2. Turismo interno y feriados largos: una buena ecuación para el desarrollo

 El último fin de semana estuvimos por la región central del Perú tomándole el pulso al promocionado “feriado largo”, tímido intento gubernamental por definir una estrategia que de verdad impulse el desarrollo del alicaído turismo nacional. No hay que ser muy despistados para observar que los llamados destinos turísticos del movimiento interno de pasajeros hace mucho que se constriñen sólo al Cusco y las playas de Máncora y Tumbes. Los demás circuitos viven de un turismo a cuentagotas y de las promesas de desarrollo regional. Nada más.

Nuestro recorrido no sólo incluyó la invicta Tarma y la sensual ruta de San Ramón-Oxapampa, sino que también supo de los fríos extremos de Carhuamayo y Huayllay, en Cerro de Pasco, donde precisamente se celebraba con júbilo una edición más de su clásico Ruraltur. Y lo que vimos nos llenó de emoción: ómnibus repletos de pasajeros, vehículos de toda laya desafiando las curvas y los obstáculos carreteros de una vía todavía en reparación, proveedores turísticos un poco más satisfechos que semanas atrás, ruido, mucho que ver…

El turismo es un sector demasiado sensible a los vaivenes de la política, pero también resulta una actividad acomotadicia y muy afecta a darnos sorpresas. Por ello es que un poco de estímulo gubernamental y un “mucho” de apuesta empresarial, terminan por convencer al viajero de que salir fuera de las grandes ciudades no representa, por lo general, mayores gastos de los que originaría quedarse en casa. En eso la propuesta turística del centro del país ofrece muchos atractivos: en Tarma, Carhuamayo o San Ramón la oferta tiene todos los sabores y casi todos los precios.

Lo hemos dicho antes. Si el gobierno está comprometido de verdad en darle el apoyo necesario al turismo como sector decisivo de la economía del país, debería gastar más en osadía y menos en papel couché y afiches lindos, como alguna vez anotó viajero tan agudo como Alvaro Rocha, para criticar los grandes presupuestos que agotó en una época no muy lejana Prom Perú en promover lo que nunca llegó a promover. Ese cambio de timón implica, entre otras cosas, planificar los feriados largos y concertar su viabilidad con los actores comprometidos para que el viajero tenga el tiempo suficiente para planear su itinerario sin apuros ni cortapisas. Ese es el quid del asunto. No hay que hacer mucho más o, por decirllo de otra manera, lo demás vendrá por añadidura.

Un turista satisfecho, y la premisa es doblemente válida para el que realiza un viaje por su propio país, es el mejor propagandista del circuito que recorrió. ¿Lo serán los que “caminaron” el Perú el último fin de semana largo? Lo sabremos en el próximo feriado. Ojalá que el gobierno rompa la timidez y nos anuncie una política más decidida en este sentido. No sólo hay que planear diseños lights estilo Playa Hemosa, también hay que pensar que un hotel, o cualquier otra inversión en el sector, no podrán funcionar sosteniblemente con temporaditas altas de Semana Santa o 28 de julio y meses de meses de vacas flacas…o camas vacías. Así no saldremos de la apatía y del boom para unos pocos.

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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