45. Ayacucho revive

(Cerro Acuchimay, ciudad de Huamanga, Ayacucho,19 de setiembre de 2006) Con la gente de arriba estuve la semana pasada en la ciudad de Ayacucho. Tal vez sea oportuno mencionar para conocimiento de los que leen regularmente esta columna que mi pandilla viajera algunas veces está compuesta por alumnos –pequeños y grandes- del colegio Los Reyes Rojos, desde hace veintitantos años mi casa en Lima y una de las experiencias más novedosas y entrañables en nuestro país en cuanto a educación alternativa se refiere. Con diferentes grupos de estudiantes de este centro educativo barranquino he recorrido el mapa del Perú de norte a sur, de extremo a extremo, siempre. Esta vez nos tocó poner proa en dirección a Ayacucho, la vieja y noble Huamanga, la ciudad de las Iglesias y tantas promesas por cumplir: trescientos cincuenta viajeros, siete buses de la ET Molina y cuanta bulla se puede imaginar a cuestas fueron los ingredientes básicos de una comitiva que conmocionó la región. El turismo escolar, o académico, es otra veta más que tenemos que desarrollar ahora que el turismo interno se ha vuelto a poner de moda.

Ayacucho me sorprendió gratamente. De la entristecida ciudad de hace dos años atrás ni asomos. De la caótica aglomeración de desatinos e invasión chicha por doquier ni rastros. Y lo dice quien en el 2004 fue duro con ella, impactado por la constatación del desorden urbano que origina en la mencionada urbe andina su Semana Santa, el icono del turismo local y verdadera marca regional en descomposición. Ciudad con aroma de Bagdad y contrastes de Bombay, escribí en una de las primeras entregas de estos Cuadernos de Campo. Jorge Aramburu, biólogo de la Universidad San Cristóbal de Huamanga me pidió, con la misma calma con que hemos ido compartiendo iniciativas, las necesarias aclaraciones y el periodista Necías Taquiri Yanqui reprodujo dicha columna en su sintonizado programa radial. Mis impresiones, ya lo dije, estaban teñidas de razones que solo el corazón admite: cientos de niños decorando los caminos para exigirle un mendrugo a un turista que había decidido trasladarse hacia Ayacucho solo para gozar de lo que los propios comerciantes de la acrisolada villa suelen llamar la “semana tranca”. En Ayacucho, rabié entonces, “la miseria ha (había) acampado en sus barrios y con ella todos sus males: drogas, violencia de cualquier laya, vandalismo, prostitución, abandono infantil, etc. En ese escenario poco es lo que se puede hacer para estimular un turismo sensato, que genere oportunidades y ayude a priorizar objetivos de desarrollo. En ese desorden social seguirán ganando los vivos de siempre (que a juzgar por el lleno total de la plaza mayor deben ser muchos) y la multiplicación de los grupos de pedigüeños se incrementará a un ritmo estremecedor. Esa es la realidad y no la que nos quiere imponer el recuerdo y las evocaciones”. Obviamente las cosas han cambiado diametralmente y es justo mencionarlo. Ayacucho, la que acabo de recorrer con estos cientos niños y niñas de Los Reyes Rojos, es una ciudad renovada, embellecida en casi todos sus rincones, resuelta a dejar atrás la pesadilla de la guerra interna y la pobreza extendida. La modernidad ha ingresado en sus calles, sí, es cierto, pero con el mismo recato con que llegó, entrados los noventa, al Cusco de Estrada, Nieto y los cusqueñistas que la salvaron de la quietud estéril y la descomposición que trae por lo general todo desborde urbano, toda irrupción, no acompañada, del progreso en boga. Su Plaza Mayor es un encanto. La he reconocido invicta, majestuosa, llena de posibilidades, bellísima. Claro, con los mercaderes del templo (de Semana Santa) afuera, otras son los perfiles que muestra al visitante. ¿Quién está liderando este cambio de visión, quién –o quiénes- están batallando por la deseada huamanguización de Huamanga? Confieso que el esquema de un viaje escolar no es el más apropiado para desarrollar pistas que nos animen a dar respuestas. Sin embargo, debo reconocer que la bonhomía de sus gentes y la tranquilidad en sus calles me permiten inferir de qué se trata de una movilización ciudadana, de una obra colectiva, de una acción popular. Qué maravilla. Ayacucho se ve limpia, alegre, llena de esa vitalidad que acompaña a los grandes despertares. Dos calles sintentizan los nuevos tiempos de la vieja ciudad: la calle 28 de Julio y la calle Alameda. En ambas la municipalidad de Huamanga ha invertido esfuerzo para transformarlas en pasajes peatonales, en ruta para el paseo y la vida ciudadana. A las seis de la tarde los ayacuchanos en pleno atiborran las callejas en mención para exhibir una postal de su nuevo ser colectivo, una urbe en medio de los Andes más pobres resuelta al trabajo y la vida en común. Los locales comerciales han empezado a prosperar y con ellos también los espacios para el consumo turístico. Hay más restaurantes que antes y el tráfico vehicular parece, por fin, dominado. Una tarde de mi estancia ayacuchana, fui recibido por el alcalde de Huamanga, el abogado Gustavo Ludeña, en el salón consistorial. Significativo, la máxima autoridad local se dio un tiempo para recibir a un grupo de escolares de paso por su ciudad. El burgomaestre nos otorgó una medalla cívica y en su discurso de saludo nos conminó a volver. “Ayacucho espera que los peruanos de todos lado vengan a visitarla…nuestro empeño se vería recompensado si es que volvemos a ser una ciudad capaz de acoger a todos los que se animan a venir”, comentó.

