67. En la patrullera Río Tambo. Notas sueltas de una navegación por las islas de Asia, publicado el 24 de marzo de 2008

Septiembre 3, 2008 por boletodeida

El trabajo de la Marina de Guerra del Perú, en asuntos vinculados a la protección del ambiente marino y sus recursos, es poco conocido por la ciudadanía. Para el común de la gente la defensa nacional, la seguridad de la vida humana en el mar y el combate al narcotráfico, entre otras lacras, son las únicas competencias que la armada peruana tiene entre sus manos. Muy pocos saben de la titánica tarea que les toca cumplir a los esforzados miembros de una institución que se bate en las fronteras fluviales o en los ríos y lagos más alejados del vasto territorio que cuidan con tesón y sacrificios miles. Son sus integrantes, las más de las veces, la única presencia real que tiene el Estado en esos confines remotos de nuestra geografía infinita.

Esto hay que decirlo porque es necesario tejer con sus integrantes (suboficiales, oficiales y comandos) una red de apoyos mutuos que nos permitan ser más eficientes en el cuidado de nuestros recursos naturales. No solo es menester diseñar un nuevo sistema de gestión ambiental que sea eficiente y moderno, sino que también resulta urgente tomar nota del papel que le hemos encargado a instituciones como la Marina, o la propia Defensoría del Pueblo, por citar otro ejemplo, para garantizar que se cumplan las normas que se han dictado para manejar apropiadamente nuestra heredad natural. Si logramos ganar para la causa a sus integrantes, seremos capaces de decir, por fin, que hemos empezado a sentar las bases para que surja entre nosotros una verdadera ciudadanía ambiental.

El jueves pasado, gracias a una gentil invitación de Javier Modonese, de Pro Islas, tuve la suerte de embarcarme en Pucusana en la patrullera marítima BAP Río Tambo para realizar una corta navegación en dirección a las islas de Asia. La idea de Modonese nos quedó clara desde un primer momento: seguir apuntalando la relación Marina de Guerra-conservación de los recursos naturales de las islas de Asia. Javier no solamente es un conspicuo defensor de nuestros ecosistemas marinos sino que también ejerce el cargo de Delegado Marítimo del litoral de Asia; su autoridad se extiende a lo largo de las playas, rocadales e islas entre Punta Bujama y Pasamayito ¿Que qué significa aquello? Fácil, por Resolución Directorial N° 238-2004/DGC, los Capitanes de Puerto tienen la facultad de designar a un representante, civil preferentemente, que los ayude a controlar el cumplimiento de las disposiciones emitidas por la Dirección General de Capitanías y Guardacostas. Entre ellas, y copió textualmente el inciso e de la norma en mención: “Informar a la Capitanía Guardacostas sobre las infracciones observadas en contra de las normas de seguridad y protección del medio ambiente y sus recursos naturales”. Bingo, podríamos tener, de activar los mecanismos que nos confiere esta resolución, un ejército de delegados marítimos cuidando el buen uso de nuestros recursos marítimos, tan venidos a menos en estos tiempos de apuros económicos y descuidos cómplices.

Es hora, lo hemos dicho muchas veces, de poner a caminar la legislación que existe en materia de cuidado ambiental. Y de conocer a estos aliados que hemos puesto fuera de nuestra línea de acción por desconocimiento o simple olvido. Su experiencia es inmensa, solo es necesario conjugar esfuerzos para que ellos se sientan parte de este ejército de centinelas que se viene construyendo de a poquitos y con fuerza. Mientras volvíamos a la espectacular Pucusana , nos dimos tiempo para charlar un rato con el comandante Raúl Roselló, capitán de Río Tambo y soldado con una envidiable foja de servicios por las fronteras vivas del Perú, esas que están pobladas de madereros informales, aviesos narcotraficantes y poblaciones desesperadas. Con él hicimos un repaso de lo mucho que se podría hacer si manteníamos cercanías y motivaciones compartidas…y lo que avizoramos nos llenó de esperanzas a todos.

Un par de ideas últimas, producto de esta simpática navegación entre Pucusana y Asia, el balneario limeño más estigmatizado de todos por pituco: sus islas siguen manteniendo una biodiversidad impresionante gracias al trabajo de un puñado de conservacionistas -Javier Modonese, uno ellos- que han logrado poner a buen recaudo tamaña riqueza a pesar de las apetencias de los que siguen creyendo que los bienes de todos pueden dejar de serlo por voluntad de unos cuantos. La primera, así como la Escuela Mayor viene capacitando a los funcionarios ediles de la provincia de Canta en turismo sostenible sería interesante que algún centro de formación académica haga lo propio en materia de cuidado ambiental y desarrollo sostenible en las instituciones del Estado que tienen competencia sobre nuestros activos naturales. Como lo ha mencionado la Defensoría del Pueblo, al hacer un repaso de su trabajo organizacional, los problemas del futuro no solo serán sociales, no, las contingencias del mañana van a ser, irremediablemente, ambientales.

La segunda. La figura de los delegados marinos para el litoral de Punta Hermosa, Punta Negra y San Bartolo, resulta fundamental en el esquema de recuperación y manejo idóneo de áreas marino-costeras venidas a menos y que han motivado sendos artículos de Marco León. Pienso que Marco, en Punta Hermosa o Julio Alarcón, en San Bartolo, cumplirían con creces esa labor de fiscalización que venimos exigiendo. Habría que explorar esta posibilidad. Mientras tanto celebremos con la Marina de Guerra del Perú tanta profusión de la naturaleza. En materia de mar, digo.

