Archivo de Septiembre 2008

62. San Fernando para todo el mundo, publicado el 11 de febrero de 2008

Septiembre 3, 2008

Tiene razón Alvaro Rocha cuando dice que San Fernando, hoy por hoy, resulta un paraíso en peligro. Con él y con Walter Silvera ingresé en abril del 2004 a la ensenada famosa para recoger al equipo de Viajeros que acababa de dar fin a la expedición Refugios del Desierto. Eran otros tiempos, ya lo sé, pocos sabían del emporio de biodiversidad que se escondía tras la calma y la neblina de esta porción privilegiada del Perú y todos teníamos la misma claridad sobre lo que se debía hacer en la zona. Alejandro Tello dirigía al grupo técnico que se había internado en el campo para recoger los datos necesarios que pudieran sustentar la posición de aquel colectivo que, entonces, estaba decididamente en contra de la venta que Pro Inversión había hecho a un particular y proponía una revisión inmediata de lo actuado.

Sé que Tello ha regresado una y tantas veces al área para seguir investigando. Por eso lo que dice, si seguimos atentamente el relato de Alvaro Rocha en Somos, sobre la disminución del número de cóndores en San Fernando, es gravísimo. Alejandro, fotógrafo y conservacionista de larga trayectoria, comenta en el artículo en mención que en el 2003 logró avistar 19 cóndores y que en enero de este año solo identificó siete. Para él la invasión del turismo es la causa de este repliegue que podría ser irreversible si es que no se toman las precauciones del caso.

La ensenada de San Fernando resulta una joya delicadísima. Suena huachafo, lo sé, pero es cierto: en este punto del litoral iqueño, sumergido en un escenario mayor, mucho más grande y que el Gobierno Regional de Ica viene proponiendo sea declarado Área de Conservación Regional, se encuentran comunidades de seres vivos que hace tiempo dejaron de prevalecer en nuestro litoral marino-costero tan depredado y exánime. No solo cóndores, también guanacos, zorros costeños y pingüinos de Humboldt, chuitas, rayadores, gaviotines, marisqueros, hasta ballenas. Así debió ser Paracas, todo Paracas, antes del triunfo del modelo de uso depredador que en su momento se impuso. Con el perdón de Lucho Vereau y tantos otros amantes de Paracas, nuestra reserva natural es en la actualidad una mueca triste de lo que alguna vez fue. Le queda, eso sí, el glamour de seguir siendo un incomparable paisaje natural, una escenografía curtida por los vientos y el paso del tiempo geológico.

En el restaurante Rico Mar, en Marcona, Alvaro Rocha, Alejandro Tello, Pablito Merino, Anna Cartagena, Carlos Reaño y los demás miembros de la expedición, chelas en mano y mariscos a discreción, no hicimos otra cosa que soñar con un San Fernando ajeno a la depredación del turismo de masas, del turismo que todo lo convierte en monedas y destruye lo que jura proteger. Y en Lima, como consta en el documento técnico que preparó el propio Alejandro dijimos, a propósito del territorio mayor de San Fernando, que se debía “determinar su importancia biológica y extensión geográfica, así como asesorar técnicamente a los sectores locales involucrados como el Gobierno Regional de Ica para la creación de un Área de Conservación”. En ese convencimiento, creo, hemos andado todos en estos últimos cuatro años.

No conozco personalmente al Sr. Martorell, el hombre fuerte del Consorcio Nazca Ecológica, como dice Álvaro, la empresa que “se adjudicó el lote legalmente”, pero debo suponer que actúa de buena fe y quiere para el área lo mejor. Debería saber entonces y espero que los amigos de la Sociedad Peruana de Eco Desarrollo se lo hayan hecho ver, que lo que le toca hacer es un acto de desprendimiento y compromiso que TODOS valoraríamos de verdad: permutar el lote que nuestro descuidado Estado le vendió por menos de veinte mil dólares por uno que sí reúna las condiciones adecuadas para emprender el valioso desarrollo ecoturístico que tiene planeado para Marcona. Sé que la propuesta suena descabellada, pero así han procedido empresas (y empresarios) en otras partes del mundo para evitar impactos ambientales que se conviertan en irreversibles. Estoy seguro que el municipio de Marcona aceptaría la permuta y premiaría tamaño gesto cívico con tierras en la zona sur del distrito, hacia las playas de Yanyarina, tan pródigas en posibilidades para el turismo, la recreación y el disfrute.

¿Suena a imposible, verdad? No lo creo. Es cuestión de madurar la idea. La ensenada de San Fernando y sus farallones donde posiblemente se reproducen los cóndores, no debió fracturarse de esa manera creándose en su interior una propiedad privada que tantos dolores de cabeza ha originado. Ambientalmente la decisión fue incorrecta. Si hubiésemos sido lo suficientemente fuertes como movimiento, hubiéramos detenido tal desaguisado, estoy seguro. Pero esa es otra historia, como se dice en antiguo, no vale llorar sobre la leche derramada.

El Estado le entregó a Martorell una propiedad que contenía dentro de sí riquezas invalorables. Lo engañó, por eso es que debe resarcirlo de alguna manera. Es justo. Tenemos que creerle a Alejandro Tello cuando dice que la llegada de grupitos de visitantes de fin de semana ya está generando disturbios. Visibles en la comunidad de cóndores y, seguramente, atroces en la de guanacos. ¿Qué estamos esperando? Es urgente que se tomen las medidas del caso y se actúe con generosidad. De nada valen los pleitos interminables, seamos más proactivos. San Fernando, como el Candamo, le pertenece a todos, en especial a los que vendrán. Y que no se diga que un área de protección estricta pondrá de patitas en la calle a los pescadores que realizan sus faenas en el área. Eso es falso. Precisamente, como afirma Stefan Austermulhe ” a nivel mundial -siempre y cuando exista voluntad política- se ha comprobado que las áreas marinas completamente protegidas son un éxito. No solamente ayudan a la conservación de la biodiversidad sino más bien brindan beneficios económicos a las pesca en las áreas adyacentes…”. Sería maravilloso cerrar el capítulo de San Fernando con tremendo gesto ciudadano: una permuta inteligente en aras del futuro. Un ejemplo cívico de compromiso con la conservación y, sobre todo, con el pueblo de Marcona.

61. Hola Jana, qué lindo puede ser el futuro…En la ruta Canta-Huayllay, publicado el 4 de febrero de 2008

Septiembre 3, 2008

Jana tiene diez años y quiere ser doctora. Es la tercera hija de Alcibíades Cristóbal, el simpatíquismo líder local que desde Canchacucho, en el interior del Santuario Histórico Bosques de Piedra de Huayllay, conduce un pequeño albergue familiar que ha sido acondicionado ex profeso para entregarle al forastero la más autorizada cátedra sobre el coloso lítico y su significado cultural. Jana es la guía que nos ha de conducir por la ruta 1 del complejo y nos ha ofrecido apurar el paso para mostrarnos las figuras de este sector que ella conoce como ninguno. Su abuelo, su padre y sus hermanos nacieron en la misma parcela que les sirve ahora como lugar de trabajo. Lo suyo es una empresa familiar dedicada al turismo. Son las dos de la tarde y debemos apurarnos, Lima nos espera para regalarnos un poquito de sol luego de estos días por la sierra tan cargada de esas nubes que anuncian lluvias y el inicio de una buena temporada agrícola.