Y hay que hacerlo. A Ayacucho le debemos, como colectivo mayor, una reparación inmensa. La Comisión de la Verdad y Reconciliación lo ha admitido, también el sentido común; sin embargo, no hemos sido capaces de construir una propuesta consensuada que nos permita devolverles (en parte) lo que perdieron. De repente, el turismo lo puede hacer. Nosotros lo venimos diciendo desde hace mucho, el turismo, el sensato obviamente, viene generando hojas de ruta que otras disciplinas no han podido trazar. En materia de regionalización, por poner solamente un ejemplo, el turismo ha juntado a los pueblos para generar circuitos, que no son otra cosa que verdaderos ejes de descentralización y acuerdo entre las partes. Igual en lo que se refiere a la recuperación del patrimonio cultural y natural que tenemos. Ha sido el turismo, esta actividad que empieza a liderar procesos, la que insistió primero que nadie en la necesidad de cuidar nuestros tesoros y recuperar autoestima. Igual con el tema de la comida nacional y otras buenas noticias. En eso pensaba mientras oteaba la ciudad de doscientos mil habitantes desde el recientemente inaugurado mirador de Acuchimay, otro de los nuevos atractivos turísticos de la regia ciudad colonial-republicana y trataba de ubicar en el ocaso el obelisco de la pampa de Ayacucho, en Quinua. Que esta nota de desagravio resuene fuerte y sirva para convocar a los incrédulos a la noble y muy trajinada ciudad de Huamanga. Es un deber nacional.

Buen viaje…

 

 