Buen viaje…

66. Valle de los Volcanes, un destino sorprendente, publicado el 17 de marzo de 2008

Septiembre 3, 2008 por boletodeida

Me sorprendió el parque jurásico de Querulpa, en la parte baja de la cuenca del Majes; también la belleza de un valle pletórico en cultivos de todo tipo y en regla para impulsar turismo interno de la mejor calidad. Buen pisco, hartos camarones, gente muy industriosa. Cotahuasi fue un descubrimiento notable y si bien es cierto me cautivó el cañón de Sipia, las mejores postales que me llevé del valle las tomé en Tomepampa y su regia iglesia colonial.

Pero fue el Valle de los Volcanes, al pie del poblado indio de Andahua, la geografía que más me impactó por lo inhóspito de sus rincones y la singularidad de sus contornos. Cuatro horas después de dejar atrás el valle de Majes el paisaje se define por la preeminencia de las piedras y las huellas que la furia volcánica ha ido definiendo desde el pleistoceno. Nada se compara en espectacularidad a este desierto a más de cuatro mil metros de altura, verdadero bosque de piedra en dispersión permanente. El Valle de los Volcanes, con sus piedras infinitas, contiene 96 conos volcánicos y miles de parches de vegetación que salpican el gris de todos los tonos del verde. Un verdadero portento que, si seguimos la narración del librito “Valle de los Volcanes, un destino sorprendente” que se presentó el martes último en el Miraflores Park Hotel, debe considerarse un destino en uso de sus facultades.

Nosotros nos alojamos en un hotel a duras penas acondicionado para recibirnos. La bonhomía de su propietario, no impidió que anotara en mi cuaderno de campo algunas observaciones que me sirvieron para identificar al Valle de los Volcanes, siguiendo la terminología del sector, simplemente como un atractivo. No un producto turístico, solo un atractivo. Lo conversamos en su momento con Susana Menéndez, del equipo de Promperú, Andahua necesitaba de mucha inversión e inventiva para convertirse en un destino potente, en una ruta abierta para el turismo que andamos construyendo.

Por eso es que acudí a la invitación que me hiciera la congresista y segunda vicepresidenta de la República Lourdes Mendoza del Solar para la presentación en sociedad del destino Valle de los Volcanes con muchas expectativas y deseos de enterarme qué había ocurrido en Andahua en estos dos últimos años. Y lo que escuché del locuaz alcalde del distrito don Juan Aguilar Herrera me dejó más que satisfecho: cinco municipios se han mancomunado para luchar contra la pobreza extrema apelando a la industria del turismo como actividad sustantiva. Para ello, cuentan con el apoyo de los congresistas por Arequipa y de varios ministros de Estado a quienes han convencido de hacer suya la propuesta de creación de destino y pisar el acelerador. Al llamado, se ha sumado la empresa privada y otros actores que han logrado, al decir del burgomaestre de Andahua, “una envidiable alianza público-privado”.

Buena vibra. Eso es lo que sentimos los asistentes al evento en los discursos de las ministras Mercedes Araoz y Verónica Zavala; del viceministro de Turismo Pablo López de Romaña y en las alocuciones de la congresista Mendoza del Solar y los empresarios Mauricio de Romaña y Raúl Benavides. Todos unidos por la causa del Valle de los Volcanes.

Buen viaje…

 

 

 

n el 2006, gracias a una gentil invitación de James Posso y la gente de Promperú, tuve la suerte de recorrer el Cañón de Cotahuasi y de refilón, también la campiña de Majes y el Valle de los Volcanes.Fue un trip intenso, de mucha adrenalina, de agradables compañías: el azar nos juntó a Anghello Llerena, de El Comercio, ahora de trotamundos por California; a los fotógrafos Ernesto Arias y Pilar Oliveros, también a Alvaro Rocha y al gran Julio Zuñiga, nauta de los primeros por el río Cotahuasi e impulsor del turismo en Majes y alrededores. Posso es el creador de los festivales de aventura que se llevan a cabo en la cuenca del Cotahuasi; por tanto, responsable de la gran travesura que significa el haber defenestrado al Colca como único ícono turístico de la campiña characata.

65. Para salir de Babel, publicado el 10 de marzo de 2008

Septiembre 3, 2008 por boletodeida

En la mañana del domingo estuve escuchando al premier Del Castillo explicar la posición del gobierno sobre la llamada Ley de la Selva… y la verdad que quedé sorprendido. Gratamente sorprendido. No precisamente por los alcances de la norma que se pretende aprobar, que en su momento analizaremos en detalle, sino por la inclusión en el discurso ministerial de temas que hace unos días solo aparecían en los reclamos de los que han  sido tildados como perros del hortelano. Que los presidentes regionales amazónicos hayan hecho suyo el reclamo de los que desde hace muchos años vienen defendiendo el uso adecuado de los recursos del bosque no me parece raro. Basta con conocer la trayectoria política de algunos de ellos, como la de César Villanueva o el propio Yván Vásquez, para entender su oposición a cualquier medida que no tome en cuenta un modelo de desarrollo amazónico que sea sostenible y que haya sido consensuado por la  propia población. Pero que sea el propio primer ministro quien diga en Puerto Maldonado y en presencia de los integrantes del novísimo Consejo Interregional Amazónico (CIAM), que es imprescindible un catastro antes de emitir los permisos adecuados para alentar la reforestación en las tierras degradadas de la Amazonía o que advierta de los peligros que la Interoceánica del Sur puede acarrear sobre el bosque si no se lleva a cabo una adecuada zonificación por donde va a transcurrir, me parece un avance. Un gran paso adelante en una coyuntura signada por el grito estridente y el diálogo de sordos.

