95. José Antonio de Lavalle, un adelantado

(Pantanos de Villa, Lima) Para mí el fin de semana largo fue de trabajo, no de salidas de campo ni de viajes por el Perú. Como debía terminar un artículo para la revista Altaïr de España, tuve quedarme en casa para revisar fichas y consultar mi biblioteca. Mientras buscaba datos sobre la Compañía Administradora del Guano me topé con este trabajo sobre José Antonio de Lavalle que en el lejano 1999 publiqué en la página editorial del diario El Sol. Se los paso con la pretensión de ir creando un galería de amantes del Perú. Allí va:

Debió ser un hombre apacible y de buenos modales. Una fotografía que los editores del Boletín de la Compañía Administradora del Guano incluyen en un homenaje que la revista que él fundara en 1925 le dedica a poco de su muerte, lo retrata así. Un rostro redondo y unos gruesos lentes de carey, un bigote severo y bien recortado, un semblante sereno. Nada delata en esa mirada buena y calma, el nervio y la inmensa capacidad de trabajo que fueron dos de sus más notables cualidades. José Antonio de Lavalle fue un científico de nota, a él se debe el impulso que recibió la agricultura costeña en el presente siglo y a su visión avanzada, debemos también, la introducción en el Perú de la ecología y el estudio de las aves.

Perteneció a la generación nacida en la post guerra, aquella que meció su cuna la desgracia económica y el derrotismo. El suyo fue un apellido vinculado a la agricultura, a las finanzas y a la política. Su padre fue el comisionado peruano que intentó un arreglo pacífico con Chile en los días previos a la guerra y casi todos sus parientes próximos y lejanos militaron en la causa del civilismo y sentaron las bases de lo que Basadle ha llamado la República Aristocrática.

Vinculado al negocio de la tierra desde sus años de juventud, Lavalle fue uno de los primeros en darse cuenta de la importancia del guano en la insurgente agricultura nacional. En 1912 fue reclutado por la Compañía Administradora del Guano, entidad dirigida por el cerrado grupo de hacendados que controlaban la gran propiedad e impulsaban el avance agroindustrial, para que investigara la conducta aviar en las islas y su relación con la producción del fertilizante. El año anterior un impresionante El Niño había diezmado las poblaciones alterando severamente los beneficios de la corporación guanera.  Su trabajo fue meticuloso y serio, recorrió palmo a palmo las diferentes islas y promontorios donde se almacenaba el recurso, diseñó planes encaminados a observar in situ los movimientos demográficos de las aves bajo su responsabilidad y planteó hipótesis decididas a contrarrestar los efectos de los cambios hidroclimáticos.

En 1941 presentó su voluminoso informe sobre Las Necesidades del Guano en la Agricultura Nacional que al decir de muchos constituye uno de los más grandes trabajos científicos del presente siglo y en 1917 el que consideramos el trabajo fundacional de la ornitología peruana, su informe preliminar sobre la causa de la mortandad de las aves ocurridas en el mes de marzo de dicho año. Desde entonces sus contribuciones científicas vinculadas al agro serían constantes y notables.

Durante varios años dirigió personalmente la política científica de la Compañía, fundando el 1925 el Boletín que por décadas alojara en sus páginas lo mejor de su producción científica. He navegado por las finísimas páginas de esta publicación editada en una época de verdadero auge intelectual y no he dejado jamás de maravillarme de la alta calidad de cada uno de las colaboraciones y el papel vanguardista que le tocó jugar. Por entonces Mariátegui dirigía Amauta y los mercuriales de Belaunde el famoso Mercurio Peruano. En lo estrictamente relacionado al diseño y la diagramación el Boletín es superior a todas.

Lavalle se dio maña para multiplicarse en el cumplimiento  de sus funciones. Absolvió las dudas de los agricultores sobre el buen uso del abono, respondió memorandums, elevó cartas a las autoridades de los gobiernos de turno, elaboró un prolijo estudio sobre nuestras reservas alimentarias y viajó por todo el Perú defendiendo a capa y espada toda política que significara el cuidado de la vida aviar en las islas. Nadie como él supo tanto sobre el fenómeno El Niño y nadie estudió con tanta voracidad los efectos sobre las aves que producía el evento.

