69. Bienvenido Ichic Willkawain, publicado el 27 de mayo de 2008

Una de las curiosidades que debemos empezar a asumir los que hablamos de futuro y de futuro biodiverso, es que el gran descubridor de la riqueza natural del Perú, el sabio Raimondi, era un estudioso de la minería planetaria y antes de escribir su libro cumbre sobre nuestro país -el maravillo El Perú del que tanto habla el profesor Brack- había publicado un tomo sobre la riqueza mineral del departamento de Áncash. Qué paradoja, el científico inmortal había empezado sus devaneos peruanos auscultando el potencial minero de la República.

 

No estamos aquí para juzgar ni defender al capital minero. En este tema donde la mayoría se queda en el lugar común y en el discurso fácil, la nuestra ha sido una propuesta, pensamos, menos alambicada: utilicemos los recursos económicos -que son cuantiosos- que la minería está reportando para impulsar otros sectores de la economía y dejar de depender de su incómoda presencia. Saquémosle la vuelta a esa industria para convertir a las nuestras (a las que venimos defendiendo desde hace tanto tiempo) en industrias prósperas y competitivas. Pasemos del grito destemplado a la planificación estratégica. Utilicemos las remesas que nos provee la minería para transformarnos en un colectivo que se avienta a utilizar, sosteniblemente, su capital histórico, que desde tiempos de la antigua ocupación fueron sus recursos naturales y su biodiversidad.

Y en materia de turismo, en las zonas donde se asienta la actividad minera, Áncash una de ellas, utilicemos sus aportes para construir una ciudadanía capaz de crear nuevas iniciativas y los productos apropiados que dinamicen los mercados del turismo interno y del llamado turismo receptivo. Todo ello, obviamente en beneficio de las poblaciones locales y del futuro. Desarrollo sostenible, en suma.

En el 2006, Benjamín Morales Arnao, a la sazón director departamental del Instituto Nacional de Cultura (INC), me habló de esta estrategia. Para el correcto aprendiz de burócrata la relación que acababa de forjar con minera Brarrick debía tener esa sustancia. Gracias al apoyo de gente responsable como Mónica Alpaca de la minera en mención, su institución acababa de firmar un convenio que le permitiría a los hauracinos poner en valor el Parque Lítico de la avenida Mariscal Luzuriaga, el vecino Museo Regional de Arqueología y el Conjunto Funerario Ichic Willkawain, en las cercanías de Monterrey, una de las más hermosas laderas de la Cordillera Blanca, a un ladito de los nevados Churup, San Bartolomé y San Juan. El Parque Lítico ya camina, es un espacio ganado al abandono para el sentido común y ojalá, pronto, para la cultura y la bohemia (bien entendida) de esta ciudad que ha crecido a pasos agigantados.

Hoy escribo en el restaurante del Hotel El Tumi, después de haber participado en la inauguración del renovado Ichic Willkawain, el conjunto funerario wari que el maridaje entre empresa privada y Estado acaba de poner en circulación. Y que data del 600 d.C. Y hago estas anotaciones sumamente complacido después haber visto a tanta gente emprendedora que se ha juntado en Huaraz para hacer cosas y dejar de lado la verborrea a los políticos de ocasión que en nombre del pueblo medran con sus expectativas. Gente como el nuevo director del INC-Áncash, el atentísimo y buen cantante popular, Jose Antonio Salazar o el sacerdote Gregorio Mezarina, alcalde del distrito de Independencia. O Juan Paredes, el arqueólogo responsable de tamaña intervención. O el obispo de Áncash, monseñor José Eduardo Velásquez, quien dio la bendición al proyecto que esta mañana empezó a caminar.

El complejo funerario Ichic Willkawain, y aquí sigo al pie de la letra la información que he recogido de los paneles interpretativos que han preparado los técnicos del proyecto, es parte del gran centro poblado Willkawain, desde hace mucho un atractivo muy concurrido del destino Huaraz y una ruta apreciadísima para el trekking entre los turistas que no tienen tiempo como para ir a la ruta del Santa Cruz o quieren aclimatarse antes de cumplir retos mayores. Está rodeado de un muro cuadrangular que encierra en el interior 15 chullpas donde reposaron antaño las momias o mallquis de personajes importantes de una población considerable y que a la fecha parece advertirnos de la necesidad de invertir mucho más esfuerzo en el afán de desenmarañar el mundo wari, un pueblo poderoso que sufrió, a posterori, la destrucción de la mayoría de sus insuperables testimonios arqueológicos.

El sol iluminó el día y las montañas de la Cordillera Negra parecían saludar tamaña osadía. Porque no es fácil en el Perú, al menos por ahora, construir proyectos compartidos. Y menos si estos vienen de la mano de los remanentes que la actividad minera viene produciendo en tantos territorios sumidos en la pobreza y la falta de ideas para combatirla con eficiencia.

Ojalá que se cumpla el sueño del padre Mezarina y que Willkawain e Ichic Willkawain se llenen de visitantes en la próxima temporada de turismo y que los ancashinos tengan dos productos más -a parte de los trajinadísimos Llanganuco y Chavín- que le hagan frente a los vaivenes de una industria, la del turismo, tan cambiante y complicada. Confiemos en la buena voluntad de esta gente enamorada de su tierra. Bienvenido Ichi Willkawain, bienvenido, nuevamente, el futuro.

Buen viaje…

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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