El gobierno empieza a entender que no se trata de imponer normas sin haberlas consultado antes con las poblaciones afectadas. O beneficiadas si así fuera. Las regiones son una realidad, no nos queda ninguna duda. Funcionan y en la mayoría de los casos solo quieren ser tomadas en cuenta cuando se trata de definir su futuro. Le temen al limeñocentrismo supérstite y tienen más de un motivo para permitirse susceptibilidades como las que hemos visto en el caso del Cusco a propósito de la llamada ley que intentaba poner al servicio del turismo los bienes inmuebles que integran el Patrimonio Cultural de la Nación.

Empieza a entender, lo he dicho, pero con tardanzas inexplicables. La  ley de la Selva; la del tercio superior magisterial, tan resistida por las regiones amazónicas y la que acabamos de mencionar sobre las concesiones turísticas en los sitios arqueológicos, debieron generar debates, prolongadas discusiones. Ese es el camino de las normas en las sociedades modernas. El gobierno propone y la sociedad discute. Se organizan los foros, los medios de comunicación analizan y juzgan, la población  se esmera en informarse y dice lo que piensa. Sin cortapisas, ni presiones subalternas. Así no se actuó, lamentablemente. El gobierno, seguramente confiando en esa máxima que dice que en política no se puede ser ingenuo, se apuró en aprobar normas sin escuchar la voz de las regiones. Creyendo, quizás, que el país era el mismo de hace veinte años. Craso error.

¿Cómo es con nosotros, los que habitamos ese compartimento estanco que llamamos con pompa sociedad civil?

Debemos acostumbrarnos al diálogo, a escuchar las posiciones del otro sin prejuicios. Sin descalificar a priori los argumentos de los que no militan en nuestra causa y piensan de otra manera. Parece difícil, pero ese es el único camino posible. El cabe artero, la estigmatización del adversario, la calumnia son argumentos que solo convencen al despistado, al que ha perdido la brújula y no tiene opinión propia. Lo dijimos en su momento: la discusión sobre la Ley 29146 , la que enfrentó al Cusco con el gobierno central, se dio en un contexto en el que era claro que los que se oponían a la norma ni siquiera la habían leído. Entonces salieron a las calles para gritar que no querían chilenos en Machu Picchu y que la patria no se vende. Cualquier cosa.

Por eso es que saludo, desde esta columna, la posición del primer ministro Jorge Del Castillo e invito a las personas que nos leen a diario a revisar las normas que he mencionado y leer también la propuesta que Antonio Brack y su equipo han hecho sobre el ministerio del Ambiente que venimos exigiendo desde hace tanto. Está en VOL, haga el esfuerzo.

Buen viaje…

64. Un mar herido de muerte: tareas para los próximos días, publicado el 25 de febrero de 2008

Septiembre 3, 2008 por boletodeida

A Pino Rubio lo conozco hace una pila de años. Él fue el contramaestre de una generación que en algún momento decidió tomar el camino del interior para entender mejor un país que podía tener fácilmente como límites la avenida Javier Prado y el aeropuerto Jorge Chávez. Gracias a su labor de pionero muchos de nosotros plantamos pica en la Agraria, otros, los que fungíamos de intelectuales, nos aventuramos a tomar el camino que nos condujo a alguna facultad de sociales (o de humanidades) para hablar de cambio social y revuelta juvenil. Buenos tiempos esos los de la Dos de Mayo y el tantas veces mencionado Gabinete, el laboratorio de ciencia más espectacular que he conocido y del que algún día otros habrán de hablar. En esa zona liberada pergeñamos muchos de los sueños que todavía animamos como grupo, como generación.

 

Por eso es que me da gusto encontrarme de vez en cuando con Pino y reconocer la misma autenticidad y el desenfado de siempre. La misma pasión para enfrentar a los dominantes y a los que quieren hablar en voz bajita para enredarlo todo. Ayer domingo, sin ninguna planificación, nos juntamos a platicar largo de lo que se ha avanzado en VOL para reunir a la gente y hablar de lo que nos toca hablar. Fernando Pino Rubio es uno de los tantos apasionados de este foro que no dejan de opinar sobre todos los temas y desde la absoluta militancia en las ideas de siempre. Como Enrique Angulo o Toño Tovar, otros dos entusiastas del diálogo abierto y plural que suelen visitar esta revista virtual para decir lo suyo.

Y por eso es que la opinión de Pino la valoro. Él me escribió hace unos días un mail muy claro para pedirme (para conminarme en realidad) que en aras de la objetividad tantas veces mencionada en VOL dejará de lado un pleito estéril que venía protagonizando con un lector y que había devenido en una “sopa bruta” de impugnaciones y bajezas. Tenía razón. Al igual que en aquellos tiempos formativos cuando supo conducir a la tropa juvenil, carta del IGN en mano, por los caminos apropiados para llegar a Parcanajón o Llactapara, en los días esos en que las lomas de Atiquipa quedaban en el fin del mundo, el buen Piní me dio las luces necesarias para entender que es necesario comerse un sapo para seguir avanzando.

Y hay que hacerlo, no podemos detenernos en minucias y acusaciones infundadas. La agenda es múltiple, a los problemas en San Fernando hay que sumar ahora los “tiempos difíciles” para el sueño conservacionista (que no es otro que el del manejo óptimo) en las caletas arequipeñas de San José y la Francesa, amenazadas por la fiebre extractivista que nos agobia y que pretende construir cinco plantas de procesamiento de harina de pescado en la mítica Quilca. Y qué decir de la depredación que sufren las colonias de pingüinos en Huarmey a manos de pescadores inescrupulosos que no saben otra cosa que saquear el mar de todos o de los residuos del petróleo del BAP Supe que siguen a la deriva bien lejos del escrutinio público. El mar peruano, nuestro mar, agoniza, no solamente en Punta Hermosa o Pulpos, como lo ha demostrado el artículo de Frejol León que publicamos en VOL, no, la agonía es general, por todas partes. Es urgente cerrar filas para empezar a construir una agenda mínima que pueda detener tanto estropicio.

