72. De paso por el Museo Nacional de Chavín, publicado el 21 de setiembre de 2008

Me quedo con la sonrisa enorme de Yuliana Trejo Rodríguez, natural de Huántar y graduada hace poco en turismo por un instituto de Huaraz. Ella fue quien nos guió por cada una de las siete salas del recientemente inaugurado Museo Nacional de Chavín y la encargada también de relatarnos, con lujo de detalles, los pormenores del descubrimiento de los pututos que John Rick y su equipo de la Universidad de Stanford hallaron en las inmediaciones de la plaza circular en el maravilloso Castillo Chavín. Yuliana tiene veinte años y muchas ganas de recorrer el mundo. Y como tantos en Conchucos, cree fehacientemente que el turismo traerá desarrollo para su pueblo.

Las diecinueve caracolas de Strombus galeatus que Rick encontró en el 2001 confirman lo que la mayoría de estudiosos de la civilización Chavín suele mencionar sobre este pueblo que rindió culto a dioses feroces y dominantes: el uso de las huayllaquepas o trompetas confeccionadas con estos moluscos en rituales y sacrificios sirvió tanto como las cabezas clavas y otros artificios para la creación de una escenografía estremecedora que permitió la consolidación de un modelo de desarrollo social que pervivió en nuestro territorio durante miles de años.

Es evidente, estimado lector, que no todo está dicho sobre esta civilización que utilizó como ninguna otra la piedra para dejarnos el testimonio del segundo andar de la cultura peruana. Las investigaciones que viene realizando el equipo de Stanford y los trabajos de campo de los especialistas del INC habrán de depararnos nuevas sorpresas. “Cuando se ingresa al templo de Chavín, se tiene la sensación de entrar en un mausoleo lleno de fantasmas feroces”, señala Lumbreras en su clásico libro Los Orígenes de la Civilización en el Perú. Cuando se ingresa al Museo Nacional de Chavín, moderno gabinete que agrupa lo mejor de la dispersa producción lítica de una civilización que impuso condiciones en las alturas de los andes centrales y que ha sido levantado a pocos metros de la actual localidad de Chavín gracias al esfuerzo de la cooperación internacional, la empresa privada y el Estado, se siente reverencia y ganas de recorrer de nuevo cada rincón del fastuoso templo al pie del río Mosna, en el callejón de Conchucos.

Una nueva historia

Para mi es claro que los monumentos y demás vestigios del pasado por sí solos no lograránn generar la fascinación que en la actualidad despiertan museos de sitio como los de Sicán o Túcume, en el norte peruano. No son las piedras las que producen la admiración de los visitantes en Raqchi o en Ollantaytambo: son las historias que se cuentan alrededor de ellas las que terminan por sorprender al viajero y lo introducen en la vida cotidiana de las civilizaciones que vinieron a conocer. En Tumbas Reales de Sipán o en el museo de Leimebamba, el relato bien logrado es lo que importa, no la aglomeración de información o la simple exhibición de piezas en medio de la penumbra de un museo cualquiera.

Viajar hasta Chavín por un camino que arredra a cualquiera para introducirse entre los laberintos del templo del mismo nombre, lo he comentado más de una vez, no garantizaba el éxito de una visita arqueológica a la capital de los hombres que sucumbieron a Dioses tan particulares. El gasto de energía y la altura, el sol quemando en todo momento y la poca información confiable que se le daba al visitante, jugaban en contra de una visita que solía terminar en un gesto de desencanto. “Mejor quedarse en el Callejón de Huaylas y hacer lo de siempre: Llanganuco, Pastoruri y un poco de compras”, era la conclusión para los que se animaban a desafiar la ruta por el Callejón de Conchucos.

Felizmente los tiempos son otros y a pesar de que la carretera sigue siendo un estorbo y el sol continúa maltratando los sentidos, el Castillo de Chavín luce renovado. La Asociación Ancash, verdadero dínamo regional, ha invertido buen gusto y algo de dinero en iluminar el sitio para posibilitar lo que hasta hace unos meses era tan solo sueño reprimido, la visita nocturna al laberinto Chavín. Formidable: con Rafael Aguilar, funcionario de la mencionada institución, recorrí las plazas principales del adoratorio más importante de los andes centrales y caí sucumbido al sortilegio que envuelve a estas piedras cinceladas por una raza que supo engatusar a miles de campesinos de medio Perú actual con sus promesas y amenazas divinas.

La reja de fierro que protegía el ingreso a la habitación donde descansa el Lanzón Monolítico ha sido remplazada por una de vidrio, más amigable y provocativa. Los carteles de espanto que decoraban la visita también fueron retirados y en su lugar se han puesto paneles mejor definidos y con información más a la mano. ¿Es posible mejorar aún más la experiencia Chavín, en Chavín de Huántar y alrededores? Claro que sí, la voluntad de la población de Conchucos parece indicarnos que han entendido que es menester agrupar voluntades para brindarle al visitante una estadía más cordial y prolongada.

