42. Viva el INKAFEST 2006

(Quebrada Santa Cruz, Ancash, 7 de agosto de 2006) Aprovechando el feriado largo de Fiestas Patrias me volví a introducir por los recovecos del Parque Nacional Huascarán para realizar una de las más atractivas caminatas que ofrece este área natural protegida, el trek por la Quebrada Santa Cruz, un trip de cuatro días que deja atónito a cualquiera y presenta en toda su grandiosidad un escenario geográfico que nada tiene que envidiar a los Himalayas o a los picachos contiguos al Aconcagua, al sur de Chile y Argentina. Se trata de una caminata de mediana dificultad que introduce al visitante en un archipiélago de nevados verdaderamente sensacional. De a poquitos van apareciendo el Carhuallún, el Santa Cruz, el Pumapampa, el Quitaraju, el Alpamayo, el Jancarurish, el Alpamayo, el Rinrijirca, el Taulliraju, el inolvidable Paria y, por si fuera poco, el Pirámide, el Pisco, el Huandoy y el Huascarán. Qué belleza. A  pesar de tanta exuberancia del paisaje, y eso lo comenté con Jomer Carvajal, el excelente guía que nos condujo por los bosques de queuñas y lagunas turquesas de la ruta, durante nuestra caminata solo nos topamos con franceses, españoles, israelitas, alemanes, estadounidenses, holandeses, de todo. Nunca con un turista nacional. Los nuestros prefieren atiborrar los saturados destinos que ofrece el callejón de Huaylas (Yungay, Carhuas y Caraz) y de nieves solo conocen las del Pastoruri. Esa es la dura realidad que tenemos que empezar a modificar, por un asunto de elemental sencillez: el mundo que bulle en las montañas del Perú  no solo es de extraordinaria belleza sino que, bien utilizado, podría convertirse en ese ansiado capital para sembrar desarrollo que estamos buscando los peruanos.

Las montañas se han puesto de moda en el mundo globalizado. La crisis del agua y los problemas que viene acarreando el calentamiento global han contribuido a ponerlas en el tapete de la discusión ambiental y, cómo no, en los escaparates de la actividad turística que venimos impulsando. Hace poco la comunidad mundial celebró su año internacional y en nuestro país se pergeñaron algunas propuestas para conservarlas y darle bríos. Pero no fue ésta una campaña sostenida ni circunscrita a una estrategia mayor; por el contrario, la Cordillera Blanca, el icono peruano en lo que a montañas se refiere, aún no logra alzar vuelo y languidece en el olvido y la incomprensión. Lo propio podríamos decir de Huayhuash, Raura o las montañas de los Andes del Sur. Por eso es que decidimos, como grupo, ponernos la camiseta del INKAFEST 2006, el segundo Festival Internacional de Cine de Montaña y Deportes de Aventura que arranca el 10, 11 y 12 de agosto y que extenderá la exhibición de buenos filmes a Lima, Arequipa y Cusco. Soy de los que creen que los nichos de consumo se forman a fuerza de entusiasmo y creatividad. Cuando creamos la revista Viajeros, muy pocos pudieron prever que era posible hablar de turismo y viajes desde una comprensión real de lo que significa el atesorar nuestro patrimonio cultural y natural. Los incrédulos  pensaban que el turismo seguiría siendo una actividad gourmet, entre frívola y pasajera. Nosotros insistimos -desde el saque- en su naturaleza profundamente comprometida con el desarrollo del país y en el enfoque de sostenibilidad que debía dársele. No nos equivocamos, hoy existen decenas de productos mediáticos vinculados a esta concepción y los aportes que desde el interior se  vienen  gestando son verdaderamente notables.

En lo que se refiere a las montañas (y al montañismo en general), tenemos que transitar por la misma senda. El Inkafest debería ser una de las tantas vitrinas donde mostrar nuestro valor agregado como país enclavado en los Andes, la cadena montañosa tropical más hermosa del mundo. Se trata de una reunión anual de realizadores y producciones cinematográficas dedicada a reseñar la vida en las montañas, sus deportes de aventura y su inocultable imán, ese magnetismo que subyuga a millones de amantes de la adrenalina y la vida al aire libre en todas las latitudes del planeta. Si el birdwatchismo convoca a noventa millones de adherentes, ¿cuántos cientos de millones de montañistas existen en nuestra poblada aldea global? El potencial es inmenso si lo miramos desde la óptica del desarrollo de la industria del turismo. Lo tengo claro, si los peruanos logramos posicionar a nuestro territorio como el escenario geográfico regional más apropiado para el culto del montañismo y sus actividades afines, habremos dado un paso gigantesco en el cambio de “matriz de desarrollo” y podríamos empezar a dejar de ver a los Andes como ese gigantesco -e inagotable- filón minero. Cuando hablamos hace algunos años de las proezas de Máximo Henostroza, el más audaz de los escaladores incas, dijimos que la nuestra  era la cancha mejor implementada para la práctica de los deportes de aventura…y que las Sofía Mulánovich, Analí Gómez, Inés Melchor y los Juanito de Ugarte Leo González, Pichón Málaga debían ir desplazando en el gusto popular a los Waldir Sáenz y Chiquito Flores.

