37. Circuito Majes-Valle de los Volcanes-Cotahuasi, una primera aproximación

(Andagua, provincia de Castilla, Arequipa,8 de mayo de 2006) Cotahuasi hace tiempo que dejó de ser un punto cualquiera en el mapa turístico del Perú. El cañón que desde hace más de diez años es considerado el más profundo del mundo ha ido ganando tanto prestigio que en sus contornos -y zonas de influencia- la actividad turística empieza a crecer y a emocionar a visionarios como James Posso, el ingeniero geógrafo que llegó hace más de tres lustros y desde entonces es su más encendido promotor. La semana que pasó tuvimos la oportunidad de ser parte de una simpática comisión de periodistas que visitamos la región invitados por PromPerú para presenciar una edición más de su ya clásico Festival de Deportes de Aventura y Ecología. Y de verdad que hemos regresado más que satisfechos al observar las fortalezas locales que se vienen armando en tres de las ocho provincias arequipeñas, la de Condesuyos, la de Castilla y la de La Unión.

Seamos claros. El turismo sigue siendo para la mayoría de pueblos del interior solamente una promesa; convertirla en realidad requiere mucho más que buenas intenciones, palabras encendidas y rostros angelicales. Es así. A pesar de los esfuerzos de activistas como Posso y Marcio Ruiz, Cotahuasi y su regio cañón de 3,535 metros de profundidad, no han sabido romper en tantos años de insistencia el monopolio que tiene el valle del Colca en el imaginario turístico de Arequipa. Años de posicionamiento y una mejor conectividad carretera han encumbrado al Colca como el destino favorito para los visitantes que se aventuran a dejar atrás la campiña characata para conocer sus interioridades. Es precisamente esa preeminencia la que ha obligado a los promotores del Cañón de Cotahuasi a volcar la mirada sobre sus propias potencialidades y en esa revisión de parte, los cotahuasinos han encontrado aliados fundamentales para revertir tendencias y han empezado a hablar en voz alta de un corredor turístico que viene involucrando a actores locales en el valle de Majes, en el Valle de los Volcanes y en el fabuloso cañón que tiene en las cataratas de Sipia, uno de sus atractivos más espectaculares.

Doce horas le toma al viajero llegar a Cotahuasi por la ruta tradicional de Majes-Chuquibamba; un poco más, si es que se aventura a ir por la ruta de Andagua y  su conjunción de volcanes enanos y milagrosos. Ese camino fue el que tomamos y si al mismo le agregamos las horas de recorrido por la cuenca baja y media del río Majes, el resultado es un trip de polendas, que puede ser, si se sigue definiendo su perfil, uno de los más audaces de la sierra sur peruana. Diseñémoslo un poco más y conozcamos a su gente:

Primer recorrido: Majes
El valle de Majes es una preciosura. Sauces, tapiales, cultivos de todo tipo, agua en cantidades inimaginables impresionan al visitante ni bien traspone el puente del mismo nombre, a media hora de dejar atrás el desvío de la panamericana sur, en el km 895. Recorrimos la campiña majeña de la mano de Julio Zúñiga, fundador del turismo de aventura en Arequipa y empresario afincado desde hace años en la zona. Julio es tan vital como sus sueños y con él visitamos Toro Muerto, maravilloso taller de iconografía prehispánica. En estas pampas misteriosas se exhiben –con descuido, lamentablemente- cinco mil petroglifos presumiblemente grabados durante la hegemonía wari en la zona. Tesoro de singular importancia que, de convertirse en un adecuado producto turístico, podría competir  en espectacularidad con las líneas de Nasca.
Y no me equivoco cuando menciono acciones de reperfilamiento de un producto cultural: algo de ello ha hecho el Gobierno Regional de Arequipa al poner en valor una ladera abandonada donde hace algunos años unos jóvenes apicultores se toparon con las huellas de dinosaurios. En el sector de Querulpa, entre Corire y Aplao, las dos localidades más importantes del valle de Majes, se acaba de construir, con fondos regionales, el Parque Jurásico de Querulpa, interesante atractivo temático que reproduce a escala, entre otros detalles, un Diplodocus y  un Gigantosaurus, dos de las especies prehistóricas que poblaron, hace millones de años, estas soledades. El Parque Jurásico, inédito en su género en el Perú, se ha convertido en un imán turístico de magnitudes incomparables en un valle que ya deslumbraba  por su buena gastronomía y su pisco.

