58. Un brote xenófobo que debemos parar. En el turismo que alentamos hay sitio para todos, publicado el 14 de enero de 2008

Lo acabo de leer en la versión de El Diario del Cusco y de verdad me he quedado boquiabierto: “La invasión del vecino del sur al territorio nacional continúa sin que se pueda hacer nada para controlar su presencia así lo revelan las cifras oficiales dadas a conocer ayer por el INEI”. Sin que se pueda hacer nada, dicen sin rubor. ¿Qué pretenden hacer nuestros amigos cusqueños?, ¿impedir que los visitantes del hermano país del sur ingresen a suelo patrio? Ese nacionalismo tan chato es el que nos hace daño como colectivo: es bueno que se diga de una vez, los turistas que llegan de Chile, normalmente por Tacna, lo hacen, entre otras cosas, para practicar lo que en el lenguaje del sector llamamos turismo médico; vale decir, vienen, en busca de la calidad y buen precio de un servicio de calidad que les ofrecen los galenos cholos. Como muchos migrantes peruanos en los Estados Unidos, que vuelven a casa para visitar al dentista, ir al dermatólogo o ponerse un poco de botox, los chilenos, con la misma simplicidad, ingresan al Perú para pagar por un servicio que a nadie hace daño.

Son los puntas de lanza, creemos no equivocarnos, de una ola turística sin precedentes en la historia de nuestra azarosa relación comercial que tonifica económicamente (y da empleo) a cientos de peruanos, principalmente en la zona sur andina. Las cifras de Prom Perú son elocuentes, Chile constituye el principal país emisor de turistas hacia el Perú. No los Estados Unidos, tampoco la Unión Europea. Ni los chinos, que tantas expectativas siguen provocando en el empresariado nativo.

Recuerdo que hace unas semanas nos visitó en las aulas de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, gracias a una gentil invitación de Roberto Haudry, hombre orquesta del proyecto Corredor Cusco-Puno, el líder quechua Exaltación Mamaní, de la comunidad de Raqchi. Maestro y emprendedor por antonomasia, don Exaltación nos brindó una clase magistral sobre turismo rural comunitario que será recordada por todos los que tuvimos la fortuna de escucharlo. Habló de la importancia de alentar el turismo vivencial en cada villorrio que tenga esa posibilidad. Y en Cusco, por citar solo uno de los muchos departamentos peruanos con esa vocación, no hay pueblo que no tenga lo suyo en materia de intangibles culturales. Lo cierto es que en todo asentimos con tan ilustre catedrático. En todo, salvo cuando dijo que él aceptaba en casa a cualquier turista…menos a los chilenos.

¿Qué nos pasa?, ¿por qué tanto miedo a los que vienen del sur? El 2009 se cumplirán ciento treinta años del inicio de la malhadada guerra del Pacífico. Es tiempo de que volteemos la página y nos comportemos, nuevamente como colectivo, con más madurez. Con menos temor a nuestras posibilidades. En la construcción del modelo de turismo que venimos alentando hay sitio para todos. En ese futuro hay que confiar. No estamos de acuerdo con los que afirman tonterías como las que ha pergeñado el diario cusqueño: “No solo el Perú esta afrontando una invasión de los capitales y productos chilenos, sino que también, de acuerdo a la información alcanzada por el INEI, se comprueba que los ciudadanos del sur tienen alta preferencia para ingresar al territorio peruano y seriamos muy ingenuos en pensar que solamente se trata de visitas turísticas”. Qué barbaridad.

Buen viaje…

 

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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