Fronteras de Futuro: otro espacio abierto para el debate
Cuando con Pedro Solano, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental empezamos a trazar los primeros borradores del seminario sobre Turismo y Áreas Naturales Protegidas que venimos impulsando desde la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, no pensamos en la calidad (y cantidad) de los convocados al evento; por ellos es que la masiva asistencia a las primeras exposiciones (la del propio Pedro Solano y la de Gustavo Suárez de Freitas), me han producido una tremenda alegría. También encontrar entre el público a viejos conocidos como Helmut Eger, de la cooperación alemana; a Mario Ortiz de Zevallos, a Jim Bartle, al líder yanesha Espíritu Bautista, entre otros. Es que el éxito de nuestra causa reposa en la capacidad que tengamos de hacer conexión con la gente para que se pueda entender qué es lo que tenemos que hacer. El Seminario Fronteras del Futuro, las ANP en la encrucijada continúa este 18 lunes con la charla de Fernando Ghersi “Áreas Naturales Protegidas y Recursos Naturales: Hidrocarburos y otros problemas”. Richard Smith, del IBC, disertará el miércoles 19 el tema “Pueblos Indígenas y Áreas Naturales Protegidas”. El ciclo se prolongará con Patricia Majluf (lunes 25, “Islas y Puntas Guaneras: Fortaleciendo el sistema de las Áreas Naturales Protegidas”) y Guillermo Reaño (“Áreas Naturales Protegidas y Turismo”). El curso se está llevando a cabo en la sede de la universidad jesuita. Vale la pena. Informes: Universidad Antonio Ruiz de Montoya -Av. Paso de los Andes 970, Pueblo Libre. Teléfono: 424-5322 anexo 100.
edelgado@uarm.edu.pe

Con el nuevo viceministro en el conversatorio de Canatur
El sábado que pasó asistí como expositor al Conversatorio Comunicación de Crisis y Turismo: la labor periodística, interesante evento organizado por la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) que reunió en el Hotel El Pueblo a una veintena de periodistas especializados en el sector para revisar la normativa que la OMT viene estimulando para afrontar los impactos que las crisis (políticas, sociales, ambientales, etc.) vienen produciendo en nuestra actividad. Compartí mesa con Alfredo Petrozzi, directivo de la Cámara; Alejandro Romero, responsable para América Latina de Llorente y Cuenca; Gonzalo Quijandría, Gerente de Asuntos Corporativos de Minera Antamina; Alfonso Salcedo Rubio, Viceministro de Turismo y Alfredo Zúñiga, Director Ejecutivo de Fundación Tintaya. El moderador del conversatorio fue Carlos Bazán, decano de la Facultad de Administración en Turismo de la Universidad San Ignacio de Loyola. No había tenido el gusto de conocer al nuevo viceministro, de él solo había escuchado generalidades; que había manejado Foptur durante el primer alanismo y que lo suyo era más que todo la publicidad y el manejo mediático. Este primer encuentro con Salcedo Rubio me ha dejado una muy buena impresión. Se trata de un funcionario con cancha y con ideas claras. Sin rabo de paja y con una hoja de vida nutrida con buenas gestiones. Eso es lo que necesita el viceministerio: una persona capaz de convocar concensos y juntar a todos los actores e instituciones del turismo nacional en una sola mesa. Un líder, no solamente un tecnócrata o un funcionario bien intencionado. El turismo es una actividad transversal, multisectorial, complicada. Salcedo lo sabe y tiene, lo vuelvo a mencionar, cancha. Buena también la iniciativa de Canatur: no tanto por el tema mismo de la convocatoria si no por el deseo de empezar a trabajar desde las bases. Ojalá que su gerente general, el inquieto Edgar Cateriano, persevere en esa intención.

Fundación Tintaya: el turismo a la vuelta de la esquina
En el evento que comento líneas arriba tuve la suerte de conocer, de la mano de sus propios gestores, el proyecto turístico que Fundación Tintaya viene impulsando en la provincia de Espinar, en las alturas de la región Cusco, precisamente donde minera Xstrata opera. Lo dijo el viceministro, “la minería responsable es un aliado indispensable del turismo” …y lo hemos mencionado en estos cuadernos, a propósito de los programas de Minera Barrick, en Áncash: la explotación minera tiene un límite, en el Callejón de Huaylas o en Espinar tal vez sus operaciones se prolonguen diez o quince años más. Por eso es que resulta indispensable utilizar los dividendos que viene produciendo en sembrar desarrollo, no solamente lozas deportivas y placitas con harto aluminio y despilfarro. Desarrollo. El proyecto turístico que impulsa Fundación Tintaya intenta poner en valor diferentes recursos culturales y naturales de la provincia de cara a generar trabajo y oportunidades de negocio en el futuro inmediato. Han identificado que el cañón de Suykutambo puede integrarse a un circuito mayor, que tiene al Cañón del Colca y al de Cotahuasi como socios estratégicos y está trabajando duro para que la provincia de Espinar sea declarara Patrimonio Cultural de la Nación. Qué buena noticia…