El Museo Nacional de Chavín, una invitación a quedarse…

Estirar la estadía y provocar el pernocte. Esa es la grita de ocasión que cualquier tratado de turismo recomendaría después de repasar lo que Conchucos ofrece. Y eso se está logrando, de a poco y con mucha voluntad. La Asociación Ancash, utilizando los fondos que la actividad minera le provee, se ha propuesto -entre otras acciones- recuperar el trazo original de las plazas principales de Chavín, Huántar y Huari para convertir sus casonas en alojamientos para todos los bolsillos y en epicentro de la actividad turística que viene llegando.

Imagínese este bocadillo: en la mañana caminar en los bordes del río Mosna, invicto y tronante. Visitar luego los talleres artesanales de Chavín, en algunos de ellos todavía se cultiva el arte lítico que hizo famoso a los ancestros. Enseguida ingresar al Castillo Chavín y tomar las primeras impresiones de un adoratorio que sirvió de sede al primer gran desarrollo teocrático del antiguo Perú. Darse un tiempo, después, para tomar el camino de San Marcos y Huari, de repente la laguna de Purhuay, en uno de los últimos confines del Parque Nacional Huascarán. Regresar en la noche para volver a sumergirse en las tinieblas del Castillo Chavín y gozar de un espectáculo único, extraordinario.

Pernoctar en uno de los tantos hoteles de la plaza central de Chavín o, por qué no, tomar por asalto una de las habitaciones del Konchucos Tambo, el hotel más emblemático de este primer segmento del callejón. Despertar por la mañana del segundo día en la zona y visitar Carhuayoc y Carash, en una de las quebradas que se lanzan sobre Conchucos, para conocer a Doña Anatolia Rubina, pequeña empresaria textil y prototipo del nuevo habitante de estos paisajes tan ricos de futuro. Anatolia administra un taller de tejido tradicional que ha logrado imponer condiciones en Lima y que pronto internacionalizará su propuesta por todas partes…

Y poco antes de regresar a casa, ingresar al Museo Nacional de Chavín para cerrar con broche de oro una visita que no debe dejar de hacerse. En Chavín nació, decía Tello mucho antes de que Caral emergiera como foco cultural, la civilización que eclosionó en los Andes, la cultura peruana. Cierto o no, en estos pliegues cordilleranos, vibra una historia que debemos conocer y que empezamos a develar gracias al turismo que se impone en muchos de los pueblos de nuestra inmensa geografía. Yuliana Trejo lo sabe bien, “este callejón se llenará de progreso y habrá trabajo para todos”. Claro, si es que decidimos dejar la modorra citadina y ponemos en nuestra agenda de viajes el paradero Conchucos como la próxima opción.

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Publicado el septiembre 22, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 10 comentarios.

  1. Oscar von Bischoffshausen P.

    Muy interesante tu artículo pero no encuentro en ningún lugar
    información sobre el horario de atención del nuevo Museo ni tampoco como contactar a la colega local Yuliana Trejo.
    Muchas gracias por tu gentil atención.
    Oscar von B.
    G.O.Turismo

  2. Hola Guillermo, soy Miguel, el lunes me voy al VRAE para una recoger una primera impresión durante tres días. Luego pasaré por Ayacucho antes de regresar a Lima y hacer contacto con quienes se encargan de trabajar el último hallazgo arqueológico realizado en Vilcashuamán, intentaré replicar tu forma en una entrega para Todo Ayacucho y realzar estos intereses. Un abrazo fuerte.

  3. Oscar, el museo nacional de Chavín está abierto al público, por ahora, todo el día, si no me equivoco desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde. Lo curioso es que el ingreso es libre (¿debe ser gratuita la visita a un museo de este tipo al margen de que haya sido construido con dineros de la cooperación internacional?)…A Yuliana Trejo la encuentras en el lobby del museo, ella es una de las diligentes jovencitas y jovencitos a cargo de la visita.

  4. Oscar von Bischoffshausen

    Estimado Guillermo, Gracias por tu amable respuesta, por si acaso a partir de este 01 de Octubre el Museo Nacional Chavín así como el monumento arqueológico Chavín de Huantar dejaron de atender al público los días Lunes.

  5. Que bueno estoy recien enterado de este museo y me parece que algo maravilloso su creacion , soy peruano de nacimiento y radico en venezuela y alla por los años 80 tenia una inquietud y era la poder restaurar las obras de esta cultura la cual he hecho a travez de todos estos años con las diferentes fotos que conseguí antes del terremoto que destruyo parte de ella, tengo casi todas las figuras chavin y algunos fragmentos realizados como posiblemente fueron un saludo a todos los estudiosos de chavin y los felicito por este gran museo . Diego

  6. Peruvian Mountains le ofrece la mas completa informacion para los viajeros a peru .peruvian mountains especilista en caminatas y ascenciones en la cordillera blanca cordillera huayhuash y la cordillera raura para mas detalles e informciones no dude de contactar.

  7. ¡nadie entiende que no necesito la cultura chavín , sino la información de chavín!

  8. Estimado Guillermo:
    acabo de asumir el cargo de directora del Museo nacional de Chavín, y me interesa contactarme contigo para que podamos promover el Museo,
    saludos cordiales

  9. Guillermo Reaño

    Hola Marcela, encantado de la vida, te voy a escribir apenas retorne a Lima, ando por el Cusco, saludos, G

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