Con Rafo Léon he quedado en reunir a algunos amigos comunes para activar un colectivo que mire la coyuntura desde una perspectiva más macro y que sea capaz de generar presión entre los formadores de opinión y las autoridades competentes. Qué importa que los de siempre digan que estamos en contra del desarrollo y del futuro o que nos anima el deseo de protagonismos electorales. Qué importa, es necesario que los usuarios más cercanos (comunidades de pescadores y veraneantes), la universidad peruana, las ONGs marino-costeros y los referentes académicos en estos temas dejemos la tarea menuda en las que andamos avocados para forjar esa comunidad atenta al planeta océano que debe activarse para defender lo que es de todos. No nos queda mucho tiempo. Si en la Amazonía peruana ya nació una mancomunidad de regiones con capacidad de enfrentarse a la Ley de la Selva que se quiere aprobar, tenemos que trabajar fuerte para que se cree otra, conformada esta vez por las diez regiones costeras, que tenga el atrevimiento de ponerle coto a tanta piratería que vive y pervive en nuestro maravilloso mar.
Buen viaje…

 

 

63. Una semana movida y muchas posibilidades de llegar a la meta…, publicado el 18 de febrero de 2008

Septiembre 3, 2008 por boletodeida

No lo voy a negar. La que pasó ha sido una semana intensa, de ajetreos mil y exagerada paciencia. Cuando decidimos  transformar la página de Viajeros en una revista con autonomía propia y capacidad para generar discusión pública y ciudadanía ambiental en todos los confines del país, sabíamos que los riesgos iban a ser muchos y que la chamba iba a ser más dura. También la resistencia de quienes quieren que los temas se traten a hurtadillas y en espacios cerrados. Así ha sido, VOL viene dando batalla en diferentes frentes y su voz, como viene ocurriendo en lo de San Fernando, multiplica la voz de un movimiento que ha empezado a mirar el futuro y asumir el reto de transformarlo en uno mejor. Mes a mes las visitas a nuestro sitio crecen y los reportes que nos mandan desde el interior los centinelas anónimos que se han adherido a la causa son también muchos y se vienen convirtiendo en insumos básicos para trabajar de mejor manera la información que les llega a ustedes.

Durante la semana que pasó subimos a Santa Rosa de Quives para reunirnos nuevamente con la Asociación de Servicios Turísticos Santa Rosa de Quives-Valle del Chillón; asistimos a una reunión en Ica con el Gobierno Regional para revisar el tema de San Fernando de cara a la creación del Área de Conservación Regional en la zona y nos dimos un tiempo para bailar  de lo lindo en el Carnaval de Barranco. Tres espacios de nuestro país donde hemos venido aportando ideas y entusiasmo desmedido.

En Santa Rosa de Quives, las señoras del comité, pero también don Nelson y el señor Celis, vienen trabajando duro para dejar todo listo para el inicio de la temporada de turismo que se viene y pretenden impulsar a partir de Semana Santa. Tienen fuerza y han aprendido la lección: el turismo debe ser planificado y los que lo patrocinan deben saber de sus impactos negativos y excesos. Por ello es que el miércoles que pasó fue especial para ellos: al alcalde de Santa Rosa Limber Huapaya los visitó y se llevó los dos proyectos que vienen trabajando con el ICC. En Barranco, la gente de la calle Cajamarca, con Sebastián Solari al frente, no solamente han sido capaces de plantar árboles por todas partes sino que han reincidido, con tremendo suceso, en la organización de su ya célebre carnaval. Esta vez el ruido de los festejantes y la bulla carnavalera cruzó la avenida Grau y tomó por asalto Saenz Peña y las calles aledañas. Una maravilla.

En Ica, nuestra prédica prendió. Como lo hicimos notar en el pronunciamiento que hiciéramos público en setiembre del 2004 el affaire San Fernando debía  solucionarse, principalmente, a partir del “diálogo que posibilite una solución satisfactoria que contribuya al desarrollo social de la región” (Viajeros n° 11). Y en esa voluntad hemos perseverado todo este tiempo. Finalmente, el diálogo fructificó, y el viernes pasado las partes se reunieron para escuchar posiciones y tratar de ver en lontananza. La cita sirvió para reunir a las autoridades del Gobierno Regional en pleno, con Rómulo Triveño a la cabeza; a la Intendencia de Áreas Naturales Protegidas del  INRENA, representada por el mismísimo Jorge Ugaz y los funcionarios Miriam García y Eduardo Murrieta; al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, a través de Cecilia Raffo, asesora de la ministra Aráoz y de Liz Chirinos, la directora nacional de Desarrollo Turístico. También a la Municipalidad de Marcona, con su alcalde Joel Rosales y su cuerpo de asesores; al Consorcio Nazca Ecológico SAC y a los amigos de la Sociedad Peruana de Eco Desarrollo, la institución de la sociedad civil que los viene asesorando en la creación de un ACP en el lote de la discordia. La mayoría gente de conservación, de verdad y entre estos como no mencionar a los biólogos Carlos Obando, Elvis Peralta y Nella Salinas, de la CAR Ica, los  autores del expediente técnico que le va a dar vida al Área de Conservación San Fernando.