Nos hace falta el Gastón Acurio que nos vuelva a enredar con esa vieja tradición peruana por las montañas y sus subterfugios; por los caminos y sus señales, por los apus que iluminan el destino de los hombres y mujeres que pueblan este territorio antiguo y encrespado. Y en materia de cinematografía, ya que hablamos de un Festival de Cine, no podemos olvidar que el primer cine peruano, el de la Escuela del Cusco, lo dice José Carlos Huayhuaca, no solo nació gracias al impulso creador de Martín Chambi, sino, sobre todo, bajo el influjo de los Andes. Fue un cine de montaña, pletórico de amor por la tierra y sus designios. Ese maridaje, el de la creación y el deporte, debería surtirnos de ideas para ir diseñando nuevas propuestas que nos permitan una apropiación indispensable. Somos un país andino, de montañas y pueblos de altura, de civilizaciones que fructificaron en las zonas altas, en el techo del mundo. Larga vida al INKAFEST, aplausos repetidos a su creador, mi inquieto amigo Iván Canturín.
Buen viaje…

Pichón Málaga vuelve a los Himalayas
Se está por cumplir el sueño de Ernesto Málaga, el líder de Perú 8 Mil que vuelve al Shisha Pangma para intentar coronar su elusiva cumbre. Estuvimos con Pichón el viernes pasado en la conferencia de prensa de lanzamiento del Inkafest 2006 y nos comentó que ya consiguieron el dinero para financiar la expedición y que ésta se llevará a cabo de todas maneras en septiembre de este año. Telefónica, Lenovo y El Comercio han asumido el costo mayor de la operación así que los muchachos de este segundo equipo de Perú 8 Mil (Pichón, Richard Hidalgo y Jorge Gálvez) vienen ultimando detalles para instalarse en el Tíbet. Viajeros creyó desde el principio en la expedición al Shisha Pangma y hemos venido apoyando al grupo. Buena por Pichón, ojalá que en los próximos días se sigan sumando los apoyos que siempre son bien recibidos; finalmente, como lo dijera el propio Ernesto, “la intención de la expedición no es promocionar los Himalayas, todo lo contrario: se trata de poner en alto el nombre del montañismo peruano”. Razón no le falta. Puede encontrar más información sobre la expedición al coloso de 8013 m en
http://www.terra.com.pe/peru8mil/index.html

Último lbro de Gino Cassinelli
A Gino lo veo siempre por mis pagos de Villa promocionando ideas nuevas. De hecho la última es el simpático libro Flowers of Machu Picchu, interesante guía de campo que nos permite darl un vistazo a 96 especies de las flores más llamativas del Santuario Histórico Machu Picchu. Soy testigo de que sus dos anteriores propuestas -Birds of Machu Picchu y Trees and Bushes of the Sacred Valley of Machu Picchu- son buscadas con afán por los caminantes que se animan a transitar por el Inca Trail y alrededores. Este compendio, trabajado al alimón con el biólogo Daniel Huamán, está muy bien presentado y debe convertirse en un clásico para los no iniciados que se lanzan a descubrir la maravillosa flora de esta Área Natural Protegida. Los interesados en adquirir la guía pueden comunicarse con Gino escribiendo a
oreste@terra.com.pe
Problemas en Cordillera Escalera
Norith López me envío desde Moyabamba el comunicado de oposición que ha venido circulando en los últimos días en San Martín en relación al inicio de la exploración petrolera por parte de la desprestigiada OXY en el lote 103. Lo suscribo de principio a fin. Como dicen los firmantes, el Área de Conservación Regional Cordillera Escalera representa una conquista cívica sin parangón alguno en una región que tiene el triste privilegio de exhibir los estándares de deforestación más impactantes de la Amazonía peruana. No es que esté en contra de la exploración de hidrocarburos, por el contrario, lo que sucede es que el inusual apuro en comenzar los trabajos de exploración me huele a más de lo mismo: como quiera que todavía no se ha aprobado el Plan Maestro para Cordillera Escalera, plan  que sin duda pondrá limitaciones a la explotación de los recursos del bosque y del subsuelo, se estaría intentando acelerar los tiempos para empezar una obra que tiene que estudiarse bien antes de ponerse en ejecución. En San Martín no estamos para repetir viejos errores. Cordillera Escalera no solamente es un reservorio de biodiversidad de incalculables proporciones sino que es el generador de vitales servicios ambientales que benefician a ciudades densamente pobladas como Tarapoto, Moyabamba, Rioja y Lamas.

