(Unidad de Producción de Pachacayo, SAIS Túpac Amaru, Junín,18 de diciembre de 2006) Los poderosos tractores amarillos que ingresaron a la plaza central de la Unidad de Producción de Pachacayo con la comitiva que Alan García convocó para presentar en sociedad su programa Sierra Exportadora, los había llevado la distribuidora Ferreyros para promocionar su venta entre los asociados de la SAIS Túpac Amaru, la histórica sociedad de propiedad social que sobrevive a duras penas luego de tres décadas de seculares abandonos, agresiones terroristas y promesas incumplidas. Lamentablemente esa es la visión todavía en boga entre muchos de nuestros empresarios a pesar del CADE de la inclusión y los gestos políticos recurrentes de la clase política chola. Qué horrible.
Pese a ser concientes de las pocas claridades que a la fecha ofrece la promocionada Sierra Exportadora llegamos a Pachacayo, 42 kilómetros luego de dejar atrás los humos de La Oroya, para buscar las luces necesarias que nos permitan soñar en que por fin el agro y la sostenibilidad se maridarán en las alturas del Perú. La Unidad de Producción de Pachacayo es una de las ocho que todavía se mantienen en operación dentro de los linderos de lo que alguna vez fueron las haciendas que la Cerro de Pasco Mining Corporation supo agrupar en este techo del mundo con el propósito de generar los artículos carnes, lácteos, embutidos, cereales, etc.- que sus dieciocho mil trabajadores debían consumir mientras producían los minerales que iban a engordar las cuentas de la transnacional. Expropiadas las tierras del consorcio minero por efecto de la Reforma Agraria de Velasco, las haciendas que por décadas habían sido capaces de estandarizar, entre otras perlas, nuevas razas de ganado ovino como la de Junín, pasaron a ser parte de la poderosa SAIS Túpac Amaru, la gigantesca empresa ganadera propietaria de 216 mil hectáreas de tierras, sin duda la más grande del país que nació luego de la revolución velasquista.
Treinta años después del cambio de timón, la SAIS Túpac Amaru, según indican los documentos de su página web, sigue siendo una sociedad de campesinos y comunidades con excelente organización empresarial y estabilidad en la gerencia que agrupa a quince comunidades y una cooperativa de servicios múltiples. Treinta mil socios, treinta mil propietarios. ¿Increíble, no? ¿Sabe qué amigo?, la SAIS sigue produciendo riquezas a pesar de tantos robos y tantas malas administraciones. Mire el caso, solo para banquetear a los amigos de Alan se sacrificaron más de cuarenta ovejas. Cuarenta ejemplares que pudieron servir para mejor. ¿Y qué nos ha dejado la visita del presidente?. Nada, solo promesas. Los periodistas y el montón llegaron en la mañana en sus carros y a media tarde todos ya se habían marchado. Nos dejaron solo las sobras. Quien se queja con razón es Héctor Dionisio, ex alcalde de Canchayllo y solitario impulsor del turismo al bosque de puyas de Pishtac. Lo encontramos dirigiendo un tractorcito de la SAIS en un terreno presto a recibir las semillas de papa que deberán fructificar dentro de algunas semanas, una vez regadas sus sementeras con la lluvia de una estación que amenaza ser buena. Nos dijo más, presumo que le habíamos caído en gracia: un periodista de Lima trepando por las laderas hacia el agrupamiento de puyas Raimondi más extraordinario que alguna vez vi; ciento cincuenta mil, según un reporte de la Universidad del Centro. Si el gobierno tuviera de verdad la voluntad de apoyarnos con créditos, tecnologías y la apertura de mercados para nuestros productos estas tierras volverían a ser tan ricas como en los tiempos de la Cerro de Pasco. Los gringos eran unos tromes: todos estos campos estaban sembrados de pastos mejorados. Sobre ellos, se agrupaban las miles de cabezas de ganado ovino de raza Junín& eso que se ha perdido podría recuperarse si es que hubiera voluntad política. Nada más.
Don Héctor pide una revolución. No lo satisfacen las 120 mil cabezas de ganado Junín que la SAIS posee. Tampoco las 3500 vacas, 4800 alpacas, 4500 vicuñas y 600 caballos que pasen en sus pastos. Ni las cien mil toneladas métricas de trucha que la empresa produce anualmente. Podemos producir muchísimo más; estas tierras son riquísimas. Solo es cuestión de saberlas trabajar.