¿Cuáles fueron los temas comunes, en qué estuvimos todos de acuerdo? En la necesidad imperiosa de seguir trabajando por la creación del Área de Conservación Regional y de convocar, de inmediato, a una mesa de trabajo permanente que tome el toro por los astas y siga la ruta del diálogo y la concertación que se inició el viernes en Ica.  No me toca comentar el diálogo publico que sostuvimos con el alcalde, seguramente de eso se ocuparán otros. Solo diré, volviendo a citar un documento producido en nuestra base de trabajo,  que seguimos tercos en nuestro compromiso de “acompañar al Gobierno Regional de Ica, las instituciones locales  y los directamente involucrados, en la solución definitiva de la problemática suscitada en la ensenada de San Fernando, distrito de Marcona. San Fernando, su impresionante litoral y su costa adyacente, constituyen una de las zonas más ricas en biodiversidad de la franja costera peruana; por tanto, su valor como bien común y patrimonio compartido, requieren la obligada concertación entre todos los involucrados en salvaguardar su riqueza y capitalizar sus potencialidades. El camino de la negociación y el diálogo representa la única garantía para la construcción de una solución que contribuya al desarrollo social de la región” (pronunciamiento Juntos por San Fernando, 12 de febrero de 2007).

            Buen viaje…

62. San Fernando para todo el mundo, publicado el 11 de febrero de 2008

Septiembre 3, 2008 por boletodeida

Tiene razón Alvaro Rocha cuando dice que San Fernando, hoy por hoy, resulta un paraíso en peligro. Con él y con Walter Silvera ingresé en abril del 2004 a la ensenada famosa para recoger al equipo de Viajeros que acababa de dar fin a la expedición Refugios del Desierto. Eran otros tiempos, ya lo sé, pocos sabían del emporio de biodiversidad que se escondía tras la calma y la neblina de esta porción privilegiada del Perú y todos teníamos la misma claridad sobre lo que se debía hacer en la zona. Alejandro Tello dirigía al grupo técnico que se había internado en el campo para recoger los datos necesarios que pudieran sustentar la posición de aquel colectivo que, entonces, estaba decididamente en contra de la venta que Pro Inversión había hecho a un particular y proponía una revisión inmediata de lo actuado.

Sé que Tello ha regresado una y tantas veces al área para seguir investigando. Por eso lo que dice, si seguimos atentamente el relato de Alvaro Rocha en Somos, sobre la disminución del número de cóndores en San Fernando, es gravísimo. Alejandro, fotógrafo y conservacionista de larga trayectoria, comenta en el artículo en mención que en el 2003 logró avistar 19 cóndores y que en enero de este año solo identificó siete. Para él la invasión del turismo es la causa de este repliegue que podría ser irreversible si es que no se toman las precauciones del caso.

La ensenada de San Fernando resulta una joya delicadísima. Suena huachafo, lo sé, pero es cierto: en este punto del litoral iqueño, sumergido en un escenario mayor, mucho más grande y que el Gobierno Regional de Ica viene proponiendo sea declarado Área de Conservación Regional, se encuentran comunidades de seres vivos que hace tiempo dejaron de prevalecer en nuestro litoral marino-costero tan depredado y exánime. No solo cóndores, también guanacos, zorros costeños y pingüinos de Humboldt, chuitas, rayadores, gaviotines, marisqueros, hasta ballenas. Así debió ser Paracas, todo Paracas, antes del triunfo del modelo de uso depredador que en su momento se impuso. Con el perdón de Lucho Vereau y tantos otros amantes de Paracas, nuestra reserva natural es en la actualidad una mueca triste de lo que alguna vez fue. Le queda, eso sí, el glamour de seguir siendo un incomparable paisaje natural, una escenografía curtida por los vientos y el paso del tiempo geológico.

En el restaurante Rico Mar, en Marcona, Alvaro Rocha, Alejandro Tello, Pablito Merino, Anna Cartagena, Carlos Reaño y los demás miembros de la expedición, chelas en mano y mariscos a discreción, no hicimos otra cosa que soñar con un San Fernando ajeno a la depredación del turismo de masas, del turismo que todo lo convierte en monedas y destruye lo que jura proteger. Y en Lima, como consta en el documento técnico que preparó el propio Alejandro dijimos, a propósito del territorio mayor de San Fernando, que se debía “determinar su importancia biológica y extensión geográfica, así como asesorar técnicamente a los sectores locales involucrados como el Gobierno Regional de Ica para la creación de un Área de Conservación”. En ese convencimiento, creo, hemos andado todos en estos últimos cuatro años.

No conozco personalmente al Sr. Martorell, el hombre fuerte del Consorcio Nazca Ecológica, como dice Álvaro, la empresa que “se adjudicó el lote legalmente”, pero debo suponer que actúa de buena fe y quiere para el área lo mejor. Debería saber entonces y espero que los amigos de la Sociedad Peruana de Eco Desarrollo se lo hayan hecho ver, que lo que le toca hacer es un acto de desprendimiento y compromiso que TODOS valoraríamos de verdad: permutar el lote que nuestro descuidado Estado le vendió por menos de veinte mil dólares por uno que sí reúna las condiciones adecuadas para emprender el valioso desarrollo ecoturístico que tiene planeado para Marcona. Sé que la propuesta suena descabellada, pero así han procedido empresas (y empresarios) en otras partes del mundo para evitar impactos ambientales que se conviertan en irreversibles. Estoy seguro que el municipio de Marcona aceptaría la permuta y premiaría tamaño gesto cívico con tierras en la zona sur del distrito, hacia las playas de Yanyarina, tan pródigas en posibilidades para el turismo, la recreación y el disfrute.

¿Suena a imposible, verdad? No lo creo. Es cuestión de madurar la idea. La ensenada de San Fernando y sus farallones donde posiblemente se reproducen los cóndores, no debió fracturarse de esa manera creándose en su interior una propiedad privada que tantos dolores de cabeza ha originado. Ambientalmente la decisión fue incorrecta. Si hubiésemos sido lo suficientemente fuertes como movimiento, hubiéramos detenido tal desaguisado, estoy seguro. Pero esa es otra historia, como se dice en antiguo, no vale llorar sobre la leche derramada.

El Estado le entregó a Martorell una propiedad que contenía dentro de sí riquezas invalorables. Lo engañó, por eso es que debe resarcirlo de alguna manera. Es justo. Tenemos que creerle a Alejandro Tello cuando dice que la llegada de grupitos de visitantes de fin de semana ya está generando disturbios. Visibles en la comunidad de cóndores y, seguramente, atroces en la de guanacos. ¿Qué estamos esperando? Es urgente que se tomen las medidas del caso y se actúe con generosidad. De nada valen los pleitos interminables, seamos más proactivos. San Fernando, como el Candamo, le pertenece a todos, en especial a los que vendrán. Y que no se diga que un área de protección estricta pondrá de patitas en la calle a los pescadores que realizan sus faenas en el área. Eso es falso. Precisamente, como afirma Stefan Austermulhe ” a nivel mundial -siempre y cuando exista voluntad política- se ha comprobado que las áreas marinas completamente protegidas son un éxito. No solamente ayudan a la conservación de la biodiversidad sino más bien brindan beneficios económicos a las pesca en las áreas adyacentes…”. Sería maravilloso cerrar el capítulo de San Fernando con tremendo gesto ciudadano: una permuta inteligente en aras del futuro. Un ejemplo cívico de compromiso con la conservación y, sobre todo, con el pueblo de Marcona.

61. Hola Jana, qué lindo puede ser el futuro…En la ruta Canta-Huayllay, publicado el 4 de febrero de 2008

Septiembre 3, 2008 por boletodeida

Jana tiene diez años y quiere ser doctora. Es la tercera hija de Alcibíades Cristóbal, el simpatíquismo líder local que desde Canchacucho, en el interior del Santuario Histórico Bosques de Piedra de Huayllay, conduce un pequeño albergue familiar que ha sido acondicionado ex profeso para entregarle al forastero la más autorizada cátedra sobre el coloso lítico y su significado cultural. Jana es la guía que nos ha de conducir por la ruta 1 del complejo y nos ha ofrecido apurar el paso para mostrarnos las figuras de este sector que ella conoce como ninguno. Su abuelo, su padre y sus hermanos nacieron en la misma parcela que les sirve ahora como lugar de trabajo. Lo suyo es una empresa familiar dedicada al turismo. Son las dos de la tarde y debemos apurarnos, Lima nos espera para regalarnos un poquito de sol luego de estos días por la sierra tan cargada de esas nubes que anuncian lluvias y el inicio de una buena temporada agrícola.

Con Fernando Vera, ayer en la tarde, llegué al santuario histórico después de remontar toda la cuenca del río Chillón y haber navegado, despacito y embelezados por tanta belleza, por las lagunas y bofedales de la Cordillera de La Viuda y los contornos de Huayllay, el pueblo minero que desde hace diez años vengo visitando. Nuestra intención esta vez no era otra que recorrer todo el valle, desde sus partes bajas hasta donde se mecen los macizos de La Viuda y de allí dar un salto a Huayllay, en la región Pasco. Como es de dominio público, pronto se construirá el afirmado por estos caminos y una nueva carretera terminará de diseñar lo que desde siempre ha sido un circuito turístico de infinitas posibilidades de uso.

Jana no sabe, no se ha dado cuenta aún, que es hija de los nuevos tiempos. Mira al mundo con la misma seguridad con que los niños de las grandes urbes acomodadas suelen atisbarlo. Desde hace unos añitos estudia en Tarma, parte de la familia Cristóbal ha tenido que mudarse allá para acompañar al hijo mayor que está estudiando para ser administrador de empresas y cada fin de semana o en vacaciones vuelve a su Huayllay de siempre para ayudar a apuntalar la economía familiar haciendo guiados. Quiere conocer el Cusco y le agradaría que cada vez más visitantes recorran las rutas que el Inrena y los comuneros de Huayllay han ido construyendo dentro de las 6,815 hectáreas del Santuario Bosque de Piedras de Huayllay. Son siete y en todas lo que se observa es impresionante. Por resta ruta, la uno, la de Jana, nos fuimos topando con lagartos, indios que cuidan con los brazos cruzados el horizonte todo, con focas y perritos de circo, con un duende y con una tortuga y casi al final del recorrido con un refugio natural que alguna vez, hace diez mil años, alojó a artistas capaces de pintar para la posteridad llamas gigantescas y llenas de vida en su interior. Por ella nos enteramos también que ya son 360 las figuras que su padre y otros guías locales -saludos Dalia Roque- han identificado en todos estos años de trabajo por hacer del Santuario un ícono en la región que genere desarrollo y devuelva autoestima.

Autoestima. Sí, el turismo no solo debe medirse por la cantidad de monedas que genera, que por supuesto importan y son necesarias en economías como las de los pobladores de la sierra de Lima o los andes centrales de nuestro país, sino, sobre todo, por esa capacidad tan particular que tiene como actividad para mejorar “calidad de vida” y generar con ello rostros más felices y seguros como el de Jana. En todas partes, tal vez como producto de liderazgos extraordinarios como el Alcibíades Cristóbal, en Huayllay o el de la señora Flor de la Asociación de Servicios Turísticos Santa Rosa de Quives-Valle del Chillón, van creciendo los peruanos y peruanas del futuro. De un futuro mucho mejor, obviamente. Gente humilde que a fuerza de empeño y recuperación de identidades culturales empiezan a mirar el mundo desde otra perspectiva. Como Jana, la niña de Huayllay que nos alegró el ingreso a Lima, la de siempre.

Buen viaje…

60. El Estado como enemigo del desarrollo: el caso de Turismo Nacional, publicado el 31 de enero de 2008

Septiembre 3, 2008 por boletodeida

Estaba a punto de llamar a Nelly Rojas, la curtida periodista de Radio Nacional, para pedirle un espacio en su sintonizado programa que nos pueda servir de tribuna para mover (así hablamos en el argot periodístico) un par de temas vinculados al turismo en Puerto Maldonado y Pacobamba, Abancay, cuando recibí un mail suyo contándome que los nuevos ases de la emisora estatal habían decidido retirar de la programación oficial su sintonizado Turismo Nacional, el imbatible espacio que teníamos los peruanos, los martes y jueves, para hablar de desarrollo, de futuro, de todo lo que venimos construyendo. Verdaderamente, un escándalo.

El de ayer fue un miércoles negro, no me quedan dudas. Al derrame de petróleo en Zorritos debemos sumarle este agravio para la causa que defendemos. Nelly Rojas Vargas, cronista con más de treintaicinco años en Radio Nacional es, lo digo sin apresuramientos ni exageraciones, la más notable periodista especializada en turismo que labora en nuestro medio. ¿Lo sabrán los episódicos programadores de la radio que este año festeja 71 de ininterrumpida labor? Estoy seguro que desconocen de quien se trata ni qué movimiento tan contraproducente acaban de hacer en la programación de la emisora que debería ser de todos los peruanos. Pocas como ella han sabido interpretar el estado de ánimo que bulle en el interior del Perú y que venía reclamando una actividad turística horizontal, sin vivos al gane o “indiecitos” disfrazados de aborígenes por un par de monedas y punto. Su programa, que se escuchaba en casi todos los confines de la patria, se había ido convirtiendo, con el correr de los años, en una luz muy potente que no hacía otra cosa que alumbrar escenarios felices para la práctica de una actividad que ha despertado expectativas y promesas miles.

Que el turismo no sea una simple promesa y que su anuncio -y su práctica- genere desarrollo y equidades sociales. Esa era la preocupación de Nelly, aclaro, esa es la preocupación de la valiente mujer que se pretende dejar de lado para colocar en su lugar la voz aflautada y seguramente complaciente que anuncie a los nuevos valores del criollismo nacional. El único servicio que le hacen a la música más limeña de todas las que oímos los peruanos (y que me disculpen los criollos) es que los radioescuchas de Nacional giren el dial y vayan en busca de señales que sí hablen de las provincias y se ocupen de lo nuestro.

Espero que la insensatez de los directivos de Radio Nacional sea corregida y que repongan Turismo Nacional para seguir recorriendo la rutas turísticas del Perú, caminos por cierto, que abrigan en su interior temas tan urgentes como los del derrame del petróleo en Zorritos y su impacto en el turismo playero, en la economía de pescadores de los contornos y en los Manglares de Tumbes. Estoy convencido de que Nelly hubiera estado ayer conectada con nuestros hermanos de Tumbes para alentarlos en su lucha contra la ESTUPIDEZ colosal del binomio empresa privada (irresponsable)-estado servil y hubiera dicho lo suyo. No podemos dejar que se apague la voz más sonora de la radiotelevisión nacional. Tenemos que hacer algo…

59. Caminos Incas, ciclistas modernos y turismo: desafíos de la hora actual, publicado el 21 de enero de 2008

Septiembre 3, 2008 por boletodeida

La interesante discusión que se animó a propósito del excelente artículo de Yuri Mellet sobre el Qhapac Ñan o camino inca (ver http://www.viajerosperu.com/new_viajerueda.asp) ha vuelto a mostrar, esta vez con creces, la importancia que han adquirido los medios virtuales en una coyuntura planetaria signada por la necesidad ciudadana de derribar las barreras comunicacionales que se erigieron para “encauzar” la opinión pública en el momento en que la prensa se convirtió en esa suerte de cuarto poder para las sociedades contemporáneas.

Esta revolución ha sido posible, entre otras cosas, gracias a las bondades del Internet y a la creación de las llamadas tecnologías de la información y de la comunicación. Que vivimos una temporada apocalíptica ya lo sabemos. Sin embargo, es menester volver a decir que solo podremos enfrentarnos con éxito a la crisis que nos ha caído encima, si somos capaces de ponernos de acuerdo y generar una respuesta organizada a los desafíos que nos impone “el mundo en que vivimos”. Y en todos los temas.

La discusión de la que me ocupo se inició luego de que la publicación de la crónica de Mellet motivara la justa reacción de un lector que vio en la foto que acompañaba (y acompaña) el texto evidencias del maltrato al que es sometido el trazo imperial por los ciclistas y otros usuarios contemporáneos. El tema, como lo hemos podido constatar en estas tres semanas de intensos debates, tiene filo. Harto filo. Lo interesante de la discusión, como lo ha dicho Pino Rubio desde su atalaya en Tarapoto, es que se ha ido decantando posiciones y se han dejado de lado algunos extremismos de lado para definir algunas verdades. La primera: no por ser un testimonio cultural del pasado prehispánico los caminos deben permanecer “estáticos”, encapsulados en la rigidez propia de la legislación peruana. La segunda, utilizarlos significa darles valor, no solo económico (por allí se siguen trasladando mercaderías) sino de uso. Los testimonios que siguen en pie y que fueron legados por nuestros mayores se han conservado gracias a la acción popular y a la regulación inter pares.