En la bodega de Jorge Estremadoyro tuvimos ocasión de probar el pisco majeño y conocer también las bondades del Perfecto Amor, el aromático más consumido en Majes. Qué cosas las que uno aprende en la ruta: el valle fue antaño productor de un pisco inigualable, elaborado en lagares construidos en sillar y calicanto. La bodega Estremadoyro, una de las cien que tal vez hubo en Majes, tiene tinajas que lucen en su cuerpo fechas inverosímiles. Una de ellas, 1619. En la actualidad, los agricultores de la cuenca baja vienen bregando duro para rescatar una tradición que puede ser un atractivo más en este repensar, en común, el futuro.

Segundo recorrido: el Valle de los Volcanes
Bien  sazonados con el pisco majeño y el sabor inconfundible de los camarones del Majes River Lodge, de Julio Zúñiga,  iniciamos el ascenso a Andagua, puerto de ingreso al Valle de los Volcanes. Una interminable loma cercada por flores amarillas y la humedad que alivia a los que no gozamos tanto de los calores de las yungas, permiten ingresar a una puna plagada de sorpresas: vizcachas, yaretas, campos de ichu, ganado de altura.

El Valle de los Volcanes es una clase maestra de  vulcanismo y tectonismo. La intensa actividad volcánica que ha soportado, y soporta la región, ha cincelado una geografía física (y humana) únicas. Ochenta y cuatro volcanes se recuestan a la cordillera de Chila creando un oasis de piedra volcánica en medio de la piedra. Desde Andagua, pueblo ciclópeo, para variar, se puede  tomar contacto con los volcanes Mellizos, la laguna de Chachas y las espectaculares ruinas de Antaymarca, un asentamiento Wari levantado entre los escombros de piedra y lava que uno de los tantos volcanes produjo hace miles de años. En tantos viajes por el Perú, jamás había observado una edificación de este tipo; normalmente nuestros previsores antepasados construyeron sus viviendas lejos del alcance de las tragedias. En Antaymarca, los antiguos wari no tuvieron mejor idea que hacerlo sobre las propias huellas de la furia natural. Impresionante y magnífico.

Pero sin duda lo mejor de la ruta al Cotahuasi es el encuentro, sobre los cuatro mil metros de altura, con los colosos Coropuna (6425 m.s.n.m.) y Solimana (6093 m.s.n.m.), los dos apus protectores de estas alturas arequipeñas. Paisaje lleno de yaretales -la yareta crece al increíble ritmo de un milímetro al año- y hatos de camélidos, la navegación por esta puna es sencillamente alucinante. Y más espectacular es el desenlace final de tanta agresividad: un desfiladero infinito que permite avizorar al fondo del abismo al pueblo de Cotahuasi. Pero esa historia la recorreremos en una próxima entrega. Solo queda mencionar algo que resulta obvio: el turismo en el Perú, salvo deshonrosas excepciones, es “acción popular” y creatividad pura. La ruta Majes-Valle de los Volcanes-Cotahuasi lo confirma.

Buen viaje…

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. francisco banchero

    por favor alguien que me pueda mandar un mapa donde salga la ruta para ir de arequipa al cañon de cotahuasi, please please

  2. me parece excelente esta publicacion de esta parte del Peru.
    es realmente emocionantes estos paisajes andinos, con mucha flora y fauna.

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