54. Visiones del futuro: la Concesión de Conservación Río Los Amigos, publicado el 14 de junio de 2007

(Pisac, Valle Sagrado de los Incas.) Visitar una concesión para la conservación de la naturaleza que funcione es conocer el paraíso. Y si esta se ubica en la Amazonía más exultante –y por ende- la de mayores amenazas, resulta más espectacular todavía. Que el hombre haya sido capaz de crear un modelo de gestión (y de cuidado) que pasa por entregarle a particulares un pedazo del territorio público para que se proteja y así perpetuar los ciclos de vida es, desde todo punto de vista, una sorpresa que debe promocionarse; sobre todo en momentos como los actuales que parecen definidos por una crítica absurda al sistema de protección que se ha venido estimulando en las últimas décadas. Por todos lados se escuchan voces que tratan de minimizar los impactos (positivos) de las áreas naturales protegidas en la conservación de nuestra heredad natural. Increíble.

Pero en Madre de Dios, precisamente en la cuenca del río Los Amigos, el sueño que compartimos ha vencido a su peor enemigo: la obstinación por el culto al fracaso. Allí, en el 2001, un grupo de cruzados de la conservación obtuvo del gobierno de Paniagua (ese sí que fue un presidente preocupado por el futuro) la cesión por 40 años de bosques en peligro de ser depredados por los de siempre. ¿Cuál era su intención? Sencillo: conservar para la investigación. Y en pocos meses echaron a andar, sobre un área de casi 145,965.24 hectáreas de tierras ricas en biodiversidad, la Concesión para la Conservación Río Los Amigos, la primera de este tipo en nuestro país y a la fecha, cinco años después de tan arduo camino, también la primera estación biológica y el principal campo de estudio científico en el Perú y tal vez Sudamérica. De verdad, en asuntos de protección y gestión ambiental, los peruanos hemos creado un modelo de exportación.

En este primer lustro, los gestores del proyecto que conduce la Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ACCA), no solo han sido capaces de conseguir los dineros necesarios para construir un fondo permanente que se va a seguir invirtiendo, cómo no, en investigación, sino que han sabido poner de patitas en la calle a los más de mil invasores que se estaban llevando el bosque en tablones. Han levantado el moderno y muy bien equipado Centro de Investigación y Capacitación Ríos Los Amigos (CICRA) y las investigaciones que se han realizado desde el inicio de las operaciones superan las trescientas. Un portento. En Los Amigos se preparan los nuevos tiempos y eso es bueno para todos nosotros, tan acostumbrados como estamos a las malas noticias y el pesimismo.

La historia de Los Amigos la fueron contando el miércoles pasado, durante la ceremonia de celebración del quinto aniversario, Enrique Ortiz, Adrian Forsyth, Juan Carlos Flores y Carlos Ponce, todos funcionarios en su momento de ACCA y ahora felices celebrantes. Como en todo emprendimiento, este también tuvo sus momentos de crisis y de contradicciones, felizmente superadas en el fragor de la lucha por consolidar un proyecto novedoso que debe replicarse en el resto del país. No solo el ecoturismo y la provisión de servicios ambientales generan riqueza en una ANP, también reportan beneficios económicos las áreas para la investigación científica, que desde su propia concepción representan el mejor modelo de manejo para las áreas naturales. Los beneficios de la concesión del río Los Amigos saltan a la vista: no solamente se logró limpiar de madereros el área concesionada y definir sus linderos, sino que con la activación de los vallados legales que la protegen se ha logrado consolidar un corredor biológico que integra zonas vitales del Corredor Vilcabamba-Amboro (los Parques Nacionales del Manu y Bahuaja Sonene, en Perú y Madidi, en Bolivia), la iniciativa binacional que impulsan importantes ONGs conservacionistas.

La concesión actúa también como un sólido candado para salvaguardar la vida (y los modos de vida) de poblaciones en aislamiento voluntario que habitan la Reserva que para tal fin ha creado el Estado peruano. Ciento ochenta kilómetros de trochas bien señalizadas, cuarenta kilómetros de caminos para el monitoreo de poblaciones y otras investigaciones, dos centros de monitoreo y dos de investigación, 150 becas de estudio, 130 libros y reportajes son otros indicadores del éxito de la concesión. También la presencia en sus pagos de especies que estaban severamente amenazadas como los lobos de río, los jaguares y las águilas arpías y que hoy lucen poblaciones renovadas y en crecimiento. Como lo afirmó Enrique Ortiz, fundador de ACCA y past president de la asociación, “en Los Amigos se está marcando historia”. Ortiz no dudó en relevar el trabajo colaborativo que ha sido una constante en la concesión. Cómo no celebrar tamaño logro. La Amazonía debe salvarse, no podemos dejar que los fuegos fatuos del desarrollo la liquiden a vista y paciencia de todos.
Buen viaje…

 

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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