Con Fernando Vera, ayer en la tarde, llegué al santuario histórico después de remontar toda la cuenca del río Chillón y haber navegado, despacito y embelezados por tanta belleza, por las lagunas y bofedales de la Cordillera de La Viuda y los contornos de Huayllay, el pueblo minero que desde hace diez años vengo visitando. Nuestra intención esta vez no era otra que recorrer todo el valle, desde sus partes bajas hasta donde se mecen los macizos de La Viuda y de allí dar un salto a Huayllay, en la región Pasco. Como es de dominio público, pronto se construirá el afirmado por estos caminos y una nueva carretera terminará de diseñar lo que desde siempre ha sido un circuito turístico de infinitas posibilidades de uso.

Jana no sabe, no se ha dado cuenta aún, que es hija de los nuevos tiempos. Mira al mundo con la misma seguridad con que los niños de las grandes urbes acomodadas suelen atisbarlo. Desde hace unos añitos estudia en Tarma, parte de la familia Cristóbal ha tenido que mudarse allá para acompañar al hijo mayor que está estudiando para ser administrador de empresas y cada fin de semana o en vacaciones vuelve a su Huayllay de siempre para ayudar a apuntalar la economía familiar haciendo guiados. Quiere conocer el Cusco y le agradaría que cada vez más visitantes recorran las rutas que el Inrena y los comuneros de Huayllay han ido construyendo dentro de las 6,815 hectáreas del Santuario Bosque de Piedras de Huayllay. Son siete y en todas lo que se observa es impresionante. Por resta ruta, la uno, la de Jana, nos fuimos topando con lagartos, indios que cuidan con los brazos cruzados el horizonte todo, con focas y perritos de circo, con un duende y con una tortuga y casi al final del recorrido con un refugio natural que alguna vez, hace diez mil años, alojó a artistas capaces de pintar para la posteridad llamas gigantescas y llenas de vida en su interior. Por ella nos enteramos también que ya son 360 las figuras que su padre y otros guías locales -saludos Dalia Roque- han identificado en todos estos años de trabajo por hacer del Santuario un ícono en la región que genere desarrollo y devuelva autoestima.

Autoestima. Sí, el turismo no solo debe medirse por la cantidad de monedas que genera, que por supuesto importan y son necesarias en economías como las de los pobladores de la sierra de Lima o los andes centrales de nuestro país, sino, sobre todo, por esa capacidad tan particular que tiene como actividad para mejorar “calidad de vida” y generar con ello rostros más felices y seguros como el de Jana. En todas partes, tal vez como producto de liderazgos extraordinarios como el Alcibíades Cristóbal, en Huayllay o el de la señora Flor de la Asociación de Servicios Turísticos Santa Rosa de Quives-Valle del Chillón, van creciendo los peruanos y peruanas del futuro. De un futuro mucho mejor, obviamente. Gente humilde que a fuerza de empeño y recuperación de identidades culturales empiezan a mirar el mundo desde otra perspectiva. Como Jana, la niña de Huayllay que nos alegró el ingreso a Lima, la de siempre.

Buen viaje…

60. El Estado como enemigo del desarrollo: el caso de Turismo Nacional, publicado el 31 de enero de 2008

Septiembre 3, 2008

Estaba a punto de llamar a Nelly Rojas, la curtida periodista de Radio Nacional, para pedirle un espacio en su sintonizado programa que nos pueda servir de tribuna para mover (así hablamos en el argot periodístico) un par de temas vinculados al turismo en Puerto Maldonado y Pacobamba, Abancay, cuando recibí un mail suyo contándome que los nuevos ases de la emisora estatal habían decidido retirar de la programación oficial su sintonizado Turismo Nacional, el imbatible espacio que teníamos los peruanos, los martes y jueves, para hablar de desarrollo, de futuro, de todo lo que venimos construyendo. Verdaderamente, un escándalo.

El de ayer fue un miércoles negro, no me quedan dudas. Al derrame de petróleo en Zorritos debemos sumarle este agravio para la causa que defendemos. Nelly Rojas Vargas, cronista con más de treintaicinco años en Radio Nacional es, lo digo sin apresuramientos ni exageraciones, la más notable periodista especializada en turismo que labora en nuestro medio. ¿Lo sabrán los episódicos programadores de la radio que este año festeja 71 de ininterrumpida labor? Estoy seguro que desconocen de quien se trata ni qué movimiento tan contraproducente acaban de hacer en la programación de la emisora que debería ser de todos los peruanos. Pocas como ella han sabido interpretar el estado de ánimo que bulle en el interior del Perú y que venía reclamando una actividad turística horizontal, sin vivos al gane o “indiecitos” disfrazados de aborígenes por un par de monedas y punto. Su programa, que se escuchaba en casi todos los confines de la patria, se había ido convirtiendo, con el correr de los años, en una luz muy potente que no hacía otra cosa que alumbrar escenarios felices para la práctica de una actividad que ha despertado expectativas y promesas miles.

Que el turismo no sea una simple promesa y que su anuncio -y su práctica- genere desarrollo y equidades sociales. Esa era la preocupación de Nelly, aclaro, esa es la preocupación de la valiente mujer que se pretende dejar de lado para colocar en su lugar la voz aflautada y seguramente complaciente que anuncie a los nuevos valores del criollismo nacional. El único servicio que le hacen a la música más limeña de todas las que oímos los peruanos (y que me disculpen los criollos) es que los radioescuchas de Nacional giren el dial y vayan en busca de señales que sí hablen de las provincias y se ocupen de lo nuestro.

Espero que la insensatez de los directivos de Radio Nacional sea corregida y que repongan Turismo Nacional para seguir recorriendo la rutas turísticas del Perú, caminos por cierto, que abrigan en su interior temas tan urgentes como los del derrame del petróleo en Zorritos y su impacto en el turismo playero, en la economía de pescadores de los contornos y en los Manglares de Tumbes. Estoy convencido de que Nelly hubiera estado ayer conectada con nuestros hermanos de Tumbes para alentarlos en su lucha contra la ESTUPIDEZ colosal del binomio empresa privada (irresponsable)-estado servil y hubiera dicho lo suyo. No podemos dejar que se apague la voz más sonora de la radiotelevisión nacional. Tenemos que hacer algo…

59. Caminos Incas, ciclistas modernos y turismo: desafíos de la hora actual, publicado el 21 de enero de 2008

Septiembre 3, 2008

La interesante discusión que se animó a propósito del excelente artículo de Yuri Mellet sobre el Qhapac Ñan o camino inca (ver http://www.viajerosperu.com/new_viajerueda.asp) ha vuelto a mostrar, esta vez con creces, la importancia que han adquirido los medios virtuales en una coyuntura planetaria signada por la necesidad ciudadana de derribar las barreras comunicacionales que se erigieron para “encauzar” la opinión pública en el momento en que la prensa se convirtió en esa suerte de cuarto poder para las sociedades contemporáneas.

Esta revolución ha sido posible, entre otras cosas, gracias a las bondades del Internet y a la creación de las llamadas tecnologías de la información y de la comunicación. Que vivimos una temporada apocalíptica ya lo sabemos. Sin embargo, es menester volver a decir que solo podremos enfrentarnos con éxito a la crisis que nos ha caído encima, si somos capaces de ponernos de acuerdo y generar una respuesta organizada a los desafíos que nos impone “el mundo en que vivimos”. Y en todos los temas.

La discusión de la que me ocupo se inició luego de que la publicación de la crónica de Mellet motivara la justa reacción de un lector que vio en la foto que acompañaba (y acompaña) el texto evidencias del maltrato al que es sometido el trazo imperial por los ciclistas y otros usuarios contemporáneos. El tema, como lo hemos podido constatar en estas tres semanas de intensos debates, tiene filo. Harto filo. Lo interesante de la discusión, como lo ha dicho Pino Rubio desde su atalaya en Tarapoto, es que se ha ido decantando posiciones y se han dejado de lado algunos extremismos de lado para definir algunas verdades. La primera: no por ser un testimonio cultural del pasado prehispánico los caminos deben permanecer “estáticos”, encapsulados en la rigidez propia de la legislación peruana. La segunda, utilizarlos significa darles valor, no solo económico (por allí se siguen trasladando mercaderías) sino de uso. Los testimonios que siguen en pie y que fueron legados por nuestros mayores se han conservado gracias a la acción popular y a la regulación inter pares.

