19. Lecciones que nos deja el asunto Lan Perú

(Pantanos de Villa, Lima) Jorge Aramburu me escribe desde Ayacucho para comentarme que estas notas de campo se leen cada domingo en un importante programa radial de su ciudad natal. Me dice, además, que algunas veces los comentarios que aquí vamos perfilando son recibidos con entusiasmo –me imagino porque en la agenda provinciana temas como la recuperación del interior y las regiones son siempre bienvenidos-  y otras veces con desazón, con ganas de ir a la polémica. Y ese es el objetivo de estos apuntes al vuelo que intentan hacer conexión con el Perú real. No con ese Perú de la real politik que a nadie engaña y todo lo convierte en palabrería chata y culto al oportunismo.

 

Por eso es que pasados los días tremendos del diferendo aerocomercial con la transnacional chilena, el problema con Lan empieza a visualizarse de otra manera. Voy a ser claro. Nosotros no militamos en la causa del antichilenismo tan en boga (tampoco en la del antiecuatorianismo ni en ningún otro nacionalismo simplón); sí, en cambio, y eso es tan claro como el agua, hemos aprendido a ser concientes de los equivocados –y repetidos- momentos de crisis que hemos vivido con nuestro, a veces torpe, vecino del sur. Porras Barrenechea decía, al referirse a esa vecindad ceñuda y complicada, que debíamos hablar, para referirnos a la Guerra del Pacífico, de la Tercera Guerra con Chile (la primera ocupó a pizarristas –autoproclamados los del Perú– y a almagristas, durante las guerras civiles entre españoles, y la segunda, a las tropas chileno-peruanas que vinieron a derrotar a los soldados de la Confederación Perúboliviana, en 1835. Pero eso es historia, culto al pasado. Reflexión objetiva de lo que pudimos ser y no fuimos. Nada más.

 

Vociferar contra el antiperuanismo de Lan Chile es seguirle la cuerda a los que quieren que miremos a otra parte. A los que desean, desde su concepción de grupo, evitar que nos ocupemos de los reales problemas nacionales. Y así nos van contando historias que desaparecen al nacer (o engendrarse) una nueva: la de la teniente Lady Bardales, la de la señorita Hernández, la de la señora Burga y tantas otras escenas mediáticas que desde hace un par de lustros hemos aprendido a llamar sicosociales. La trama es la misma y se han vuelto, nuevamente, pan de cada día. ¿Qué escondía el de Lan Perú, amigo Aramburu?. No lo sabemos a ciencia cierta: lo curioso del caso es que mientras la opinión pública se “entretenía” en despellejar a la línea aérea de marras, el presidente y sus asesores le daban los toques finales –con un apuro propio de mejor causa- al nacimiento de una empresa aerocomercial -Aerolíneas del Perú- consorcio de capitales extranjeros en alianza con el Estado y el sector privado nacional que nos hace pensar en monopolios de nuevo tipo y favores políticos. Y casi al mismo tiempo, Fernando Zevallos, el otrora hombre fuerte de Aerocontinente, se daba el tiempo de convocar a sus hombres para reflotar la aerolínea que alguna vez llenó de aviones las rutas comerciales del Perú. Y por si fuera poco, mientras nos rasgábamos las vestiduras por el caso Lan Perú, el Legislativo anunciaba su decisión casi unánime de concesionar la Bahía de San Nicolás para que Shougang Hierro Perú (la misma empresa que ha destruido los ecosistemas marinos de Marcona) construya el famoso megapuerto que trasladaría desde los Andes del sur todo el mineral y los hidrocarburos que empiezan a llenar de ambición y planes de todo tipo las mentes –y los proyectos de leyes- de nuestros padres de la patria. Razón tiene Fernando de Szyszlo cuando dice que “lo de Chile es una cosa toda inventada para consumo local”. Y si es así, por qué caer en ese juego manido y pernicioso. Dejemos de lado el problema con nuestro vecino del sur y situemos el debate en un punto de inflexión que nos permita crecer como país: tenemos que ver, algunas veces, a Chile como aliado (la Patagonia, Chiloé y los lagos australes podrían vigorizar nuestros destinos del sur) y otras como simple competidor en los mercados mundiales. Nada más.

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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