71. Mundo Moche (2), en el bosque de Pómac, publicado el 1° de agosto de 2008

De esa navegación por territorio tan boscoso guardo dos recuerdos imborrables: una prolongadísima lluvia de luciérnagas a poco de dejar atrás la casa de los Aurich, en Batán Grande y el encuentro intempestivo con una huayrona en pleno trabajo de convertir el algarrobal en carbón para pollerías y otros negocios. Una huayrona para los que no están familiarizados con el lenguaje forestal de las localidades del bosque seco, es un horno que sirve para quemar troncos y convertirlos en carbón. Simple. Una cocina donde se obtiene el preciado combustible.

La Zona Reservada de Batán Grande entonces abarcaba trece mil hectáreas de bosques y tenía muchos menos problemas poblacionales que hoy en día. En junio de 2001 e Estado dispuso la creación del Santuario Histórico de Pómacsobre un área de 5,887.38 Ha., con el objetivo de conservar la unidad paisajística y cultural que conforma el bosque con el Complejo Arqueológico de Sicán, y de esta manera garantizar la calidad de la formación de bosque seco tropical. Es necesario mencionar que este hábitat antiguo y bueno (en sus intersticios se pueden encontrar 26 especies de aves, 7 de mamíferos y comunidades saludables de sapotes, algarrobos, faiques y vichayos) se encuentra dentro de la Zona de Endemismo Tumbesina, una de las áreas más ricas en endemismos del planeta.

¿Qué está pasando en Pómac? A los problemas irresueltos del carbón ilegal y el sobrepastoreo de cabras y otros depredadores dentro de sus linderos y periferias, debemos sumar la ignominiosa afrenta que significa para un Área Natural Protegida, la convivencia con un grupo de invasores de tierras que se ha apoderado de extensas zonas que el Estado definió como intangibles y amenaza con seguir transponiendo los débiles vallados legales que aún existen. El poder judicial ya determinó la ilegalidad de la presencia de los invasores; sin embargo, las demoras en aceptar el desalojo que la ley prevé, nos hace pensar que su intención es apropiarse a la mala de lo que no les pertenece.

Es evidente que detrás de la tozudez de esta ocupación ilegal se esconde el deseo de quienes quieren seguir utilizando el bosque como ese gran depósito de carbón vegetal que también es. Inaudito: en las actuales circunstancias Pómac vale más cómo bosque para carbón que como bosque para el futuro. Nuevamente lo inmediato (y privado) imponiendo condiciones sobre los bienes comunes. Sobre los bienes de todos.

Como dice el periodista Enrique Angulo, el Santuario Histórico de Pómac, junto con la Zona Reservada de Laquipampa, el Área de Conservación Privada Chaparrí y los Humedales de Puerto Eten, forma parte de un importante eje turístico-cultural que debemos alentar porque contribuyen de manera acelerada en la ardua tarea de derrotar la pobreza existente en nuestro país.

En Pómac se encontraron los restos y el ajuar funerario del Señor de Sicán. En honor de soberano tan magnífico, se levantó en Ferreñafe el Museo Nacional de Sicán, uno de los más completos que existen en nuestro país y artífice, junto con el de Sipán y Túcume, de la revalorización turística de la región Lambayeque. En otra oportunidad hablaremos de los trabajos que desde 1978 impulsa el arqueólogo japonés Izumi Shimada, en la actualidad profesor de la Southern Illinois University.

¿Cuánto está produciendo el negocio del carbón en Pómac y cuánto produce el turismo arqueológico-vivencial en la triada Pómac-Laquipampa-Chaparrí? Seguro que las disparidades son inmensas a favor de la actividad extractiva. La desidia y la falta de autoridad están permitiendo que se valorice más el oro que produce el carbón que el oro que produce la biodiversidad de unos bosques, los del norte peruano, antaño reguladores del clima de una región intensa y que con seguridad nos van a hacer falta (si desaparecen del todo) en la lucha impostergable que tenemos que dar contra el calentamiento global y los excesos poblacionales.

Tenemos que hacer algo por Pómac, y ya. Comprendo la rabia que trasunta el comentario de Enrique Angulo en la columna Punto de Vuelo de VOL (http://www.viajerosperu.com/new_columna3.asp) cuando se refiere a los invasores de la Asociación Agropecuaria Santa Clara (235 Ha. suyas a la fuerza) o a los de la Asociación Asentamiento Rural Ganadero Agrícola La Palería (1400 Ha, ganadas al Santuario). Sin embargo, es tiempo de exigirle a las autoridades más cercanas al problema, en este caso el Gobierno Regional de Lambayeque, celeridad en la lucha por Pómac. Y si no tienen la fuerza y el ingenio de llevar adelante la causa de todos, unámonos, como nos unimos en la gesta por Candamo, en una campaña que salve Pómac.

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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