La tercera verdad: es urgente integrarlos a una visión de conjunto que determine su utilidad práctica. En algunas zonas esta no es otra que la de ser una excelente vía de comunicación; en otras, en cambio, los caminos podrían definirse como espacios para el turismo, la recreación y los deportes que practican miles de peruanos y que han servido, eso hay que decirlo sin cortapisas, para ponerlos nuevamente en valor. Esta verdad, que puede ser todavía polémica, pasa necesariamente por un asunto complicado y de veras necesario: el de su estudio riguroso para determinar una adecuada zonificación y los procesos que definan, entre otras cosas, asuntos tan complejos (e imprescindibles) como el límite de carga de cada uno de sus transectos y su adecuado uso.

Por último, y a esta cuarta verdad quiero aferrarme, si bien es cierto constituyen un activo patrimonial-nacional de primerísimo orden los caminos le pertenecen, principalmente, a las comunidades andinas cuyos territorios los alojan. Son parte integrante de una realidad socio-económica que debemos entender. Salvarlos de la destrucción para integrarlos a los nuevos tiempos tendrá que ser, en suma, un empeño multidisciplinario, de todos los opinantes. A ese proceso no debemos sustraernos. En los próximos días vamos a hacer el esfuerzo por organizar todos los aportes de la discusión caminera para ver qué hacemos con tantas ideas. Hoy por la tarde voy a tratar de convencer a Yuri Mellet para que se ponga en primera fila y juntarnos, ustedes y los que quieran, a conversar sobre el futuro de la red caminera chola. Sin olvidar lo que acaba de decir Pino: es oportuno escuchar la voz de sus actuales propietarios.

58. Un brote xenófobo que debemos parar. En el turismo que alentamos hay sitio para todos, publicado el 14 de enero de 2008

Septiembre 3, 2008

Lo acabo de leer en la versión de El Diario del Cusco y de verdad me he quedado boquiabierto: “La invasión del vecino del sur al territorio nacional continúa sin que se pueda hacer nada para controlar su presencia así lo revelan las cifras oficiales dadas a conocer ayer por el INEI”. Sin que se pueda hacer nada, dicen sin rubor. ¿Qué pretenden hacer nuestros amigos cusqueños?, ¿impedir que los visitantes del hermano país del sur ingresen a suelo patrio? Ese nacionalismo tan chato es el que nos hace daño como colectivo: es bueno que se diga de una vez, los turistas que llegan de Chile, normalmente por Tacna, lo hacen, entre otras cosas, para practicar lo que en el lenguaje del sector llamamos turismo médico; vale decir, vienen, en busca de la calidad y buen precio de un servicio de calidad que les ofrecen los galenos cholos. Como muchos migrantes peruanos en los Estados Unidos, que vuelven a casa para visitar al dentista, ir al dermatólogo o ponerse un poco de botox, los chilenos, con la misma simplicidad, ingresan al Perú para pagar por un servicio que a nadie hace daño.

Son los puntas de lanza, creemos no equivocarnos, de una ola turística sin precedentes en la historia de nuestra azarosa relación comercial que tonifica económicamente (y da empleo) a cientos de peruanos, principalmente en la zona sur andina. Las cifras de Prom Perú son elocuentes, Chile constituye el principal país emisor de turistas hacia el Perú. No los Estados Unidos, tampoco la Unión Europea. Ni los chinos, que tantas expectativas siguen provocando en el empresariado nativo.

Recuerdo que hace unas semanas nos visitó en las aulas de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, gracias a una gentil invitación de Roberto Haudry, hombre orquesta del proyecto Corredor Cusco-Puno, el líder quechua Exaltación Mamaní, de la comunidad de Raqchi. Maestro y emprendedor por antonomasia, don Exaltación nos brindó una clase magistral sobre turismo rural comunitario que será recordada por todos los que tuvimos la fortuna de escucharlo. Habló de la importancia de alentar el turismo vivencial en cada villorrio que tenga esa posibilidad. Y en Cusco, por citar solo uno de los muchos departamentos peruanos con esa vocación, no hay pueblo que no tenga lo suyo en materia de intangibles culturales. Lo cierto es que en todo asentimos con tan ilustre catedrático. En todo, salvo cuando dijo que él aceptaba en casa a cualquier turista…menos a los chilenos.

¿Qué nos pasa?, ¿por qué tanto miedo a los que vienen del sur? El 2009 se cumplirán ciento treinta años del inicio de la malhadada guerra del Pacífico. Es tiempo de que volteemos la página y nos comportemos, nuevamente como colectivo, con más madurez. Con menos temor a nuestras posibilidades. En la construcción del modelo de turismo que venimos alentando hay sitio para todos. En ese futuro hay que confiar. No estamos de acuerdo con los que afirman tonterías como las que ha pergeñado el diario cusqueño: “No solo el Perú esta afrontando una invasión de los capitales y productos chilenos, sino que también, de acuerdo a la información alcanzada por el INEI, se comprueba que los ciudadanos del sur tienen alta preferencia para ingresar al territorio peruano y seriamos muy ingenuos en pensar que solamente se trata de visitas turísticas”. Qué barbaridad.

Buen viaje…

 

57. De paso por Cajamarca, publicado el 19 de noviembre de 2007

Septiembre 3, 2008

(Puruay) En Piura y Cajamarca los hoteleros han colocado todas sus baterías en el turismo corporativo…y les está yendo como nunca. Ocupabilidad plena durante los días de semana y relajo para todos los sábados y domingos. Los grandes hoteles se han convertido en centros de convenciones donde domina el hi fi y la calma que precede al cierre de las grandes transacciones. Empresarios de todo el mundo ocupan los habitáculos diseñados ex profeso y solo se habla de agroindustria, minería, etanol, TLC y la próxima cumbre de APEC. Así están las cosas por el norte norte donde las perspectivas de crecimiento para este nicho siguen siendo las mejores. Tanto que no encontré empresa hotelera que no esté pensando en crecer…

 

Por supuesto que hablo de los grandes consorcios, no de los pequeños emprendimientos que siguen soportando la crisis de un turismo, el nuestro, escandalosamente coyuntural y que sigue dependiendo de los esfuerzos de unos pocos y la voluntad (innovación debería decir) de los menos. Sin embargo, mientras algunos empresarios dedicados a lo corporativo siguen mirándose al ombligo, los hay que han entendido que es mejor combinar las propuestas y empezar a husmear en lo que hace mucho tiempo es una verdad de obligada pertinencia: el turismo corporativo (ese que mueve torrentes al compás de las citas de negocios y las reuniones de trabajo) debe anticiparse a uno mayor y mucho más sostenible, el de las familias que viajan y los visitantes que llegan de todos lados para gozar de las bellezas de los entornos donde se finiquitan los negocios mencionados.

 

En Baños del Inca, Puruay y en Granja Porcón, también en La Encañada y Sulluscocha, hablo de Cajamarca, el modelo existe y también genera prosélitos…y dividendos. En estos puntos del mapa rural cajamarquino se vienen construyendo modelos turísticos que tienen como objetivo generar desarrollo local sin renunciar a la personalidad de un paisaje vinculado desde siempre al descanso, la contemplación, la vida aldeana. ¿Quién ha dicho que el hombre de negocios solo sabe de letras o perfiles de inversión? Nada que ver,  es cuestión de invitarlo a salir del clóset para que pueda gozar de la dicha de volver a otros tiempos. Se puede.

56. Una expedición a San Agustín de Guaquis, publicado el 6 de agosto de 2007

Septiembre 3, 2008

(Miraflores, cuenca del río Cañete) Conozco a Lucho Vereau desde hace varios años; en realidad, he estado siempre al tanto de sus devaneos por el mundo de los viajes y el turismo de verdad, de ese mismo turismo -justo, responsable, cuidadoso del medio ambiente- que venimos empujando desde nuestras trincheras de lucha y que a pesar de todo seguimos considerando como la mejor alternativa para el desarrollo de la provincias y el interior de nuestro querido país. Aunque soy un poco mayor, pertenezco a la misma generación, a ese mismo grupo de muchachos que al alborear los años ochenta tuvo que dejar la adolescencia para acomodarse a un tiempo de violencia, de enfrentamientos desquiciados. De esa mala época, pienso, hemos sabido salir indemnes, pero con una inmensa rabia por lo que perdimos y sumamente concientes de que hay que enmendar caminos para construir, de una vez y para siempre, el territorio libre de la deseperanza que soñaron también nuestros mayores. Uno de ellos, sin duda, su padre, Carlos Manuel Vereau, patriarca vivo de los periodistas que hemos elegido el aire libre como objeto de estudio y de trabajo.

Con Lucho nos encontramos en el Diplomado de Turismo Sostenible de la UARM y últimamente hemos recorrido San Fernando, Paracas, La Tunga, Lunahuaná, Canta, el Bar Queirolo y otros horizontes: siempre a mil por hora y con un montón de ideas para armar. Ya lo dije, pertenecemos a una de las últimas generaciones peruanas crecidas al compás de las utopías, de los sueños por venir. Por eso es que me ha emocionado mucho haber recorrido con el Chato las alturas de la cuenca del río Cañete buscando nuevas rutas para el turismo que venimos empujando. Vereau es un conocedor exagerado de estos parajes maravillosos y un defensor a ultranza, como Pocho Ochoa, de la fisonomía exterior (e interior) del Pariaqaqa, el apu de los yungas que poblaron las quebradas limeñas. Con él y con Luis Beingolea, del equipo de Viajeros-ICC, saltamos hace un par de semanas a la cancha del Alto Cañete para buscar el pueblo perdido de San Agustín de Guaquis, cerquita como está de las lagunas de Huancaya, allí donde gira el río Cañete para deslizarse hacia el mar.

Vereau nos refirió en su pizzería de Lunahuaná que hacía varios años había reculado por el poblado de Miraflores donde se dio de bruces con dos sucesos insospechados: la adoración de sus pobladores por el pueblo que sus mayores tuvieron que abandonar para aposentarse en los nuevos linderos y la existencia de otro Vereau, Veró en la pronunciación local, avecindado en esas lejanísimas serranías de Lima. Un pariente menos francés, de rasgos norteño-serranos, dedicado por entero al oficio de estos pagos, la agricultura y la ganadería de altura. Con ese “primo” desconocido como guía, Lucho caminó las dos horas de distancia hasta el pueblo de San Agustín de Guaquis, en una de las paredes que miran al valle y bullen de andenerías. En las sierras de Lima, seguramente no lo sabe Ud. amable lector, existen terrazas de cultivos tan extraordinarias como las del Colca o el Vicanota. Su relato nos conmovió y salimos ipso facto a buscar la ruta al pueblo perdido de Guaquis. Y vaya si no nos fue bien…

En el valle del Cañete vienen ocurriendo hechos de importancia fundamental que pocos valoran. Desde octubre del año pasado Cementos Lima ejecuta el proyecto hidroeléctrico El Platanal, una megaconstrucción que llegó a alborotar años atrás a alcaldes y pobladores locales, generando una resistencia cívica nunca antes vista en la zona. Recuerdo haber subido con los proyectistas del Platanal en el 2001 y hallar en casi todas las paredes de los pueblos, pintas contra el consorcio y alegatos en defensa del río. Toda esa batahola, qué raro, cedió y a la fecha la obra camina sin interrupciones. Hace unos días Alan llegó en helicóptero y salmoneó de lo lindo a favor de las obras de esa envergadura y pidió el apoyo de los pueblos para sacar adelante iniciativas de similares. Lo hemos dicho en la última edición de la revista Viajeros, en casos como estos, el silencio ciudadano no ayuda a generar desarrollo sostenible…tampoco, claro está, la grita destemplada. Recorrí con Vereau y Beingolea la parte media de la cuenca admirado por el avance de las obras y convencido también de que la generación de un tejido social sólido es la única garantía para que la propuesta del consorcio nacional vigorice de verdad una región donde se han hecho endémicas tanto la pobreza como las exclusiones sociales.

Ciento veinte kilómetros hay que avanzar desde Lunahuaná para llegar a las proximidades de Huancaya, el refugio en verde esmeralda que sigue siendo el ícono de este sector de la bellísima Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas. Uno cuantos kilómetros antes de ingresar a dicha localidad, se toma un desvío a la izquierda que conduce a Miraflores, un pueblo típicamente serrano que ronronea entre un arroyuelo que baja de los nevados y la maravillosa vista de su antiguo esplendor agrícola. Los miraflorinos siembran con esmero papas (“las más deliciosas del mundo”, al decir de don Mauro Crispín Martínez), ocas, mashua, cebada y se dedican al cuidado de sus rebaños de camélidos sudamericanos y ovinos. Todos reconocen que el pueblo actual es relativamente contemporáneo, que la diáspora comenzó en 1931 cuando sus mayores tuvieron que abandonar el pueblo antiguo presionados por una carestía hídrica de los mil demonios y el deseo impostergable de acercarse a la carretera. Lo abandonaron todo, su iglesia colonial y sus viviendas en piedra, construidas en tiempos prehispánicos y que ellos habían sabido mantener en pi;, sus callejuelas ordenadas y sus regios andenes.

Machu Picchu en Lima
Desde entonces, cada año, durante la celebración de sus fiestas patronales, los hijos de Miraflores retoman el camino que los llevó a su actual espacio físico para visitar la villa donde moran sus antepasados, limpiar de vegetación las calles de sus barrios más característicos y darle una renovadita a su vieja iglesia donde alguna vez los extirpadores de idolatrías hicieron de las suyas. Nosotros vagamos de lo lindo en San Agustín de Guaquis y en una de sus avenidas principales nos sentamos a rememorar otros caminos: ¿A qué iglesia colonial se parece la de Guaquis?, ¿Qué paisaje hace tono con este apacible paraje de la cuenca del río Cañete?, ¿Qué andenería similar se nos había quedado en la retina? Las respuestas llegaron solas y no nos dejaron duda alguna. Los restos de lo que alguna vez fuera la majestuosa iglesia de San Agustín, con su torre independizada de su cuerpo principal, nos remitió a la de Chinchero, camino al Valle de los Incas; su andenería, a la de Pisac. No es exagerado decirlo: en las laderas limeñas de Carania, Laraos, Yauyos y Miraflores se encuentra lo mejor de la andenería prehispánica. Por último, la visión desde lo alto del pueblo viejo de Miraflores guarda proporciones idénticas a la que se tiene del Urubamba y sus montañas circundantes, desde lo alto de Machu Picchu. Quien decide sentarse, como nosotros, a observar el pueblo perdido de Guaquis, no puede ocultar la emoción de sentirse Hiram Bingham a poco de llegar a Choquequirao o a los aposentos principales de Machu Picchu. Una verdadera fiesta visual, un homenaje al sempiterno gusto por conocer el Perú.

