94. ¿Qué se está cocinando en la Reserva Nacional Cerros de Amotape?

(Pantanos de Villa, Lima) Los estoy viendo por Internet, orondos y llenos de emoción, juntitos y en Loja para la presentación en sociedad del tantas veces postergado Proyecto Binacional Puyango-Tumbes, 289,5 millones de dólares de inversión, cuarenta mil hectáreas de tierras nuevas ganadas para la agricultura. Hablo de Alan García y Rafael Correa, los presidentes del Perú y el Ecuador. La postal parece la misma, Alan y Lula, Alan y Correa.Apurémonos que se nos pasa el tren del desarrollo, de la verdadera integración sudamericana, parecieran decir al unísono. ¡Qué vivan las IIRSAs, qué viva el progreso, saludemos con regocijo el tiempo nuevo, la verdadera revolución!.

No quiero ser matatono, pero motivos me sobran para poner en duda tanta belleza, tantos discursos y celebraciones. Tantas promesas de bienestar para una región, la de Tumbes, que podría perder el cerrojo que con esfuerzo se inventó para proteger sus áreas naturales protegidas, tesoro de los tumbesinos pero también de todos los peruanos: la Reserva Nacional Cerros de Amotape, la Zona Reservada de Tumbes y el Santuario Nacional Manglares de Tumbes. Las dos primeras junto al Coto de Caza el Angolo, en las vecinas localidades de Talara y Sullana, conforman la Reserva de Biosfera del Noroeste Peruano, una unidad de conservación de carácter internacional que intenta proteger geografías representativos de los hábitats del planeta. El Perú tiene tres de las 564 reservas de biosfera que hasta la fecha se han categorizado en 109 países del mundo: Manu, Huascarán y Tumbes.
E

sa riqueza, ese futuro verde, tomando como nuestra una frase de Pedro Solano, es el que deberíamos preservar en Tumbes. Y en Piura y, por cierto, también en las distintas (y son muchas) regiones políticas de nuestro inmenso país premiadas con exceso por la Naturaleza. Como le decía en la mañana a la bióloga Eliana Alfaro, el potencial ecoturístico de estas zonas de vida del Perú aún no ha sido sopesado en su verdadera magnitud, tampoco el valor inconmensurable de los econegocios que podríamos generar en dichos territorios. Lamentablemente así no piensa el Estado, ni los gobiernos de turno, ni los funcionarios a la caza de oportunidades. Ni qué decir de los técnicos del Proyecto Binacional Puyango-Tumbes, el hijo predilecto, en estos días de repetidos abrazos y mohines presidenciales, de Alan García y Correa.

Comparto plenamente las preocupaciones de Renzo Piana, Fernando Angulo y Pablo Venegas, científicos peruanos que nos vienen advirtiendo de los descalabros ambientales que produciría la puesta en marcha del proyecto de irrigación de la margen derecha del río Tumbes que viene auspiciando el Proyecto Binacional y que contaría con el visto bueno del Gobierno Regional y de las municipalidades de los distritos de Pampas de Hospital, San Juan de la Virgen, San Jacinto y Corrales, en cuyas jurisdicciones se encontrarían los “beneficiarios” inmediatos del proyecto hídrico que va a generar la inclusión de dieciocho mil hectáreas de tierras a la alicaída agricultura tumbesina. El “Estudio a Nivel de Perfil Irrigación Margen Derecha del Río Tumbes” lo dice con énfasis: “el proyecto se considera de suma importancia y por tanto prioritario, porque los objetivos del mismo se orientan a beneficiar a los agricultores del valle de Tumbes que no cuentan con una adecuada infraestructura hidráulica para el riego por gravedad en la margen derecha del río del mismo nombre, labor que se encuadra dentro de la política nacional y regional de lucha contra la extrema pobreza”.

No estamos en contra de la agricultura en la zona ni vamos a defender el statu quo actual: nos parece un sinsentido que siendo Tumbes una región privilegiada en términos hídricos tenga esos bolsones de pobreza en el campo que espantan. Es cierto. Pero también es una evidencia de la realidad de que no se puede seguir destruyendo los bienes comunes en aras de una noción de desarrollo controvertida  que nos viene pasando una factura de proporciones gigantescas. La construcción de una presa derivadora de agua sobre el cauce del río Tumbes para 25 m3/s y una presa de almacenamiento de 168 Hm3 en la zona de Angostura no solamente sumergirá bajo el agua centenares de hectáreas del bosque seco tumbesino sino que “alterará la fisonomía y fenología de los bosques en las zonas de los bosques en las zonas aledañas a las zonas represadas”. No lo digo yo, al fin y al cabo un simple periodista que se afana en conocer dinámicas ecosistémicas complejas, lo dice Renzo Piana, científico limeño a punto de obtener un PhD por la Manchester Metropolitan University y hasta hace algunos años caminante trejo del bosque seco que se pretende inundar. Renzo se lo ha hecho saber al ministro Brack a través de una carta que acabamos de leer.

Es necesario actuar de inmediato, no para oponerse por el prurito de oponerse. No, lo que pedimos es transparencia y debate público. Técnico, por cierto. Piana, me consta, ha recorrido el área durante el 2009 y fue testigo de excepción de una apurada lotización de terrenos de 10 a 20 hectáreas en zonas donde no había, ni por asomo, indicios de agua. ¿Por qué esa prisa? Fácil, los traficantes de terrenos de siempre ya fueron avisados de la visionaria obra por venir  y se repartieron lo que no les pertenece. Y si a esto le sumamos el hecho incontrovertible de que los grandes beneficiarios del proyecto de irrigación de marras no serían, como siempre, los más pobres sino prósperos agricultores con capacidad de pagar 1200 dólares por hectáreas, el asunto cobra ribetes de escándalo y negociado.

No queremos apresurarnos, ya lo dije, lo que se quiere es información de calidad y discusión a tiempo y sin apuros. Y si usted todavía tiene dudas sobre la posible afectación l Cerros de Amotape les copio estas líneas del resumen ejecutivo del proyecto que acabamos de comentar. Digamos que en propias palabras de los consultores contratados por el Estado: “Si bien es cierto que en áreas de uso directo, caso de la Reserva Nacional Cerros de Amotape, no se permite modificaciones del ambiente natural, siempre es posible solicitar la reducción física del área natural, en el área en que este Parque Nacional será inundado por el embalse que se creará debido a la Presa de Derivación Guanábano. Esta modificación deberá ser aprobada por Ley”. O esta otra, de campeonato: “Las obras proyectadas en el proyecto alterarán la calidad ambiental actual del medio; los impactos ambientales generados por la operación de las obras hidráulicas propuestas, a nivel de perfil, han sido calificados como severos pues afectarán áreas protegidas por el Estado, su diversidad biológica y ecosistema existentes. Sin embargo; los estudios de Ingeniería que se deberán realizar posteriormente (etapas de prefactibilidad y factibilidad), deberán considerar estudios muy detallados del medio biótico a fin de determinar la viabilidad ambiental del proyecto, considerando que las obras proyectadas afectarán un pequeño porcentaje de las áreas protegidas (límite de estas áreas) y no la totalidad de la misma. Además, existen técnicas de ingeniería que de aplicarse pueden minimizar los efectos de los impactos ambientales negativos que generará el proyecto”. Mientras no haya claridad que el dúo dinámico aproveche la buena salud para bañarse en el río Tumbes.

Buen viaje…

Anuncios

Publicado el noviembre 2, 2010 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: