16. El Royal Tour del presidente Toledo

(Máncora) El documental que acaba de promocionarse en el cable más que  hablar de las intenciones políticas del presidente peruano -y de su inocultable afán de figuración- aclara, o define, cuál es la opción que ha elegido su gobierno ahora que el turismo nos invade y ya se ha convertido en el segundo sector productivo nacional. Para los tecnócratas de Prom Perú el turismo que debemos captar es, por llamarlo de algún modo, el turismo cinco estrellas.

No hay otro. Interesa atraer al turista ricachón, a ese que viene al Perú a gastar diez mil dólares fascinado por el mito del país de los Incas y su cultura miliunanochesca. De allí el afán de invertir en campañas costosas que nos pintan como un país de ancestral cultura -con llamitas y con un presidente indígena que usa poncho- pero que tiene hoteles con suites de mil dólares, tiendas donde se ofrecen abrigos de alpaca al mismo precio, un tren -el Hiran Bingham- que conduce a los afortunados a Machu Picchu como si uno estuviera en un Concorde y que puede, en materia de lujos y comodidades, competir con El Cairo o el  Caribe más afortunado.

En ese contexto, la aparición de Toledo y la Karp en la televisión por cable -aquí y allá los consumidores de la señal cerrada son los que más tienen- puede considerarse un gol de mediacancha. Para los que apostamos por un turismo diferente, un turismo que descentraliza las riquezas y crea conciencia de pertenencia a un país, el gasto en promocón debió correr por otro lado. Se trata de gastar en difundir la idea de un país variado en lo cultural y multidiverso en lo natural. Un país que tiene Machu Picchu pero que también aves de mil tamaños y formas, mares que se agotan en una costa sin par en el planeta, selvas que debemos cuidar y culturas que nos pueden dar las claves para imaginarnos un futuro mejor (para todos los que habitamos este planeta loco que agoniza en medio de la contaminación ambiental y las guerras más absurdas). El turismo para ricos no llega a la quebrada Fernández, a media hora de Máncora, desde donde escribo estas líneas. Y debería ¿no? En estas quebraditas de ensueño habitan venados, pumas y cóndores reales. En estas quebraditas, como miles de puntitos en el Perú, hay gente humilde que puede convertirse en guía de los safaris -fotográficos, espirituales, deportivos- que otros turistas podrían requerir si son invitados a venir a estos paraísos perdidos.

Este otro turismo podría servirnos para cuidar ese patrimonio inmenso -cultural y natural- que tenemos los peruanos y podría generar grandes dividendos para los más pobres. Se trata de un turismo social, distinto y que no se opone, en lo sustancial, al otro, al del Royal Tour. En este otro turismo, qué falta de imaginación la de nuestros tecnócratas, se podría gastar poquísimo en invitar a los miles de surfistas en el mundo a venir a estas playas donde hay olas y cóndores de los andes. ¿Por qué no se les ocurre invitar a Sofía Mulanovich para armar un spot que los invite al Perú? Si hasta la Telefónica la utiliza para promocionar sus aparatos, por qué no hacer lo mismo para promocionar el Perú. ¿O acaso creen nuestros burócratas que la buena de Sofi cobraría trescientos mil dólares para tal causa?

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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