De regreso a Miraflores fuimos a la casa de doña Aurora, la consorte del primo campesino del Chato Vereau, quien nos esperaba con un bistec de alpaca de campeonato y una triste historia por contar: al marido lo había tenido que dejar partir a su Chimbote natal, debido a que un grupo de delincuentes, por llevarse lo poco que tenían, lo habían malherido y lo mejor había sido derivarlo a la costa para que sus familiares se hicieran cargo de él de mejor manera. Una tragedia para una familia que a duras penas soporta la triste realidad de vivir tan cerca y tan lejos de la capital de la república. Por eso es que confiamos en el turismo, el de verdad, el que va a traer beneficios económicos a las comunidades y les va a enseñar a defender lo suyo. Hemos quedado en volver este próximo feriado, para llevarle un poco de vitalidad a su pueblo, de pronto Ud. se anima acompañarnos.
Buen viaje…

 

 

 

Desde hace unos días vengo apoyando la Campaña Carretera Arriba que lidera la científica Renata Leite que pretende se “eleven” algunos segmentos del tramo Puerto Maldonado-Puente Iñapari de la vapuleada Interoceánica del Sur para permitir el tránsito de las especies del bosque y no interrumpir ecosistemas tan frágiles como lo que existen en la región. Vienen colaborando con Renata viejos conocidos míos como Fernando Rubio y Álvaro Rocha, también muchos interesados en la salud del planeta de adentro y fuera del país. La campaña ha ido creciendo y los interesados pueden adherirse a la misma ingresando a http://www.thepetitionsite.com/1/carretera-arriba Ya que el tema es polémico voy a copiar uno de los comentarios que he hecho a propósito de mi voto a favor por campaña tan inusitada: “Para mí la campaña que inició Renata y que venimos empujando una serie de ilusos tiene más de “quijotada” que de otra cosa. Y no solo por el tema de los costos, sino por la extemporaneidad de la propuesta. Tenemos que aceptar como movimiento que nos ganó el IIRSA, que estuvimos distraídos en lo nuestro mientras el gobierno de Toledo negociaba con las multilaterales para conseguir el billetón que le diera pie a su sueño desarrollista. Esta es la verdad: lo dicen bien Antonio Tovar y Álvaro de Campo cuando preguntan por la financiación y pertinencia de tamaña modificación en los planes aprobados. Sin embargo, más allá de las razones técnicas, para los que activamos el Grupo Viajeros y el ICC, es imprescindible poner el tema en el candelero, en el debate permanente. Campañas como esta nos permiten estar en estado de alerta y no olvidarnos de que hay temas pendientes en materia ambiental y miles de “interoceánicas” listas para empezar a ejecutarse. El gobierno y las autoridades locales tienen que estar notificados de que existe un grupo grande, una sociedad civil sólida y dispuesta a defender el futuro, que en la Amazonía son sus bosques, no las carreteras. Ese es el contenido político de esta campaña por una Interoceánica monitoreada al detalle, supervisada al segundo: de pronto no se conseguirá construir los pilones que contengan el diseño aéreo propuesto por Leite y compañía, pero de lo que sí estamos seguros, si seguimos jodiendo con el tema, es que se levantarán otros pilones, los que darán soporte al tejido social que estamos construyendo y que pondrá a buen recaudo todas las “amazonías” que debemos salvar en los tiempos por venir. La campaña Carretera Arriba es un valioso recordatorio, un reconocimiento como país de que como somos en extremo olvidadizos, mejor es repetir la plana una y mil veces hasta tener claro que el grito de batalla seguirá siendo carreteras sí, pero con monitoreo ambiental y social en cada momento”. Si el tema le concierne más de la cuenta ingrese a http://www.grupoviajeros.com/viajerosperu/noticias.asp allí encontrará mucho debate sobre el particular.

Más sobre el Inkafest 

Este miércoles arranca el Inkafest, versión 2007. Ojalá que los vientos sean propicios para nuestro amigo Iván Canturín y sus esfuerzos de casi un año de trabajo se vean recompensados con el favor del público y el aprecio de la prensa especializada. Individualmente y como grupo nos venimos jugando por el Festival de Cine de Montaña y Deportes de Aventura porque consideramos necesario posicionarnos como un país de montañas y de montañistas. Eso lo hicieron en su momento Chile y Argentina y ahora nadie los para. La tercera edición del Inkafest trae películas de todo talante y debates muy sesudos esperan a los que se animen a visitar Huaraz en los próximos días. Los organizadores del Inkafest han asegurado la presencia del director canadiense Peter Chrzarnowski y periodistas de prestigiosas revistas de aventura como Andes Magazine, Desnivel, Alp y Al Borde. Por el lado peruano asistirán los muchachos de Perú 8 Mil, el cineasta Jorge Vignatti, la fotógrafa Beatrice Velarde, Rafo León y este humilde servidor a quien le tocará participar en un coloquio con los representantes de las publicaciones especializadas que nos visitan. Todo un honor.

 

Carretera Arriba

55. Bienvenido Machu Picchu, bienvenido el desorden, publicado el 23 de julio de 2007

Septiembre 3, 2008

(Country Club Santa Rosa de Quives, cuenca del río Chillón) Lo acabo de comentar en mi columna Boleto de Ida del diario Perú 21: el encumbramiento mediático de Machu Picchu en el santoral de las siete nuevas maravillas de la humanidad tiene más de esfuerzos privados e impulsos de gabinete que de estímulos públicos. Lamentablemente, no me equivoqué. Lo que el empresariado privado y los funcionarios de PromPerú y Mincetur hicieron (los primeros a lo largo de décadas de inversiones y terquedades; los segundos, en varios años de un trabajo bien pautado y coherente que merece el aplauso ciudadano) lo tiró por la borda la grita popular y la inacción de los gobiernos regionales y el gobierno central. De locos, el sábado 7 ingresamos a las primeras planas de los diarios y mass media como destino  envidiable para salir como por un tubo, cuatro días después, de escenario tan magnífico y volver a ingresar al territorio de las exageraciones, la cancelación de paquetes y el dark tourism. Lo que ganamos con esfuerzo, buen tino y mucha red tejida (y destejida) lo perdimos –en un santiamén-  al compás de la huelga del Sutep, las tomas de carreteras y los excesos de los manifestantes de toda laya. Objetivo cumplido: el Perú pasó de ser el país de los Incas (con Machu Picchu en su mejor momento) para convertirse de nuevo en el país de los desbordes populares. Plop.  

Es bueno mencionarlo para que nadie se confunda. No existe una política nacional de turismo. Tampoco un cluster turístico en marcha. Mucho menos una sociedad civil comprometida con una actividad que genera desarrollo por todos lados. Si todo esto existiese, es obvio que nada de lo que hemos visto (y sentido) durante estos últimos diez días se hubiese producido. Pero no, es evidente que en cuestiones de políticas vinculadas al sector estamos en nada.  No hemos avanzado un ápice y los que confían en que la coronación publicitaria de Machu Picchu  es el punto de partida para un nuevo status quo turístico pecan de ingenuos. Canatur, la Cámara Nacional de Turismo, lo acaba de mencionar en su tardío comunicado del día 21: se corre el riesgo de perder 100 millones de dólares dejándose de crear cincuenta mil puestos de trabajo en lo que resta del año. Y que no se diga que peco de exagerado.  Quince mil cancelaciones se reportaron en los días siguientes al incendio en el aeropuerto de Juliaca y las tomas de las vías de comunicación al Santuario Histórico de Machu Picchu. Para algunos operadores turísticos las consecuencias económicas de los conflictos sociales del último fin de semana largo y los días posteriores (que justamente coinciden con el inicio de la temporada alta) constituyen un golpe demasiado duro de asimilar y posiblemente signifique la quiebra.Y como siempre, serán los comerciantes y operadores pequeños los más perjudicados. Los grandes tendrán la oportunidad de resarcir perdidas ajustando precios o esperando las próximas fechas de un calendario turístico desde ya exiguo en fines de semana largo y otras ocasiones para el turismo interno. Bien por ellos.

