41. Para terminar de entender Camisea II

(Pantanos de Villa, 24 de julio de 2006) La audiencia que el Senado de los Estados Unidos acaba de realizar para analizar los beneficios de Camisea I a la luz de los desatinos observados en el proyecto y la posible aprobación de fondos del tesoro norteamericano que posibilitarían el inicio de la segunda fase de la mega inversión gasífera, ha sido materia de encendidos debates durante la semana que pasó. Para algunos las severas críticas que se esbozaron durante la exposición de los testigos ha puesto en tela de juicio el proyecto en sí; para otros, las preocupaciones de los senadores que asistieron al comité de Asuntos Internacionales solo dejaron entrever la pronta  asignación de recursos financieros por parte del IABD, una de las instituciones multilaterales a las que el consorcio Perú LGN acudió para concretar las obras  previstas, a la sazón una planta de licuefacción y un muelle en la localidad de Cañete, al sur de Lima. Que un comité del Senado pormenorice los errores de la primera fase del proyecto Camisea podría estar indicando la voluntad del gobierno de los Estados de Unidos en terminar de mejor manera una inversión que ha involucrado fondos fiscales y que fue definida de interés regional, se esfuerzan en comentar los interesados en “sacar adelante” el polémico Camisea II.

Lo cierto es que la batalla por una inversión que dé solución a los tremendos daños ambientales y sociales originados durante la exploración y construcción del ducto y  que a su vez ponga (o imponga) los correctivos necesarios para que la segunda fase del proyecto Camisea produzca los esperados impactos socioeconómicos sobre las poblaciones locales recién empieza. La reunión que dirigiera el sub secretario para Asuntos Internacionales del Senado de los Estados Unidos, Clay Lowery y a la cual asistieron los ex ministros de Energía y Minas Jaime Quijandría y Carlos Herrera Descalzi, así como el influyente senador Richard Lugar, debe analizarse solamente desde esta perspectiva. De ninguna manera puede entenderse las críticas mencionadas a Camisea I como un rechazo inminente del Senado norteamericano al proyecto que se avecina ni tampoco debe inferirse que la financiación de los 720 millones de dólares necesarios para llevar a cabo las obras se aseguraron.

La participación del Ingeniero Herrera Descalzi durante la sesión que comentamos ha sido la apropiada, de ello no me queda ninguna duda. Herrera es miembro en ejercicio del Colegio de Ingenieros del Perú y su posición frente a Camisea es clarísima. Para él, como para los miembros de la comisión del Congreso peruano que investigó las cinco rupturas en el gasoducto, el contrato con Transportadora de Gas del Perú (TGP) debe revisarse con la finalidad de contemplar sanciones drásticas en caso no se resuelvan los problemas ambientales y sociales negativos. Ese es el escenario que no debemos abandonar. Camisea I no está cerrado, por más que los apuros del consorcio que va a ejecutar la segunda fase del proyecto así nos lo hagan saber. No podemos apresurarnos en asunto de tanta importancia como el de Camisea: como lo afirmó en su momento la consultora independiente E-Tech International los apremios en cumplir los plazos convenidos desencadenaron la sucesión de errores (y vivezas) que causaron las sucesivas explosiones.

Es bueno discutir los presupuestos de la inversión que se avecina, pero seamos cuidadosos. Ojalá no nos ocurra que por enfrascarnos  en discutir los posibles beneficios de Camisea II, nos estemos olvidando de subsanar  los irreparables perjuicios que Camisea I originó y que todavía no han sido convenientemente afrontados. Hace algunas semanas conversamos en la Universidad Cayetano Heredia sobre la pertinencia de una auditoría independiente que monitoreara el manejo del ducto de Camisea; ahora, gracias al vértigo de los acontecimientos, nos encontramos frente a la mesa debatiendo sobre el tipo de uso que queremos darle al hidrocarburo hallado en una de las selvas más prístinas de nuestra Amazonía y que ahora extraemos sin contemplación de los ciclos naturales y sin respetar los derechos humanos de las poblaciones de sus entornos. Me sabe este guiso igual al que se preparó en Madre de Dios a propósito de la malhadada Interoceánica del Sur; es decir se pasó olímpicamente a la discusión “técnica” sobre el tipo de asfalto más económico para construir la carretera de marras y si era menester utilizar la ruta para el negocio de la soya o la exportación de lo que sea, saltándose a la garrocha el verdadero leit motiv de la discusión, que no era otra que el de la viabilidad o no –sosteniblemente hablando- de tamaña carretera en un ecosistema tan rico en biodiversidad como el de esta zona del país. Conclusión inobjetable: la Interoceánica y su océano de desatinos están a la vuelta de la esquina.

Es necesario, lo mencioné en la conferencia de prensa que convocó el activo grupo Acción Ciudadana Camisea (ACC) para analizar la reunión en el Comité de Relaciones Internacionales del Senado de los Estados Unidos que sigamos estimulando lobbies como el de Washington; pero, sobre todo, es importantísimo no perder de vista que tenemos que actuar en varios frentes atendiendo además la celeridad de los que quieren imponer la vieja estrategia de los hechos consumados. Cuidado.

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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