Es urgente oponerse al inicio de cualquier exploración en la zona antes de que se apruebe el Plan Maestro para Cordillera Escalera, documento técnico que deberá exigir la sostenibilidad de cualquier  actividad económica en el Área Natural Protegida. Las autoridades, técnicos y líderes de la Región tienen la última palabra, ellos son los que deberían ponerse a trabajar a full time antes que los vivos de siempre den el sarpazo que acabe con el futuro de los bosques de San Martín. No podemos olvidar los desatinos de la OXY en otras regiones y en el Ecuador. Como dicen los firmantes de la declaración cívica, en asuntos ambientales es mejor precaver. Por último, la legislación internacional ha establecido el principio de “consentimiento previo informado” en disputas como éstas. Se trata de que la población de los entornos presumiblemente afectados tenga  la información adecuada para decidir sobre sus destinos.
TAFOS en la Universidad Católica
Susana Pastor y Lucho Peirano, de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la Pontificia Universidad Católica del Perú, me acaban de enviar el libro Taller de Luz. Talleres de Fotografía Social,TAFOS. Perú 1986-1998, extraordinario trabajo editorial que esta prestigiosa  casa de estudios ha puesto en circulación. Los Talleres de Fotografía Social (TAFOS) fueron fundamentales para construir una memoria viva en localidades del interior sacudidas por la violencia social y las inequidades durante los años que duró la experiencia. Walter Silvera, del equipo de Viajeros, fue uno de los puntales de la etapa  auroral del proyecto; con él he charlado harto de la importancia de este colectivo en la forja de una identidad comprometida con el desarrollo de muchos de sus protagonistas, humildes pobladores de comunidades aisladas que tomaron la cámara fotográfica para imprimir su visión y el sentir de sus pueblos. Miles de miles de fotos forman parte de este generoso archivo que guarda la Universidad Católica y que debe revisarse. Allí podemos encontrar las claves que nos faltan para entender muchas de las inquietudes que el trabajo en el campo nos depara.
En febrero pasado conocí a Humberto Cachique, dirigente quechua-lamista de la comunidad de Solo, en el Alto Mayo, uno de los fotógrafos antologados en este maravilloso compendio. Él mandó saludos para Walter, su compadre, a quien reconoció como su indiscutible maestro en el arte de retratar realidades. El equipo de Tafos dirigió talleres en Cusco, Lima, Puno, Junín, Ica, Apurímac, San Martín y Piura y en 1987 obtuvo el premio Casa de las Américas. Espero que la publicación de este libro motive a otros ilusos a seguir por el camino que la gente de Tafos, desde su director Thomas Müller hasta el personal administrativo del proyecto, transitó durante más de diez años de fecunda labor.

Curso de la Academia Andino-Amazónica
El día de hoy empiezan las clases en la Academia Andino Amazónica, espacio de intercambio intercultural que promueve la Cooperación Técnica Alemana y la  Pontificia Universidad Católica del Perú con el apoyo del BID, InWEnt y el DAAD. El curso reunirá a cuarenta estudiantes de postgrado de la región y tendrá una duración de cuatro semanas. El  de estudio transversal este año es el conocimiento indígena y el desarrollo. Se han programado también conferencias abiertas al público. Si está interesado en asistir a alguna ellas consulte el  rol en la sección Zapping de Viajeros On Line (
www.viajerosperu.com)
Viva la fiesta del INKAFEST 2006
El 10, 11 y 12 de agosto voy a estar pegado a la pantalla del Monttrek Auditorio para ver las más de veinte horas de películas programadas por los organizadores del INKAFEST 2006. De las que aparecen en la página oficial del festival (
http://www.inkafest.com) me interesan Women ok K2, the true stories of the 5 women who climbed K2, de la  inglesa Jennifer Jordan, la chilena Duelo de Brujos y The dark glow of the mountain – Reinhold Messner, del mítico Werner Herzog. La fiesta del cine, que le dicen.

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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