Pero si de alguna revolución habría que hablar es bueno mencionar la que se gestó en la década pasada en el propio corazón de la SAIS. Y esa otra historia me la empezó a contar en Lima Marco Arenas, coordinador de la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas. La cuenca del Pachacayo-Cochas nace en las nieves perpetuas de la sierra limeña, allí donde dormitan el Pariacaca y el Tunshe, las deidades tutelares de los hombres que habitaron las yungas de la costa y también estas tierras de alturas. De esas cumbres impresionantes bajan otros cursos hídricos, tal vez el más atrevido, el que forma el río Cañete luego de girar sobre sus pasos. Pues bien, las comunidades de estas soledades, ganaderos y agricultores curtidos por la experiencia, hace un tiempo que se percataron de la necesidad de preservar un paisaje cultural que empezaba a desgastarse y perder valía. Unidos en sus organizaciones de base lograron que el Estado creara en 1999 la Zona Reservada Alto Cañete y Cochas-Pachacayo sobre 176 mil hectáreas.
Ese primer paso fructificó en uno posterior: la promulgación del DS 033-2001-AG que estableció la primera Reserva Paisajística del Perú, la de Nor Yauyos-Cochas. 221,268 hectáreas superpuestas a los territorios de la SAIS Túpac Amaru.
Se trata de un Área Natural Protegida que estructurada a partir de dos cuencas valiosas para el hombre constituye un paisaje cultural de polendas, ideal para el turismo pero también para la investigación y la conservación del agua, ese esquivo elemento que empieza a faltar en Huancayo y en la gran Lima. De la cuenca del Nor Yauyos, la de Huancaya, Carania, Vilcas y Laraos hablaremos en otra oportunidad. Se trata de una región esplendorosa, de lagunas y embalses mágicos. La sierra más hermosa del planeta Perú. Esta, la del Pachacayo-Cochas, no se queda atrás. Me ha dejado embelesado y llenando papeles con ideas y llamadas de atención.
Recorrí desde Pachacayo hasta Tanta parte de su trazo y lo que vi me dejó boquiabierto. Se trata de un río prístino, hermosísimo, poblado de patos de los torrentes y patos andinos. Y si de algo me sirven las clases de biología que voy tomando en el campo, es haber aprendido que ambas especies actúan como bioindicadoras de la pureza de los ecosistemas que habitan. Complementan el escenario otras joyas: el rodal de puyas de Pishtac, la campiña de Canchayllo, el campamento de Pachacayo con sus clásicas fincas levantadas en los tiempos de la otrora poderosa Cerro de Pasco- , la piscigranja asociativa de Vinchos y sus paredes rocosas salpicadas de pinturas rupestres, la laguna de Huylancancha, las vistas escalofriantes del Pariacaca y el Tunshe. ¿Puede un río constituirse como tal en un atractivo turístico?, la pregunta la lancé al aire mientras recorría en moto, guiado por Carlos Sánchez, otro de los responsables de Inrena en la Reserva Paisajística, los caminos rurales que salpican de belleza los pagos del Pachacayo. Claro que sí, solo es cuestión de entender que los atractivos deben convertirse en productos a partir de la comprensión de las necesidades de la demanda turística. Y en Lima, este monstruo que todo lo devora, el agroturismo empieza a desarrollarse a partir de un consumo primario de productos que tienen el sello de la granja Porcón, las de Tarma y Oxapampa. Y punto.
Confiemos en que la Sierra Exportadora de Alan García no se quede en el verso y que la promesa presidencial de volver dentro de cuatro años para bañarse en las recuperadas aguas del Mantaro se cumpla. Mientras tanto, echemos una mirada al Pachacayo, un torrente maravilloso que al estrellarse con el Mantaro se convierte en turbidez y colapsa. Confiemos en que sus propios hijos, los hijos de la SAIS Túpac Amaru, le den realidad al sueño compartido de ser una sociedad de campesinos y comunidades con excelente organización empresarial y estabilidad en la gerencia. Y que se aprovechen del turismo. Están a un paso de su carretera principal.
Buen viaje
Veinte años de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental
Fui uno de los invitados a la celebración de los 20 años de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental y la verdad es que gocé como el que más. No solamente por que en estos eventos uno se encuentra con amigos y gente que siempre tiene algo que decir sino porque comparto con los compañeros de la SPDA el mismo entusiasmo por el futuro. La misma convicción de que los sueños se pueden cumplir a punto de empeño y mucha tozudez. El Perú que queremos existe en la mente de esos centinelas, al decir de la siempre bien ponderada Claudia Cisneros, que se han empecinado en llamar la atención sobre los problemas que hay que afrontar y el invencible catálogo de soluciones que suelen aportar desde la reflexión y la discusión académica.
La SPDA a lo largo de sus primeros veinte años de vida institucional ha sabido estar siempre en los puestos de vanguardia, luchando tesoneramente por un país más justo y alerta a sus complicaciones. Eso nos consta a todos los que vivimos pensando en una patria mejor y más solidaria. Me aúno, desde esta humilde trinchera, a los efusivos saludos que por la veintena viene recibiendo la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental. Y a mis amigos Pedro Solano, Manuel Pulgar Vidal, Bruno Monteferri, Mariella Laos y Pedrito Oalechea, recluta de la nueva ornada, un fuerte abrazo. Se merecen todo el aplauso ciudadano.