La tercera verdad: es urgente integrarlos a una visión de conjunto que determine su utilidad práctica. En algunas zonas esta no es otra que la de ser una excelente vía de comunicación; en otras, en cambio, los caminos podrían definirse como espacios para el turismo, la recreación y los deportes que practican miles de peruanos y que han servido, eso hay que decirlo sin cortapisas, para ponerlos nuevamente en valor. Esta verdad, que puede ser todavía polémica, pasa necesariamente por un asunto complicado y de veras necesario: el de su estudio riguroso para determinar una adecuada zonificación y los procesos que definan, entre otras cosas, asuntos tan complejos (e imprescindibles) como el límite de carga de cada uno de sus transectos y su adecuado uso.

Por último, y a esta cuarta verdad quiero aferrarme, si bien es cierto constituyen un activo patrimonial-nacional de primerísimo orden los caminos le pertenecen, principalmente, a las comunidades andinas cuyos territorios los alojan. Son parte integrante de una realidad socio-económica que debemos entender. Salvarlos de la destrucción para integrarlos a los nuevos tiempos tendrá que ser, en suma, un empeño multidisciplinario, de todos los opinantes. A ese proceso no debemos sustraernos. En los próximos días vamos a hacer el esfuerzo por organizar todos los aportes de la discusión caminera para ver qué hacemos con tantas ideas. Hoy por la tarde voy a tratar de convencer a Yuri Mellet para que se ponga en primera fila y juntarnos, ustedes y los que quieran, a conversar sobre el futuro de la red caminera chola. Sin olvidar lo que acaba de decir Pino: es oportuno escuchar la voz de sus actuales propietarios.

58. Un brote xenófobo que debemos parar. En el turismo que alentamos hay sitio para todos, publicado el 14 de enero de 2008

Septiembre 3, 2008 por boletodeida

Lo acabo de leer en la versión de El Diario del Cusco y de verdad me he quedado boquiabierto: “La invasión del vecino del sur al territorio nacional continúa sin que se pueda hacer nada para controlar su presencia así lo revelan las cifras oficiales dadas a conocer ayer por el INEI”. Sin que se pueda hacer nada, dicen sin rubor. ¿Qué pretenden hacer nuestros amigos cusqueños?, ¿impedir que los visitantes del hermano país del sur ingresen a suelo patrio? Ese nacionalismo tan chato es el que nos hace daño como colectivo: es bueno que se diga de una vez, los turistas que llegan de Chile, normalmente por Tacna, lo hacen, entre otras cosas, para practicar lo que en el lenguaje del sector llamamos turismo médico; vale decir, vienen, en busca de la calidad y buen precio de un servicio de calidad que les ofrecen los galenos cholos. Como muchos migrantes peruanos en los Estados Unidos, que vuelven a casa para visitar al dentista, ir al dermatólogo o ponerse un poco de botox, los chilenos, con la misma simplicidad, ingresan al Perú para pagar por un servicio que a nadie hace daño.

Son los puntas de lanza, creemos no equivocarnos, de una ola turística sin precedentes en la historia de nuestra azarosa relación comercial que tonifica económicamente (y da empleo) a cientos de peruanos, principalmente en la zona sur andina. Las cifras de Prom Perú son elocuentes, Chile constituye el principal país emisor de turistas hacia el Perú. No los Estados Unidos, tampoco la Unión Europea. Ni los chinos, que tantas expectativas siguen provocando en el empresariado nativo.

Recuerdo que hace unas semanas nos visitó en las aulas de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, gracias a una gentil invitación de Roberto Haudry, hombre orquesta del proyecto Corredor Cusco-Puno, el líder quechua Exaltación Mamaní, de la comunidad de Raqchi. Maestro y emprendedor por antonomasia, don Exaltación nos brindó una clase magistral sobre turismo rural comunitario que será recordada por todos los que tuvimos la fortuna de escucharlo. Habló de la importancia de alentar el turismo vivencial en cada villorrio que tenga esa posibilidad. Y en Cusco, por citar solo uno de los muchos departamentos peruanos con esa vocación, no hay pueblo que no tenga lo suyo en materia de intangibles culturales. Lo cierto es que en todo asentimos con tan ilustre catedrático. En todo, salvo cuando dijo que él aceptaba en casa a cualquier turista…menos a los chilenos.

¿Qué nos pasa?, ¿por qué tanto miedo a los que vienen del sur? El 2009 se cumplirán ciento treinta años del inicio de la malhadada guerra del Pacífico. Es tiempo de que volteemos la página y nos comportemos, nuevamente como colectivo, con más madurez. Con menos temor a nuestras posibilidades. En la construcción del modelo de turismo que venimos alentando hay sitio para todos. En ese futuro hay que confiar. No estamos de acuerdo con los que afirman tonterías como las que ha pergeñado el diario cusqueño: “No solo el Perú esta afrontando una invasión de los capitales y productos chilenos, sino que también, de acuerdo a la información alcanzada por el INEI, se comprueba que los ciudadanos del sur tienen alta preferencia para ingresar al territorio peruano y seriamos muy ingenuos en pensar que solamente se trata de visitas turísticas”. Qué barbaridad.

Buen viaje…