82. Chorrillos, un elogio…

(Pantanos de Villa, Chorrillos) Nos hemos referido  hace unos días a Barranco, el distrito bohemio de Lima, ahora nos vamos a ocupar de Chorrillos, un poquito más al sur, casi en el borde de la Gran Ciudad. Chorrillos, otrora comuna de pescadores, en la actualidad barrio de todas las sangres, de pobres emergentes, clasemedieros en vías de recuperación, ricos y ricos en extremo, resulta, en el diseño de la urbe postmoderna en la que vivimos, un distrito modélico, ejemplar. Diremos más, una localidad agresivamente pujante. Un modelo para tener en cuenta al momento de hablar de ciudades amigables, que invitan a quedarse, que no espantan. Raro, ¿no?

 

El discurso popular en Chorrillos es antiguo. Se trata, no hay que olvidarlo, del distrito del varias veces elegido alcalde Pablo Gutiérrez, simpático personaje que en los ochenta, antes y también después, supo introducir en  la agenda municipal el tema de los servicios para todos: panadería vecinal, velatorio municipal, maternidad para las mujeres más pobres, biblioteca popular, playas exentas de vallados excluyentes, calles ganadas para la gente. Polémico como pocos, Pablo, así lo llamaban los vecinos, gorrito en bandolera y al timón de tractores y camiones edilicios, se dejaba ver en cuanta obra su municipio iniciaba. Se enfrentó al Regatas y en su afán de romperle el cuello hizo dinamitar un pedazo del Morro para  poder ganar nuevas playas para la gente. Conclusión: las piedras de tamaño estropicio fueron a parar al mar y de allí, empujadas por la marea, a La Herradura, la mejor playa de la Costa Verde y desde entonces un laberinto pétreo. Pero esa es otra historia.
 
En Chorrillos el alcalde Augusto Miyashiro Yamashiro va por su tercer mandato. Y ha sembrado de progreso todo el territorio del inmenso distrito capitalino. En las faldas del Morro y en los cerros Zigzag, los parques, pistas y campos deportivos se reproducen con insistencia para solaz y felicidad de la familia chorrillana. Igual en La Campiña, Matellini y Los Cedros de Villa. Nosotros, que venimos caminando la zona desde el ochentaitrés, cuando llegamos al AA. HH. Héroes del Pacífico de Villa con el afán de construir un colegio libertario, somos mudos testigos de cómo en estos últimos dos quinquenios la modernidad se instaló en estos villorrios para transformar el arenal en verdor,  movimiento y calidad de vida. Y aquí no estamos haciendo proselitismo político, no conocemos al burgomaestre en mención y casi toda la plantilla de Viajeros vota en otros distritos, Miraflores, Barranco, Surquillo, Villa El Salvador…
 
Miyashiro ha sabido invitar a los inversionistas privados al distrito, eso está claro. Plaza Lima Sur es un ejemplo de ello, pero también Tottus y últimamente Plaza Vea. Que estas tiendas por departamentos no signifiquen necesariamente progreso, que lo digan los chorrillanos pobres que abarrotan sus espacios y se bacilan de lo lindo en sus escaleras mecánicas o detrás de sus escaparates. No los “matatono” que le encuentran a todo su lado perverso. La empresa privada, nos imaginamos, decidió instalarse en Chorrillos atraída por las nuevas reglas de juego que la municipalidad puso en el tintero. También, no nos queda ninguna duda, por la seguridad ciudadana que se respira en sus calles y la obra municipal a toda luces enorme. Un solo ejemplo: en un pampón donde hasta hace un tiempo los niños jugaban fútbol tratando de esquivar un poste en el centro de la misma cancha, hoy se levanta un complejo deportivo con tribunas muy bien puestas y grass como en el antiguo Nacional. Algo verdaderamente espectacular.
 
