua Grande”.

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“Bagua representa una buena introducción sociológica sobre la Amazonía peruana”.

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