Lo paradójico del caso es que son precisamente los dirigentes de los manifestantes en pie de lucha los que me mejor han sabido interpretar el funcionamiento de la actividad turística: saben que en asuntos de huelgas y otras medidas de fuerza las fechas más propicias son aquellas que se superponen a los fines de semana largos, los feriados, las vacaciones, las campañas promocionales, etc. El stock es grande y las metodologías también: tomas de carreteras, ataques a los ómnibus de pasajeros, sabotaje a la actividad turística.

Sé que es difícil proponer soluciones a problemas tan complejos como los que venimos reseñando. Pero en el Perú hemos aprendido algunas cuestiones que son de Perogrullo: hay que estar moscas y no perder el protagonismo. Podría ser el momento adecuado para que nuestros gobernantes empiecen la tarea pedagógica de demostrar la importancia que tiene el turismo en  el desarrollo del país. No se trata solamente de festejar el encumbramiento de Machu Picchu con días de fiesta “para que las generaciones venideras recuerden tan importante efemérides” o que se premie a tal o cual ministro (o viceministro) por una campaña mediática impulsada desde su inicio por funcionarios intermedios; se precisan otras acciones. Por lo pronto, ganarle el vivo a los promotores del desorden para que las fiestas que se avecinan sean ejemplares y pacíficas. El gobierno –en realidad, los gobiernos regionales- deberían garantizar una temporada de turismo para todos sin alteraciones. No solamente para estimular la actividad a lo largo y ancho del  país sino también para compensar en algo a los que perdieron durante los días de la zozobra y desborde popular que vivimos en los dos últimos meses. Como en cualquier otra actividad, es necesaria una decisión política. Sin ella, el marketing es solo un bonito recurso. Un juego de salón para estetas.

            Buen viaje…

Una nueva contribución del Centro de Datos para la Conservación

El magisterio del Pedro Vásquez en la Agraria es inacabable. Lo sé por el testimonio de muchos de sus alumnos que en su momento también han sido míos. Como es el caso de Elisa Canziani, la coatura junto a Pedro, Fiorella Burneo y José Ríos de la guía de campo “Las Plantas Silvestres en la Alimentación del Venado Cola Blanca.Coto de Caza El Angolo-Piura”, interesante trabajo que acaba de publicar el CDC-UNALM gracias al apoyo del Fondo Lende-Simmons. El Coto de Caza El Angolo ha sido poco intervenido por la prensa especializada que por lo general se detiene a reseñar las bondades de los Cerros de Amotape o las ANPs del vecino Tumbes; sin embargo, como más de una vez me lo han referido Javier Barrio y Fernando Angulo, la zona es muy rica en especies de flora y fauna y contiene paisajes del bosque seco verdaderamente notables. He prometido a algunos amigos introducirme muy pronto en sus linderos para reportar para Viajeros y esta columna sobre sus bondades y perspectivas. De hecho, esta guía de campo que he empezado a saborear será mi mejor compañera en la ruta. Felicitaciones al equipo del CDC-UNALM por tan importante contribución.

Descansa en paz, Altomisayoc

No tuve la suerte de conocer personalmente a Nazario Turpo, el sacerdote del Ausangate muerto en el absurdo accidente de la empresa Lundayani Expres en las afueras del Cusco. El cable de la agencia VOL lo dice con meridiana claridad: el ómnibus en que se trasladaba desde Urcos volcó “al impactar con las piedras y otros materiales dejados en la pista por los maestros en huelga del Sutep”. Dramático, los supuestos defensores del pueblo fueron los causantes de la absurda muerte de un hombre que dedicó su vida a servir a los más humildes y a los más desposeídos. Con su partida se pierde una tradición y una religiosidad que por milenios cuajó en los Andes y produjo una cultura superior. Descansa en paz, Narazio, descansa en paz Altomisayoc.

Carreteras y más carreteras

El afán carretero parece no tener límites. Hace unas semanas, en ocasión del festival Dno Edn Nari organizado por el Gobierno Regional de Madre de Dios, viajé a Puerto Maldonado y allí pude escuchar  miles de argumentos en pro de la Interoceánica y ninguno en su contra. Sospechoso, el sueño carretero es tan fuerte en el interior del país, que hablar de los impactos ambientales que suelen generar las vías de comunicación en la Amazonía, se entiende de inmediato como una oposición al desarrollo y punto. Hay que seguir insistiendo en revisar las propuestas carreteras para que no nos vendan gato por liebre. Algo de eso se pretende convalidar con la construcción de una vía que comunicará la cuenca del Pichis con la congestionada Carretera Central,  camino de asfalto que por cierto terminará de herir de muerte al Bosque de Protección San Matías-San Carlos, en la selva central. Alberto Chirif se ha pronunciado en contra de este mamarracho vial y nos ha convocado a ser parte de una cruzada a favor del progreso real, que no es otro que el de la conservación de las fuentes hídricas y la biodiversidad de un área rica en exceso. Allí estaremos, ojalá que Ud. también se sume a la causa…

 

Llegó el Inkafest

Ya va quedando poco calendario antes del inicio del Tercer Festival Internacional de Cine de Montaña y Deportes de Aventura, Ikafest 2007, el clásico del cine montañero que impulsa nuestro amigo y socio de cuitas por el Perú Iván Canturín. Este año el invitado principal es el canadiense Peter Chrzarnowski, pionero del ski extremo, escritor y director de documentales, quién también será parte del jurado y dictará el primer curso-taller de realización y dirección de documentales de deportes extremos y de montaña. La delegación peruana estará representada por Ernesto Málaga y Richard Hidalgo, miembros de Perú8Mil, quienes presentaran el video de su gesta por los Himalayas y su ascensión al Shisha Pangma. La feria de libros tendrá títulos novedosos y best sellers y contará con la participación de editoriales tan importantes como la italiana Civaldi, que aprovechará la ocasión para presentarnos una edición de lujo de la revista  sobre la Cordillera Blanca. La editorial Desnivel, presentará una muestra de literatura de montaña, entre las que se encuentra el libro Tocando el vacío, basada en una historia real ocurrida en la cordillera Huayhuash y que ha sido traducido a más de diez idiomas. En fin, podremos disfrutar de publicaciones de Venezuela, Ecuador, Guatemala, Chile y Perú.  El jurado que tendrá que evaluar las películas en competencia estará conformado por Peter Chrzarnowski, director de films extremos; Ricardo Ramón, director del Centro Cultural de España; Beatrice Velarde, fotógrafa de reconocida trascendencia; Rafo León, periodista y,  Koky Castañeda, montañista, guía de montaña y fotógrafo. El grupo Viajeros auspicia el festival por segundo año consecutivo y celebra esta oportunidad de reunirnos para disfrutar y festejar las riquezas de nuestra tierra.

 

 

 

 

54. Visiones del futuro: la Concesión de Conservación Río Los Amigos, publicado el 14 de junio de 2007

Septiembre 3, 2008

(Pisac, Valle Sagrado de los Incas.) Visitar una concesión para la conservación de la naturaleza que funcione es conocer el paraíso. Y si esta se ubica en la Amazonía más exultante –y por ende- la de mayores amenazas, resulta más espectacular todavía. Que el hombre haya sido capaz de crear un modelo de gestión (y de cuidado) que pasa por entregarle a particulares un pedazo del territorio público para que se proteja y así perpetuar los ciclos de vida es, desde todo punto de vista, una sorpresa que debe promocionarse; sobre todo en momentos como los actuales que parecen definidos por una crítica absurda al sistema de protección que se ha venido estimulando en las últimas décadas. Por todos lados se escuchan voces que tratan de minimizar los impactos (positivos) de las áreas naturales protegidas en la conservación de nuestra heredad natural. Increíble.