La zona del malecón chorrillano, tan linda y ahora epicentro de un verdadero boom inmobiliario, sigue siendo un espacio para el encuentro de la familia y la buena mesa. En efecto, Chorrillos debe ser uno de los distritos de Lima Metropolitana con mayores ofertas gourmet que van desde los chiringuitos de siempre hasta el majestuoso restaurante Puntarenas. Como para que el turismo llegue en cantidad y  los amantes de la buena mesa, también. ¿Y la avenida Huaylas? Mutatis mutandi, la avenida Larco del distrito. No, mejor aún: las Ramplas de la nueva ciudad. Gente por todos lados recorriéndola al son de la salsa. No podemos olvidar que  Chorrillos es el barrio de Radio Mar, claaro, del Ronco Gámez y el Chorri Palacios; de la Curva, el estadio de los Muertos, La Encantanda, el club Villa, Agua Dulce y la caleta de pescadores. Un potpurrí de rostros, de sensaciones, de colores y olores. Como debería ser el Perú.
 
¿Qué le falta al distrito sureño? Controlar de algún modo ese mismo crecimiento. Invertir en remediar los impactos ambientales que produce la modernidad.  Resignificar la ciclovía que hace algún tiempo se diseñó y que ahora solo sirve como estacionamiento público. Seguir plantado palmeras, que sirven para mejorar el aire que se respira en el distrito y también para darle identidad. Exigir reparaciones a Castañeda Lossio & Cia, por los arboricidios que el Metropolitano de marras ha producido desde que llegó a Chorrillos.  Integrar a la ciudad sus pantanos y playas que tantos servicios ambientales producen. Que Miyashiro entienda, si es que quiere un nuevo mandato, que el signo de los tiempos no es otro que el de las ciudades ecoeficientes, sostenibles, amigables hasta el exceso. Va por buen camino, no nos queda ninguna duda. Y si no está en sus planes la reelección, que les quede a los chorrillanos la agenda del cambio. Se puede vivir dignamente en medio del páramo (urbano).

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Publicado el enero 19, 2010 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Guillermo Reaño

    Qué pena que las cosas que dije hace unos´meses a propósito de las mejorías en el distrito donde vivo, Chorrillos, sean, a la luz de la destrucción municipal del parquecito de la glorieta, en el malecón chorrillano, solo letra muerta, elogio para la papelera. Miyashiro y sus esbirros tiraron literalmente al piso más de ciento veinte años de historia republicana sin consultarle a los vecinos, solo bajo el amparo de que las obras traerán turismo y áeras verdes. Desarrollo. Qué pena.

  2. Guillermo Reaño

    Vuelvo a arrepentirme de los elogiosos comentarios que hiciera a propósito de la gestión edil de Miyashiro, en Chorrillos.

    Esto acabo de escribir en mi cuenta de Facebook:
    Este fin de semana, mientras los limeños ocupábamos nuestro tiempo en discernir por quien votar, operarios de la municipalidad de Chorrillos se tiraron abajo el bosquecillo de “molles brasileños” que por tanto tiempo caracterizaron la verma central de la autopista que divide en dos el Refugio de Vida Silvestre Pantanos de Villa. ¿Los recuerda? Estaban al medio de la vía, añosos y verdes, exultantes, una murallita natural que nos hacía sentir que estábamos en un área natural protegida. Dentro de unos días las maquinarias del inefalble alcalde Miyashiro rellenarán las zanjas de la vía con tierra vegetal y después el grass -que consume a chorros el agua que tanta falta nos hace- transformará el espacio arrebatado a la naturaleza en una suerte de jardín de los Maldini que llenará de orgullo a sus electores. ¿Y las autoridades del SERNANP, dónde estuvieron, sabían del arboricidio que se estaba preparando?. ¿Y los grupos ecológicos que tan tesoneramente trabajan en este y otros espacios natuales de Lima y alrededores? ¿Y la alcaldesa de Lima que tanto habló de protección ecológica y de una ciudad saludable y para todos? El colmo, verdaderamente en colmo.

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