Un Ministerio de Cultura para los nuevos tiempos
En la última edición de la Gaceta Cultural del Perú, órgano informativo del Instituto Nacional de Cultura, se presenta un informe sobre la creación de un posible Ministerio de Cultura. Interesante, lo que no me queda claro es porqué no se afanó la administración Lumbreras en palanquear la activación del ministerio de marras si es que le pareció desde siempre una medida tan necesaria. Sobre el particular considero que es imprescindible, primero, determinar cuál va a ser la política cultural que queremos desarrollar los peruanos en los próximos años y luego definir si es necesario
tamaño cambio en la estructura del Estado. Primero lo primero, como dice el sentir popular. Desde aquí mis deseos de una buena gestión a la Dra. Cecilia Bákula y a su equipo; en materia de cultura necesitamos medidas radicales, decisiones finas, actitud. Buena suerte.

Las guías de Conservación Internacional
Estoy revisando las guías de campo que acaba de poner en circulación Conservación Internacional. Se trata de seis libretas de trabajo dedicadas a presentar temáticamente la vida de algunas especies neotropicales amenazadas por los cambios climáticos y demográficos que sacuden la región. Cada vez que llegan a mis manos materiales de este tipo me hago la misma pregunta: ¿llegarán estas publicaciones al gran público, a la gente realmente comprometida con la solución de estos problemas ambientales?, ¿serán los mensajes (y campañas) escritas las más adecuadas para sensibilizar a las poblaciones pobres que viven en las riberas de los lagos, ríos y mares donde se producen los descalabros que queremos enderezar? Sé que pueden parecer “pesados” estos razonamientos pero estoy seguro que mis amigos de CI tendrán las mismas dudas y estarán vigilantes para que las libretas se distribuyan en las zonas de conflicto y no solo sean material para coleccionistas.

Nuevamente Raimondi en el Fondo Editorial de San Marcos
Ya que de asuntos editoriales estamos hablando no puedo dejar de mencionar la aparición de dos nuevos libros del sabio Raimondi gracias al empuje del Fondo Editorial de la Universidad San Marcos. El departamento de Ancash y La sierra y la selva central: Morococha, Cerro de Pasco y Chanchamayo son los títulos de los trabajos que estoy devorando con atención en estos últimos días. Más allá de la  importancia de estos trabajos pioneros del italiano debo mencionar el aporte que han hecho tanto Minera Antamina como Sociedad Minera El Brocal S.A. para poner en circulación obra tan selecta. No se trata de hacer el elogio destemplado a la actividad minera, sí, en cambio, de relevar los felices maridajes: en este caso el de COFIDE y la Universidad de San Marcos para seguir involucrando a la empresa privada en una inversión cultural que estamos seguros rendirá tremendos frutos. Soy un hincha acérrimo de la colección Clásicos Sanmarquinos y un ferviente admirador de la obra silenciosa y peruanista de José Carlos Ballón y su valioso equipo. Ellos sí son peruanos de exportación…

Desde la distancia me animo a enviarle un abrazo cariñoso a Máximo Henostroza, también toda mi solidaridad en este momento duro para él y su familia. Ojalá que los apus protejan en este duro trance a uno de sus hijos y que la tranquilidad familiar se restituya.
A propósito de Pedro Solano, qué bueno que está su primer disco como solista. Lo recomiendo. Lo puede conseguir en:
http://www.phantom.com.pe/index.asp?opcion=producto&id_producto=2010

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Publicado el septiembre 3, 2008 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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