Más sobre Madeinusa, la película de Claudia Llosa
En entregas pasadas de estos Cuadernos de Campo me pronuncié sobre lo inoportuno de la mirada que Claudia Llosa hacía sobre el mundo andino y sus habitantes en su opera prima. Confieso que mis juicios estaban teñidos de rabia y destilaban mucha pasión, lo sé. Sin embargo, luego de leer la entrevista que Oscar García le acaba de hacer a José Carlos Huayhuaca, en Somos, me ratifico en todas mis apreciaciones. Tengo un gran aprecio por las opiniones de Huayhuaca a quien considero, junto a Hugo Neira, uno de los más grandes ensayistas peruanos vivos. No me gustó nada esta última película que tuvo éxito, Madeinusa, dice Huayhuaca en un momento de la conversación. García le pregunta: ¿Qué fue lo que le desagradó, sus virtudes estéticas o la ideología subyacente que algunos le cuestionan?. Los dos aspectos, contesta el crítico. Me parece ideológicamente repudiable y estéticamente fallida, en estructura de guión, dirección de actores. Con aciertos parciales, por supuesto, quién lo podría negar. El periodista no se queda satisfecho y repregunta: ¿Qué aspectos de Madeinusa le parecen ideológicamente repudiables?. El racismo, esa suerte de diletantismo, de aproximación irresponsable, externa, frívola y en el fondo ignorante. Si esto lo hace un director chileno, español o jamaiquino me seguiría pareciendo una película fallida pero no me ofendería. Perfecto, polémica terminada.
Un nuevo hotel para Paracas
Interesante el modelo societario del nuevo Double Tree Guest Suites Paracas, el resort que la cadena Hilton empezará a operar en el 2007. Se trata de una cuantiosa inversión en un ecosistema frágil y duramente golpeado por la voracidad empresarial de los industriales pesqueros. Los gestores del proyecto aseguran que el hotel nace con un estudio de impacto ambiental aprobado por el Inrena bajo el brazo y contará con la asesoría de dos ONGs especializadas en sistemas marinos, una de ellas la conocida Mundo Azul. Enhorabuena.
En la clausura del Diplomado de Turismo de la UARM
La semana pasada me tocó clausurar el año académico de los Diplomados de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Los muchachos del Diplomado en Innovación y Gestión del Turismo estuvieron a la altura de las circunstancias y presentaron a los asistentes los dos proyectos que han venido trabajando, el de Canta que podría tener el pomposo título Fortalecimiento de las Capacidades Locales para el Desarrollo de una Propuesta de Turismo Sostenible en la Provincia de Canta- y el del Instituto de Turismo Sostenible, una novedad que pretenden alentar en su nueva condición de exalumnos. Como director del Diplomado puedo decir que se trató de un grupo muy valioso, trabajador y muy lúcido, no dudo que ha de ser muy útil para la causa. A todos ellos, suerte, mucha suerte.
Marzo 26, 2009 a las 5:40 pm |
la verdad la up cochas es tan atractivo por sus paisages e sido uno de los practicantes el 2009 del dicho lugar
Marzo 26, 2009 a las 5:43 pm |
e sido practicante de la up cochas el 2006 alli me gane de la impresion q tiene cochas y hoy me gustaria volver como trabajador en esa unidad
Octubre 14, 2009 a las 5:00 pm |
Bueno, yo tuve el privilegio de nacer en Pachacayo, en el año 1950,pero fui inscrito en la Provincia de Concepcion, definitivamente estoy totalmente de
acuerdo con los comentarios, sobre la visita turistica al Rio Pachacayo, soy un incansable pescador de truchas, practico ese deporte desde la niñes y Pachacayo y alrededores tiene no solo el rio ,sino paisajes que nada tiene que envidiar a lugares como montana, wayoming, rios de barriloche, neuquen etc. seria ideal que dentro de esta actividad turistica se promueva tambien la pesca deportiva, debidamente reglamentada, con las seguridades que todo turista deportivo requiere y más, no esperemos nada de este gobierno, y hasta podria atreverme a comentar sobre el gbno. regional, esto se tiene que desarrollar por el empuje y la iniciativa de los
propios pobladores, quienes creo posteriormente al afecto inicial del proyecto turistico , alli recibiran el apoyo que se requiere.
Voy de vez en cuando, por ejemplo la infraestructura del hospedaje de la
ganadera ya no funciona, se podrian establecer convenios con las empresas
turisticas promocionando estos maravillosos lugares.
Los felicito y si en algo,se les podria brindar apoyo ,cuenten conmigo,
Mi telef. 998586990, y mi correo panchosport@hotmail.com.
hasta la proxima.
Victor Lozano E.