14. Discurso en la presentacion del especial sobre Yavarí

Para los que desde hace tantos años venimos bregando en la defensa de nuestro patrimonio natural y en el respeto a nuestras tradiciones y costumbres ancestrales, acontecimiento tan espectacular como el de Yavarí representa un estímulo y una ocasión para celebrar y congratularnos, pues nos hace sentir que  es posible seguir soñando con un país que respeta su heredad natural y se comporta -sus gobernantes y gobernados- respetuoso de su formidable herencia cultural

En efecto, desde que en abril último tomamos noticia de los resultados que arrojó el Inventario Biológico Social Rápido en Yavarí, realizado por importantes instituciones peruanas y extranjeras bajo la supervisión del Museo Field de Chicago,  no hemos hecho otra cosa que convocar voluntades para que dicho esfuerzo, que por primera vez encontraba juntos a antropólogos y científicos naturales, pudiera ser valorado por la opinión pública, por la gente de la calle, en su justa dimensión.

La zona de Yavarí representa una despensa genética y alimentaria de primer orden en una de las regiones más agobiadas por el crecimiento demográfico y por la equivocada política poblacional que desde hace centurias viene agotando los recursos de la Amazonía peruana. En sus bosques prístinos y lujuriosos, es posible todavía encontrar hábitats complejos e intactos a pesar de la cercanía que tiene la zona con respecto a la capital de la actual región de Loreto.

Como se afirma en el expediente técnico que se ha elevado a la alta dirección del Instituto Nacional de Recursos Naturales, Inrena, para fundamentar la creación de la futura Zona Reservada del Yavarí, en las cabeceras de los ríos Yavarí y Yavarí-Mirín, extensas manadas de mamíferos grandes -sachavacas, huanganas, venados- atraviesan las vastas extensiones de tierra firme, observados desde el dosel por 15 especies de primates.

No cabe duda de que se trata de una de las regiones más biodiversas del planeta que, paradójicamente, se ubica en la parte más extrema de un territorio, el nuestro, deprimido económicamente y en permanente zozobra debido a nuestra condición de país tercermundista. Esto hay que recalcarlo porque lo que está en juego, si es que actuamos descuidadamente y permitimos que las fuerzas depredatorias -que son muchas y que siguen vigentes en el Yavarí- encuentren el campo propicio para su afán de lucro y usufructo de una riqueza que les pertenece a los pueblos históricamente dueños de estos confines, no es otra cosa que el futuro del planeta en que vivimos.

Desde un primer momento quedó claro para nosotros que en el Yavarí se venía estableciendo un modelo participativo que involucraba a los diferentes actores sociales; por un lado la comunidad científica peruana, representada por Cima-Cordillera Azul, la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, la Universidad Agraria de La Molina, el Museo de Historia Natural de la Universidad de San Marcos; por otro, el Estado a través de Inrena; y, en cumpliendo un papel de primer orden, la sociedad civil, representada por el municipio de Yavarí y el Gobierno Regional. Junto a ellos, también el aporte invalorable de la cooperación científica internacional representada por la Wildlife Conservation Society y la universidad de Kent.

Nos interesa, y eso lo hemos expresado a todos los convocados a esta reunión, facilitar el encuentro entre la comunidad científica especializada en temas, por llamarlo de algún modo, sociales (antropólogos, arqueólogos, etnólogos, etc), con la comunidad científica dedicada al estudio de los asuntos naturales. Por tanto la ocasión era propicia para convocarlos a este acto, que no es otra cosa que un homenaje al trabajo desinteresado de  tantos amantes del Perú sino también un buen inicio para empezar a trabajar la ilusión compartida de aunarnos en el esfuerzo de redescubrir el país que nos ha tocado cuidar y salvaguardar para las generaciones futuras.

Lo que van a conocer luego, representa uno de los cantos más bellos que la naturaleza ha sabido regalarnos. En el inmenso territorio de las serpientes vibran los bosques del Yavarí, allí en las tierras del los …, donde todavía es posible escuchar los gritos de los huapos colorados, se esconde un tesoro que debemos proteger. Esa es la apuesta de los que editamos la revista Viajeros y esa también es la promesa que debemos cumplir. Mientras persistamos en ese cometido, nuestro país seguirá siendo, a pesar de los inocultables nubarrones que oscurecen la vida nacional, esa posibilidad de la que nos habló el maestro Jorge Basadre.

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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