Archivos Mensuales: febrero 2009

75. En Barranco, luces…en Quebrada Verde, tinieblas

(Titilaca, península de Chucuito, Puno) Estuve en la marcha que los vecinos de Barranco llevaron a cabo el miércoles pasado para denunciar el maltrato que vienen recibiendo desde hace meses de sus autoridades edilicias, responsables como son de la destrucción de las principales calles y avenidas del tradicional distrito sureño, dizque para la ejecución del megaproyecto del Metropolitano. Barranco ya no es más el espaciado rincón para la bohemia y el pasear; hasta hace unos días, solo por mencionar una de las tantas perlas del carnaval de su alcalde, transitaban por la avenida San Martín 837 vehículos de transporte público por hora y, al decir del especialista Jorge Ruiz Huidobro, ocho mil automóviles cada sesenta minutos, que se duplican los fines de semana, atraviesan un distrito histórico que por sus características debería tener un plan de transporte compatible y amigable con su condición, reconocida por propios y extraños, de distrito monumental, arquetípico.

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Nada de eso se hizo, como me lo comentó en su momento Adriana León, una de las impulsoras del movimiento cívico Salvemos Barranco, espontánea movilización que logró convocar a miles de barranquinos, hartos todos del desatino, la improvisación y la falta de respeto edilicia, quienes lograron que el municipio de Lima volviera a brir la avenida Bolognesi comprometiéndose además a dar solución a los problemas señalados. Para Adriana, el alcalde Mezarina sucumbió hace buen tiempo a los buenos deseos del burgomaestre limeño, quien contra viento y marea viene impulsando la ejecución del llamado Corredor Segregado de Alta Capacidad, el tristemente célebre Metropolitano. No estamos en contra de las obras públicas que pongan coto de una vez el desorden del transporte de Lima; por el contrario, qué vivan la modernidad y la lucha contra la informalidad de quienes manejan buses, combis, caldinas y mototaxis.

El tema es otro. Tanto en las ciudades del interior como en el campo y, en la congestionada Lima también, debe prevalecer el respeto al ciudadano común. Ergo, los proyectos edilicios (o de cualquier otra índole) deben ser consultados a la gente; tienen que ser, sobre todas las cosas, un ejercicio básico de democracia donde la información relevante, de calidad, sobre el proyecto en cada una de sus partes, está puesta sobre la mesa de los contribuyentes directamente afectados/beneficiados por la obra en ciernes. Así de sencillo, los barranquinos y este servidor solo le pedimos eso al alcalde. De igual manera, piden lo mismo los comuneros de Majaz o los de Quispicanchi. El triunfo de Salvemos Barranco demuestra que cada vez queda menos espacio para el caballazo y el “arrímate nomás”. Eso parece no haberlo entendido Castañeda Lossio y Mezarina Tong.

En fin, los convocados por el colectivo Salvemos Barranco, liderado por exalumnos del colegio Los Reyes Rojos (en primera fila puede ver, orgulloso, a Paloma Duarte, Adriana León, Andrea Lértora, Pepa Duarte, Elisa Canziani), exigen ahora la inmediata implementación de una mesa de diálogo vecinal que garantice la aprobación de un estudio de impacto ambiental serio y, también, la reformulación ¡ya¡ del proyecto de marras. Quieren salvar a Barranco de la destrucción, postulan, al igual que los muchachos del movimiento Barrio, algo muy sencillo: calles ganadas para la convivencia ciudadana y el disfrute. Nada más.

Lo mismo exigen los jóvenes del Centro Poblado Rural Quebrada Verde quienes desde hace varios días duermen en las lomas de su jurisdicción atentos a cualquier nuevo atentado de los obreros de Cemento Lima. Como se sabe, un día después del éxito ciudadano en Barranco, un piquete de trabajadores de la cuestionada compañía cementera, inició, sin consulta alguna, la construcción de una zanja que ha puesto en riesgo la salud de las lomas de Lúcumo, allí donde se venía gestando, desde mediados de los noventa, el más interesante proyecto de turismo sostenible que tenemos para mostrar los habitantes de Lima. El Circuito Ecoturístico Lomas de Lúcumo-Quebrada Verde, inaugurado en el 2003, recibe a miles de turistas cada año, los que con su presencia permiten sostener las economías de un grupo de familias que han visto en el cuidado del ecosistema donde viven una opción de trabajo digna y sumamente ejemplar.

La respuesta a tan brutal atropello no se ha hecho esperar. Piquetes de alumnos de la Universidad Nacional Agraria han prometido mudarse a las lomas para defenderlas de la arbitrariedad y por Internet se ha iniciado una cruzada cívica que crece conforme pasan las horas. Voceros de Cementos Lima, han manisfetado su extrañeza por las obras y han prometido explicaciones. De verdad las esperamos, en Barranco o en Pachacamac, necesitamos autoridades que se pongan al servicio de sus electores, no cacasenos que le tienen miedo al progreso y creen que la razón está siempre del lado de los poderosos. El país ha cambiado, los jóvenes, principalmente, se aferran en creer en el futuro. Y ese es el gran cambio que estábamos esperando…a pesar de los nubarrones que de vez en cuando nos afligen tanto.