El año pasado mientras observaba la mortandad aviar en las playas de Lima (me refiero al Niño del 97/98. Nota actual) encontré en uno de los boletines las apreciaciones que el científico había reportado en las comunidades de guanayes y piqueros afectados por un El Niño en la década del veinte. Sus opiniones destacan por la precisión y sensatez; nunca una línea demás ni una observación apresurada. Lavalle supuso que la mortandad de los peces que precedía al denominado aguaje en las costas del Perú, fenómeno cíclico de hondas repercusiones económicas para la Compañía, se debía a la incursión de la corriente marítima ecuatorial en zonas usualmente frías de nuestro mar territorial, situación que alteraba la temperatura normal y producía la súbita muerte de los microorganismos marinos.

Lavalle se retiró de la corporación en 1932; la revista siguió apareciendo con regularidad pero los temas que él había planteado fueron poco a poco abandonados. En 1957 ocurrió su deceso. Con él moría una época privilegiada en cuanto al trabajo científico se refiere y cuya producción inmensa no ha sido del todo valorada, ni siquiera revisada.

Buen viaje…

 

Un par de cartas de un descendiente de Lavalle
8 de noviembre de 2010
Estoy gratamente impresionado por el artí­culo presentado en la edición 88 de su revista virtual, escrito por su director Sr. Guillermo Reaño y titulado José Antonio de Lavalle, un Adelantado. De la lectura del artí­culo brota en mí­ esta grata impresión, en primer lugar al percibir la reverencia y precisión con la que su autor, medio siglo después de la existencia de aquel, haciendo gala de su capacidad para la empatía, describe fidedignamente al personaje en toda su extensión; como por el enfoque particular que da a este artículo al resaltar un aspecto de su personalidad poco conocido relacionado a su capacidad cientí­fica, la misma que luego de su muerte ha sido poco comentada por haber estado subordinada por sus otras cualidades, de género espiritual, social y cultural.

José Antonio de Lavalle Garcí­a fue un hombre que amó la vida y se preocupó por todo aquello que ayudara a enaltecerla, incluyendo entre otras disciplinas a la fotografí­a, actividad que por ese entonces representaba la tecnología y le sirvió como medio de manifestación artística, a la vez de medio de registro de sus actividades para sus posteriores investigaciones.A propósito de esto, en el Boletí­n de la Compañí­a Administradora del Guano, además de dirigirlo y publicar múltiples artículos en ella, también presentó fotografí­as que fueron tomadas por él para graficar sus artí­culos, entre las que se encuentran estas tres simpáticas fotos sobre la población guanera de entonces y que adjunto al presente comentario con la intención que puedan exhibirlas como fotos del recuerdo.

Antes de despedirme me permito hacerles una precisión : El padre de José Antonio de Lavalle García fue José Antonio de Lavalle Pardo, quien fuera hijo de José Antonio de Lavalle Arias Saavedra, a quien el gobierno le asignara difícil misión de intentar un arreglo pacífico con Chile antes de la guerra y posteriormente a ésta, firmar el Tratado de Paz de Ancón en representación de la nación.

José Antonio Talleri de Lavalle
j.a.talleri@fotolaser.com

 

9 de noviembre de 2010
De mi consideración :

En el archivo adjunto les remito las tres simpáticas fotos que les ofrecí, tomadas por José Antonio de Lavalle García, en una de sus tantas excursiones a las Islas de Chincha, en las que aparece retratado un investigador (probablemente extranjero ) retratando a su vez a la población aviar de esas islas.

Lo resaltante de estas fotos es que muestran uno de los aspectos de la personalidad del científico J.A. de Lavalle quien en medio de sus ocupaciones se da tiempo para captar imágenes fotográficas artísticas del entorno que lo rodea.

Estas fotos corresponden a los años de 1920 a 1930 por la vestimenta y cámaras fotográficas que muestran.

José Antonio Talleri L.

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Publicado el noviembre 15, 2010 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. BARBARA 'SUNNY' MURCHISON BURGA

    ¡QUE VIVA EL PERU!

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