Pero en Madre de Dios, precisamente en la cuenca del río Los Amigos, el sueño que compartimos ha vencido a su peor enemigo: la obstinación por el culto al fracaso. Allí, en el 2001, un grupo de cruzados de la conservación obtuvo del gobierno de Paniagua (ese sí que fue un presidente preocupado por el futuro) la cesión por 40 años de bosques en peligro de ser depredados por los de siempre. ¿Cuál era su intención? Sencillo: conservar para la investigación. Y en pocos meses echaron a andar, sobre un área de casi 145,965.24 hectáreas de tierras ricas en biodiversidad, la Concesión para la Conservación Río Los Amigos, la primera de este tipo en nuestro país y a la fecha, cinco años después de tan arduo camino, también la primera estación biológica y el principal campo de estudio científico en el Perú y tal vez Sudamérica. De verdad, en asuntos de protección y gestión ambiental, los peruanos hemos creado un modelo de exportación.

En este primer lustro, los gestores del proyecto que conduce la Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ACCA), no solo han sido capaces de conseguir los dineros necesarios para construir un fondo permanente que se va a seguir invirtiendo, cómo no, en investigación, sino que han sabido poner de patitas en la calle a los más de mil invasores que se estaban llevando el bosque en tablones. Han levantado el moderno y muy bien equipado Centro de Investigación y Capacitación Ríos Los Amigos (CICRA) y las investigaciones que se han realizado desde el inicio de las operaciones superan las trescientas. Un portento. En Los Amigos se preparan los nuevos tiempos y eso es bueno para todos nosotros, tan acostumbrados como estamos a las malas noticias y el pesimismo.

La historia de Los Amigos la fueron contando el miércoles pasado, durante la ceremonia de celebración del quinto aniversario, Enrique Ortiz, Adrian Forsyth, Juan Carlos Flores y Carlos Ponce, todos funcionarios en su momento de ACCA y ahora felices celebrantes. Como en todo emprendimiento, este también tuvo sus momentos de crisis y de contradicciones, felizmente superadas en el fragor de la lucha por consolidar un proyecto novedoso que debe replicarse en el resto del país. No solo el ecoturismo y la provisión de servicios ambientales generan riqueza en una ANP, también reportan beneficios económicos las áreas para la investigación científica, que desde su propia concepción representan el mejor modelo de manejo para las áreas naturales. Los beneficios de la concesión del río Los Amigos saltan a la vista: no solamente se logró limpiar de madereros el área concesionada y definir sus linderos, sino que con la activación de los vallados legales que la protegen se ha logrado consolidar un corredor biológico que integra zonas vitales del Corredor Vilcabamba-Amboro (los Parques Nacionales del Manu y Bahuaja Sonene, en Perú y Madidi, en Bolivia), la iniciativa binacional que impulsan importantes ONGs conservacionistas.

La concesión actúa también como un sólido candado para salvaguardar la vida (y los modos de vida) de poblaciones en aislamiento voluntario que habitan la Reserva que para tal fin ha creado el Estado peruano. Ciento ochenta kilómetros de trochas bien señalizadas, cuarenta kilómetros de caminos para el monitoreo de poblaciones y otras investigaciones, dos centros de monitoreo y dos de investigación, 150 becas de estudio, 130 libros y reportajes son otros indicadores del éxito de la concesión. También la presencia en sus pagos de especies que estaban severamente amenazadas como los lobos de río, los jaguares y las águilas arpías y que hoy lucen poblaciones renovadas y en crecimiento. Como lo afirmó Enrique Ortiz, fundador de ACCA y past president de la asociación, “en Los Amigos se está marcando historia”. Ortiz no dudó en relevar el trabajo colaborativo que ha sido una constante en la concesión. Cómo no celebrar tamaño logro. La Amazonía debe salvarse, no podemos dejar que los fuegos fatuos del desarrollo la liquiden a vista y paciencia de todos.
Buen viaje…

La fiesta del Cusco y los excesos de la fiesta del Cusco

César Aguirre, de CCAIJO, me lo dijo en Lima hace unos días: ciento veinte mil festejantes colmaron esta vez los caminos del Qoyllur Rit’i. La cifra es de locos. De no creerla, pero en estos días míos en el Cusco mucha gente me lo ha ido confirmando. Qoyllur Rit’i fue un loquerío y a nadie se le ocurrió tomar las previsiones del caso para enfrentar los impactos sobre el ambiente de tamaña multitud. César me comentó que había recibido informes que indicaban que algunas comunidades de las alturas estaban tan molestas con los despojos de los fieles al culto –”las aguas bajan negras de los cerros, papá”- que habían amenazado con tirarse abajo las imágenes sagradas. El turismo masivo ha llegado, aunque limitado a fecha tan vívida como la del Apu de las Nieves, a la provincia de Quispicanchi. Es urgente empezar a caminar propuestas que le den sentido a la actividad y generen desarrollo. De lo contrario, la fiesta más popular del Cusco actual terminará siendo una pesadilla.

El Royal Inka Hotel de Pisac

La infraestructura deportiva que se ha construido en el Royal Inka Hotel de Pisac es verdaderamente notable. Se trata de un alojamiento concebido para alojar turismo interno y constituirse en un centro de adaptación a la altura de primerísimo nivel. Su propietario sueña con una villa deportiva cinco estrellas con capacidad de servir a triatlonistas y atletas (aficionados y profesionales) de todo el mundo. En el Royal Inca-Pisac se ha construido una piscina olímpica temperada y bajo techo que no tiene punto de comparación con ninguna de las que existen en las otras ciudades serranas. Pero eso no es todo, el Royal cuenta con una notable cancha de fútbol, gimnasios, saunas y todo lo que un deportista necesita para pasarla bien. Estuve un par de días en este rinconcito al lado del Vilcanota y la pasé bien. He prometido regresar dentro de unas semanas para entrenarme un poco en este centro polideportivo cusqueño que va a dar que hablar.

Maranganí a la vista

Hace varios días que asisto a un grupito de estudiantes del último año de economía de la Universidad del Pacífico que me han pedido consejo para ordenar un poco su trabajo de fin de curso. Han elegido Maranganí, en la ruta Cusco-Puno, para esbozar las líneas maestras de su proyecto. La idea que tienen la comparto plenamente: desarrollar una pascana que sirva de descanso a los viajeros que utilizan la ruta y no saben de comodidades a lo largo de su travesía carretera. Para ello quieren rehabilitar un activo de la empresa textil, una casona victoriana que ha resistido el paso del tiempo y que podría, con ingenio, convertirse en un restaurante cinco tenedores y en alojamiento de lujo (en una zona que carece de hoteles cómodos). Pienso que la universidad peruana va a cumplir en los próximos años un papel decisivo en la activación de los emprendimiento de nuevo cuño que la actividad necesita.

Prohibiciones que son un exceso: el caso del Cusco

La columna de Nick Asheshov en el Caretas de hoy es reveladora. Sucede que el arzobispo del Cusco ha puesto fuera de carrera, justamente ahora que las fiestas en la región imperial llegan a su clímax, a las “minifalderas” que suelen lucir sus atributos (léase piernas y demás) en las comparsas que recorren las calles y plazas. Ha prohibido su presencia aduciendo que sus ropajes no sirven para mantener las buenas costumbres y el cusqueñismo. Para la máxima autoridad del catolicismo (ultramontano) en el Cusco, la idea es más o menos esta: las morenadas y diabladas de Puno desvirtúan la tradición y el folclore de la capital imperial. Muerte, entonces, a los herejes de lo convencional. Que monse. No sabe el cura de marras, como dice el bueno de Nick, que la iglesia católica es tan foránea como la cerveza Cusqueña y el Inti Raymi. Que no se pase y deje hablar a los pueblos. Le guste o no.

53. En defensa de lo nuestro. De apropiaciones culturales y música popular, publicado el 31 de mayo de 2007

Septiembre 3, 2008

A Martha Giraldo, defensora de lo nuestro en Suasi…

 

(Canta) No conozco personalmente a Leo Casas, el quechuólogo y estudioso de la música andina pero sí sé de su trayectoria y obstinada militancia en las filas de los que defienden a ultranza la cultura andina. No he tenido la suerte de haber hablado con él pero, de vez en cuando, lo encuentro en algún blog temático o en los espacios para lo lectores de alguna combativa revista por Internet defendiendo su verdad, que no es otra que la de la autenticidad de lo que hemos convenido en llamar lo popular. Entonces lo leo y no dejo de aplaudir su postura, su acerado amor por lo nuestro.

 

 

En una página de Servindi, a propósito de los ataques racistas y discriminatorios a la congresista Hilaria Supa, un Leo Casas indignado y en extremo solidario le aconseja: “hable siempre en quechua, que los que no saben son ellos”. Se refería el músico, obviamente, al desconocimiento (y minusvaloración) que sufre la cultura andina y que sigue siendo –lamentablemente- el pan de cada día con que nos espeta el limeñocentrismo supérstite. La herencia colonial, como diría con propiedad el gran Manuelcha Prado, su compañero de andanzas y borracheras míticas. También me he topado con Leo Casas en alguna  campaña virtual por la revalorización de los nombres quechuas en un tiempo donde los patronímicos vienen de fuera y tienen la sonoridad de otros potpurríes: Maicols, Raymonds, Jenifers, Juniors. “Comencemos por reivindicar los nombres antiguos de nuestros pueblos y a los hijos e hijas que vengan después pongámosle Wayta, Qantu, Wayra, Amaru, Nina, Tamya, Kukuli, Mayu, Chaska, Taki…”, apostrofa el combativo traductor de una lengua que en la actualidad siguen utilizando diez millones de peruanos.

 

Pertenezco a una generación que empezó a valorar más lo de afuera que lo nativo. Y, desde que me hice maestro, no he hecho otra cosa que constatar que el hibridismo que define Leinhard y García Canclini en nuestro caso tiene más de pérdidas culturales que de necesarias apropiaciones. Es así. ¿Qué nos empecinamos en postular, entonces, cuando decimos que debemos preocuparnos por cuidar lo nuestro y respetar sus representaciones más conspicuas y aquellas en trance de desaparecer? Realmente no lo sé. Solamente puedo testimoniar que de vez en cuando me doy de bruces con espacios ganados a la inacción y en los que lo nuestro exuda bienestar y derrocha futuro.

 

Entonces, como muchos de ustedes, me regocijo soñando con otro paradigma nacional: el de la inclusión y el verdadero “todas las sangres”.  Y ese sentimiento de estar construyendo un nuevo escenario lo acabo de vivir nuevamente en la reunión de homenaje que un grupo de artistas amigos del maestro le tuvieron a bien realizar el 22 de mayo pasado. Leo Casas está enfermo y sufre las privaciones propias de quien no quiso hacer plata por dedicar su vida al trabajo intelectual y la defensa de un patrimonio cultural que sigue muriendo de inanición y abandono estatal. Pero para el estudioso de lo quechua en el Perú esos cabes no importan. Esa noche, la del Ayni Taqi a Leo Casas en la Derrama Magisterial, las guitarras de Ayacucho y la sierra sur central se agitaron más de la cuenta y los ríos invadieron con sus aguas cristalinas el recién inaugurado invierno limeño. Y don Leo se puso de pie con  dificultad para agradecer tanto cariño, justamente en el mes de la muerte de los músicos del grupo Néctar y de la Princesita Sally, cultores de un mismo rito y artistas como él, de lo popular.

 

Por el estrado de la Derrama fueron desfilando, para beneplácito de la audiencia, músicos de la nueva hornada y también los consagrados. Todos para saludar al Maestro y desagraviarlo justamente ahora que el Ministerio de Educación lo ha cesado en sus funciones. David Vega, de Cajatambo; Emilio Morillo y Julio Humala; el dúo Los Heraldos Negros (Francisco de la Cruz y Pepe Guardia); Jesús Palomino; Margot Palomino y su voz deliciosa; el maestro Jaime Guardia; el dúo José María Arguedas; Manuelcha Prado. También Rafael León, Federico García y el notable músico japonés Shin Sasakubo (el estudioso de la guitarra ayacuchana que viene haciendo pareja con Ellem Burhum). Notable velada, para el recuerdo.

 

¿Qué debemos hacer para que las melodías y todo el folclore de los andes del Perú no se pierdan y sigan siendo insumos básicos para la construcción de nuevos imaginarios, de nuevas propuestas? Sin duda, si nos atenemos a la lógica (moderna) del mercado para entenderlo como el todo que organiza las industrias culturales y las convierte en mercancía, es necesario alentar y consumir sus producciones. Generar la demanda que exige la reproducción de sus materiales (que son vastos y se están perdiendo) es la tarea de la hora actual. Es una cuestión de apropiaciones, obviamente también de apoyos estatales…pero sobre todo, ya lo dijimos, de hacer nuestro aquello que nos pertenece y nos distingue. Repitamos, a propósito de la música popular peruana, lo que como colectivo (y sin darnos mucha cuenta) construimos a propósito de la comida peruana. Tremendo ejemplo: la diversidad de la culinaria del Perú, al convertirse en una industria “cultural”, logró vivificarse y se diversificó. Ergo, se perpetuó una tradición cultivada en siglos de sincretismos para renovarse como nunca antes se había hecho. Una maravilla.

 

Si eso ocurre, el trabajo de años de Leo Casas no habrá sido en balde. Y en ese Perú que estamos construyendo habremos un espacio para que sigan vivos el charango mágico de Jaime Granda; la voz maravillosa de Margot Palomino; el huaico existencial del sajra Manuelcha Prado; los ecos urbanos de Johnny Orozco y Sara Barreto. Y tesos cantitos rodados donde se deleitan Shim Sasakubo, Ellem Burhum y los músicos que, como Mino Mele y Chevo Ballumbrosio, vienen buscando en los pliegues (y en la dermis) del país-orbe que somos, los trazos particulares de sus manifestaciones más notables para de esa manera poder maridarlos con los sonidos del mundo y universalizar lo peruano.

            Buen viaje…

 

Se crea en nueva Área de Conservación Regional

En la región Loreto se han juntado un grupo de técnicos e investigadores de primer nivel que vienen asesorando al Gobierno Regional en temas tan sensibles como el manejo del bosque y la creación de nuevas zonas de protección. Al nombre de Pepe Álvarez Alonso, colaborador del Grupo Viajeros y defensor de la intangibilidad de la Amazonía, habría que agregar el de Noam Shany, Patricia Luna y los amigos del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana, el imbatible IIAP. A ellos, sé que se suma de vez en cuando la experiencia de Gustavo Suárez y Pedro Solano. Qué bueno, si este grupo de apoyo se consolida, la obra que habrá de dejar el presidente regional de Loreto Ivan Vázquez va a ser histórica. Por lo pronto ya lograron detener los estropicios cometidos por malos funcionarios de Inrena y han impulsado también la reciente creación del Área de Conservación Regional Tamshiyacu-Tahuayo, la primera ACR de Loreto. Esperamos que lo mismo ocurra en la región San Martín y que la administración de César Villanueva logre frutos similares.